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Pese a las frecuentes declaraciones sobre la necesidad de la educación ambiental de los
adultos, rara vez se toman medidas conducentes a hacer efectivas las implicaciones que
se derivan de esas declaraciones. Peter S. Hunt (*) manifestaba ya en 1970 que: "el trabajo
de educación de los adultos es, a mi criterio, el más decisivo. Primero, porque este sector
-que hoy está fuera de los canales de la educación normal- seguirá siendo el que tome las
decisiones durante los próximos quince o veinte años, y será precisamente en este lapso de
tiempo cuando deberán tomarse las más críticas y perturbadoras. No podemos darnos el lujo
de ocuparnos únicamente de los jóvenes y dejar que las generaciones de mayores desaparezcan,
antes de virar el rumbo".
Para resolver nuestros problemas ambientales debemos aprender a pensar y actuar conforme
a nuevas pautas. Debemos enfocar el desarrollo económico con una mayor conciencia y comprensión
de las implicaciones ambientales de nuestros actos. Al decir debemos, no nos estamos refiriendo
exclusivamente a los sectores con poder de decisión o a los profesionales del medio ambiente,
sino que hablamos de todos y cada uno de nosotros. Mientras no exista una amplia comprensión
del público de los problemas que se plantean y de las diversas alternativas para resolverlos,
no estaremos en condiciones de pasar de los esfuerzos tendentes a remediarlos con soluciones
de circunstancias a posiciones más positivas de defensa de la calidad de la vida y del medio
ambiente.
En la AGENDA 21, uno de los documentos más importantes aprobados en la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en junio de
1992, se hace mención a objetivos y acciones propuestos en materia de Educación para el Medio
Ambiente y el Desarrollo. En dicha declaración podemos leer: "Tanto la educación académica como
la no académica son indispensables para modificar las actitudes de las personas de manera que
éstas tengan la capacidad de evaluar los problemas del desarrollo sostenible y abordarlos. La
educación es igualmente fundamental para adquirir conciencia, valores y actitudes, técnicas y
comportamientos ecológicos y éticos en consonancia con el desarrollo sostenible y que favorezcan
la participación pública efectiva en el proceso de adopción de decisiones. Para ser eficaz, la
educación en materia de medio ambiente y desarrollo debe ocuparse de la dinámica del medio
físico-biológico y del medio socioeconómico y el desarrollo humano, integrarse en todas las
disciplinas y utilizar métodos académicos y medios efectivos de comunicación". Entre las
Actividades que se proponen en dicho documento, se señala en su apartado f. la siguiente: "Los
paises, en colaboración con la comunidad científica, deberían establecer medios de emplear la
tecnología moderna de las comunicaciones para llegar al público de manera eficaz."
CURSO DE EDUCACION AMBIENTAL DE RADIO ECCA
Las consideraciones anteriores, además de ofrecer un marco conceptual que conviene tener en
cuenta para orientar la acción educativa de la administración ambiental, resulta oportuna en
relación a una acción educativa que se viene desarrollando desde hace ya tres años
consecutivos. Nos referimos al curso de Educación Ambiental que se imparte por la Emisora
Cultural Radio Ecca, con el patrocinio de la Viceconsejería de Medio Ambiente y la
participación activa del Servicio de Educación y Concienciación Ambiental.
El curso es asequible a la mayor parte de la población, tanto por el bajo coste económico que
tiene para el alumnado como por la comodidad que supone el seguimiento de las clases por radio.
El sistema Ecca permite poder seguir el curso desde cualquier punto de la geografía de las
islas, ventaja que no es compartida por la mayor parte de los métodos formativos al uso.
Alrededor de unas 2.000 personas de todas las islas han seguido esta experiencia pionera en su
género. Entre los participantes se encuentran buen número de trabajadores de la propia
Viceconsejería de Medio Ambiente, sobretodo de la isla de La Palma.
METODOLOGÍA Y MATERIAL
El curso, diseñado de acuerdo con el sistema ECCA de enseñanza, consta de diez temas que se
siguen mediante sencillos esquemas que se complementan durante las clases radiofónicas de media
hora de duración. La documentación que se entrega al matricularse se acompaña de documentación
complementaria que permite profundizar a aquellas personas cuyo interés o necesidad formativa
sea mayor. Ello permite atender a un amplio abanico de espectativas que van desde el ama de
casa que nunca había tenido oportunidad de acercarse a estos contenidos hasta el profesional
de la enseñanza que desea incorporar aspectos ambientales a su quehacer en la escuela, pasando
por un alumnado variado en edades y dedicaciones que sin embargo coinciden en su interés por
acercarse a conocer algo más su medio ambiente, los problemas que le aquejan y las necesarias
alternativas y soluciones. En ese sentido giran los tres bloques en que se divide la temática
del curso. El primero de los bloques pretende que los alumnos conozcan el medio en el que viven,
el segundo da a conocer la crisis de dicho medio, quedando el tercero para analizar las
alternativas y las soluciones para recuperar el equilibrio perdido. Los objetivos del curso son
coincidentes con esa estructura y se sintetizan de la siguiente manera:
a) Conocer y explorar el medio natural de las islas (flora y fauna), así como aquellos aspectos
sociales, económicos y culturales que han contribuido a un resquebrajamiento de la capacidad
asimiladora y regeneradora del entorno.
b) Valorar los cambios y modificaciones que han experimentado los recursos (agua, tierra y aire)
como consecuencia del impacto de las actividades humanas producto del desarrollo, que ha
desembocado en la actual crisis ambiental.
c) Establecer las condiciones necesarias para superar la crisis ambiental desde la perspectiva
de la conservación y recuperación del medio, propiciando la participación de los individuos para
que las comunidades se encarguen de cuidar su propio entorno.
Pero quizás lo más significativo del curso pudiera ser su componente metodológico activo, en
este caso la acción tutorial y los itinerarios. Cada isla cuenta con uno o dos tutores y varias
sesiones de tutorías a las que puede acercarse el alumno para satisfacer necesidades que no
cubre suficientemente la clase radiofónica. Las tutorías aportan el encuentro grupal, el debate
colectivo, la participación en técnicas y recursos gráficos y audiovisuales que enriquecen y
dan cuerpo a la experiencia formativa. De todo, quizás sean los itinerarios didácticos, la
parte más esperada. Se realiza al menos uno por isla y en ellos se conjuga la parte propiamente
educativa con la recreativa y relacional. En esta última edición del curso se ha escogido el
Medio Ambiente Urbano como centro de interés y lo sustancial de los itinerarios se ha centrado
en los problemas locales que más nos afectan y más cerca tenemos, caso del urbanismo,
contaminación, zonas verdes...
No obstante, la experiencia que se muestra altamente eficaz y socialmente útil, no ha hecho más
que empezar. Próximas ediciones deben permitir la profundización en este método de enseñanza,
mejorando algunos aspectos e incluso abriendo nuevas propuestas dirigidas a niveles formativos
más exigentes o adaptando los materiales de tal forma que resulten útiles a los centros de
enseñanza.
(*) Manifestaciones de Peter S. Hunt en Enviromental education: The adult public, informe de
una conferencia de trabajo patrocinada por el American Institute of Biological Sciences,
Washington, 6 y 7 de abril 1970. |

Itinerarios didácticos, este año realizados en medio urbano, aunan actividades educativas, recreativas y relacionales.
Agustín Suárez.
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