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Entre los principales elementos de nuestra avifauna se encuentran
las palomas de la laurisilva, la turqué y la rabiche, especies
exclusivas de Canarias. Ambas, constituyen auténticas especies
relícticas, cuyos antepasados llegaron al Archipiélago en tiempos
muy remotos y que ligadas estrechamente a la laurisilva, sufrieron
la rareficación de su distribución, debido a que estos bosques
desaparecieron hace millones de años en el resto de las áreas
cercanas sureuropeas y norafricanas. Sin embargo el carácter
oceánico de los archipiélagos atlánticos, y la altitud alcanzada por
algunas de las islas, ha permitido la supervivencia de la laurisilva
en varias de éstas, y con ella la de nuestras palomas.
Las palomas turqué y rabiche, presentan una estricta dependencia
del monteverde, así los frutos que de él obtienen constituyen su
principal fuente de alimento y las copas de los árboles son
utilizadas entre otras cosas, por la paloma turqué para nidificar.
La rabiche, sin embargo, prefiere instalar su nido en el suelo.
Por tanto, la interrelación de estas aves y la laurisilva las hace
especialmente sensibles a cualquier alteración de su entorno, como
así se ha manifestado.
Los antiguos bosques han sufrido a lo largo de la historia fuertes
explotaciones que han llevado a que, hoy en día se encuentren reducidos
y fragmentados. La tala desmesurada y su consecuente destrucción condujo,
en la isla de Gran Canaria, a la desaparición de las poblaciones de palomas
hacia finales del siglo pasado.
Actualmente, se considera que las palomas se encuentran
amenazadas al manifestarse un descenso del tamano de las
poblaciones respecto al pasado, que tuvo lugar no sólo por la
regresión del monteverde, sino también por una presión
cinegética abusiva. Hoy en día, a pesar de haberse prohibido su
caza, todavía persiste de forma ilegal.
Por otro lado, si añadimos la presencia de ratas en sus zonas de
cría predando sobre las puestas, y haciendo que la efectividad de
la reproducción sea baja, o la canalización de las aguas que
provoca una disminución del número de bebederos en los montes,
tenemos un cúmulo de factores, junto a los expuestos de pérdida
de hábitat y la presión cinegética, que afectan muy seriamente a
sus poblaciones y a su conservación.
En la actualidad, se ha reconocido la importancia de las palomas
turqué y rabiche, y por tanto de su conservación. Se encuentran
incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en la
categoría de "interés especial"; categoría en la que se incluyen
aquellas merecedoras de una atención particular en función de su
valor científico, ecológico, cultural o por su singularidad. A ésto
se añade su reconocimiento internacional apareciendo en distintos
tratados europeos.
Es por todo ello que la Viceconsejería de Medio Ambiente del
Gobierno de Canarias ha puesto en marcha un Programa de
Conservación de las Palomas de la Laurisilva. Entre otras
actuaciones, se está incrementando la vigilancia en los puntos en
los que se localiza un mayor grado de furtivismo, estando esta
acción apoyada por la colaboración de otras instituciones como el
Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil
(SEPRONA), o los Ayuntamientos por medio de sus guardas locales y
policías medioambientales. Al mismo tiempo se está trabajando
en intentar racionalizar y disminuir los aprovechamientos de los
montes públicos, lo que redunda no sólo en beneficio de la
vegetación sino, como hemos visto, también en el de la fauna que
los habita.
En esta línea se ha presentado un programa de actuaciones para la
conservación de las palomas de Tenerife, para optar a la
concesión de apoyo financiero comunitario. Una de las acciones
que comprende es la elaboración de un plan que compagine la
agricultura con la conservación de estas palomas. Se pretende que
este programa configure además un esquema de actuaciones que
aporten soluciones aplicables en otros sectores del archipiélago
con similares problemas.
Además a titulo personal, cada uno de nosotros puede contribuir a
la conservación de estas palomas dando a conocer la importancia
que tienen, ayudando a la conservación del monte al racionalizar
su uso ya sea con el ahorro o al cambiar las tradicionales varas,
horquetas y horquetillas provenientes de los aprovechamientos
forestales, por otros materiales, cuando sea posible, y siempre nos
queda el recurso de indicar que su caza está prohibida.
Finalmente, deseamos hacer hincapié en la necesidad de que
agricultores, cazadores y Administración aunen esfuerzos por
compatibilizar esas actividades con la conservación de este tesoro
de la fauna canaria.
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Paloma Rabiche (detalle).
A. Rodríguez del Rosario
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Paloma turqué o turquesa. Nidifica en los árboles de la laurisilva, siendo
su puesta de un solo huevo.
Vicente Quilis
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Paloma Rabiche o rabil. Especie muy amenazada que, ligada a la laurisilva, a sufrido la misma
regresión que ésta. Nidifica en el suelo.
A. Rodríguez del Rosario.
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