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Revista de Medio Ambiente



José García Casanova
Juan Luis Rodríguez Luengo

Sección de Flora y Fauna



Medio Ambiente CANARIAS
Boletín Informativo de la Consejería de Política Territorial

GOBIERNO DE CANARIAS




Flora y fauna de Canarias (Programa de actuación para 1994): Fauna




La fauna terrestre de islas como Canarias, aunque más pobre que la del continente, es muy rica en especies únicas. Esto le confiere una relevancia especial, en lo referente a la conservación de su biodiversidad.

Los invertebrados, particularmente los insectos, con más de 5.000 especies, son el grupo más numeroso, representando el 90% de las especies que viven en el Archipiélago. A su vez, constituyen el mayor número de especies endémicas de la fauna canaria. Los vertebrados cuentan con 109 especies, siendo los reptiles y las aves los que presentan mayor número de especies endémicas o autóctonas, ya que los anfibios y más de la mitad de los mamíferos existentes en Canarias han sido introducidos por el hombre.

Entre los factores que de alguna manera inciden negativamente sobre estos animales, destacaremos: la destrucción y alteración de los hábitats, los disturbios ocasionados por el hombre, la caza ilegal, el uso indebido de pesticidas y la introducción de animales exóticos.

La Viceconsejería de Medio Ambiente, durante el presente año, desarrollará una serie de actuaciones con el objeto de conservar las especies animales que se consideran amenazadas, así como los lugares donde viven. La hubara canaria y el lagarto gigante de El Hierro, especies catalogadas "en peligro de extinción", continuarán siendo objeto de las medidas de conservación y manejo contempladas en sus respectivos Planes de Recuperación. Una atención especial va a recibir el pinzón azul de Gran Canaria, ave que se encuentra gravemente amenazada, y sobre la cual se experimenta su cría en cautividad y se realizan actuaciones para conservar y mejorar su hábitat, los pinares donde viven.

La conservación de especies amenazadas en menor grado será también tomada en consideración. Continuará la atención de los juveniles de aves marinas -pardelas, petreles, etc.- que se accidentan al resultar deslumbrados al abandonar los nidos; la atención de las tortugas marinas que se accidentan en las artes de pesca; la protección de las cuevas donde se refugian los murciélagos y la instalación en los bosques de casetas-refugio.

Asimismo, se adoptarán medidas con el fin de reducir los factores que inciden negativamente tanto sobre las palomas de la Laurisilva -rabiche y turqué- como sobre su hábitat, particularmente en lo que se refiere a la caza furtiva y hacer compatibles los aprovechamientos del monteverde con la conservación de estas palomas.

Los animales directa o indirectamente introducidos por el hombre, que ocasionan daños en la flora o fauna de nuestras Islas, serán objeto de medidas de control. Se darán los primeros pasos para terminar con la presencia del muflón en Tenerife y el arruí en La Palma, al objeto de evitar que estos parientes de cabras y ovejas continúen dañando nuestra flora endémica. Se realizará un seguimiento y se adoptarán las medidas de control necesarias respecto a los gatos, conejos y roedores que viven en islotes y que están ocasionando daños a la flora y la fauna de éstos. Además, se prestará especial atención a los animales potencialmentemente peligrosos para el medio natural, procedentes de fuera de el Archipiélago, que son comercializados en las islas.

Finalmente, se prevé financiar estudios sobre distintos aspectos de la fauna silvestre de nuestro Archipiélago con el fin de obtener la información necesaria para establecer las medidas adecuadas para su conservación.

Los medios y personal con los que podremos contar, gracias al incremento del presupuesto para 1994, nos hace albergar esperanzas de poder alcanzar los objetivos que nos hemos marcado en lo referente a la conservación de la vida silvestre.


La población de Pinzón Azul de Gran Canaria (Fringilla teydea polatzeki) es muy reducida. Su cría en cautividad permite conocer tanto su biología como obtener individuos aptos para su reintroducción en el medio natural.
Felipe Rodríguez Godoy
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La protección de los invertebrados, la mayoría de pequeño tamaño, pasa por la conservación del hábitat, en muchos de los casos poco apreciados por los ciudadanos. En la imagen larva de Esfinge de Tabaiba (Hyles euphorbiae) sobre una Tabaiba.
Carmelo Alonso García
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