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Entre las actuaciones que la Sección de Flora y Fauna de la Viceconsejería de Medio Ambiente,
viene desarrollando el presente año, se incluye el Programa de Protección y Conservación de
Murciélagos. Este programa tiene como fin último un doble objetivo: Asegurar la estabilidad de
las poblaciones actuales y favorecer la recuperación de las que hayan podido sufrir regresiones
por influencia del hombre.
En la actualidad se conocen en Canarias ocho especies de murciélagos, lo que hace de este grupo
el más importante de los mamíferos isleños. La fauna canaria de murciélagos adquiere mayor
importancia por el hecho de que una de las especies es endémica del Archipiélago, el Orejudo
Canario -Plecotus teneriffae teneriffae- y otra el Murciélago de Madeira -Pipistrelus
maderensis- s- sólo se encuentra en Canarias y Madeira.
La estabilidad y abundancia de murciélagos depende de dos factores principales: la
disponibilidad de alimento y la de refugios. Es posible que a principios de siglo las
poblaciones de murciélagos del Archipiélago fueran más numerosas que en la actualidad (es esta
una idea bastante generalizada entre todas las personas mayores consultadas). En el declive de
los murciélagos pueden haber influido, tanto factores naturales, como otros inducidos por el
hombre. Entre estos últimos, creemos que destacan el uso masivo e indiscriminado de insecticidas
agroforestales llevado a cabo en la década de los cincuenta, cuyo fin, aunque era combatir las
plagas de langosta africana, pudo influir negativamente sobre los murciélagos por dos causas
fundamentales: la ingestión de alimento contaminado y por la disminución de presas disponibles.
También ha influido, sin duda, la pérdida de biotopos naturales, debido sobre todo, a la
política forestal desarrollada en décadas pasadas, en la que la sobreexplotación de los bosques
autóctonos de Pino Canario y Laurisilva, dio lugar a su progresiva sustitución por especies
exóticas de crecimiento rápido y a la simplificación del medio forestal.
Si tenemos en cuenta que una gran parte de nuestros murciélagos tienen sus refugios naturales
en los huecos y grietas de los viejos árboles, es fácil comprender que la carencia de huecos en
bosques de repoblación (relativamente jóvenes), puede ir fluir en la baja densidad de
murciélagos en estas zonas.
Por otro lado, existen otras especies (Orejudo Canario, Murciélago de Bosque) que aún habitando
el medio forestal tienden a utilizar como refugio diurno las cavidades subterráneas (cuevas,
tubos volcánicos, galerías, etc.). En estos lugares y debido, en gran parte al actual auge del
turismo rural y a las visitas frecuentes de excursionistas a las cuevas, sus poblaciones son
perturbadas con mucha frecuencia por todas las personas que se adentran en estos lugares para
curiosear.
En la actualidad y a pesar de que el uso de pesticidas en la agricultura puede todavía estar
influyendo localmente en algunas zonas, creemos que el factor limitante que tienen las
poblaciones de murciélagos radica en la disponibilidad de refugios apropiados. Por todo ello,
el plan de actuación que la Sección de Flora y Fauna de la Viceconsejería de Medio Ambiente está
desarrollando, trata de contrarrestar, por un lado la carencia y/o o escasez de refugios
naturales en los bosques y por otro, evitar la perturbación que puedan sufrir los murciélagos
durante el reposo diurno en sus refugios subterráneos.
Para tratar de solventar la carencia o escasez de refugios naturales en las masas forestales
de las islas, se recurre a la instalación de refugios artificiales en aquellas zonas que son
susceptibles de ser habitadas por los murciélagos. De este modo, aumentando la disponibilidad de
refugios, estamos induciendo una mayor estabilidad de las poblaciones, lo que sin duda, a medio
o largo plazo, se reflejará en una mayor densidad de murciélagos. Los refugios que se emplean
para este fin consisten en unas pequeñas cajas de madera o corcho que, adosadas a los troncos
de los árboles o colgadas de las ramas, sustituyen a las grietas naturales que con los años
poseen los árboles añosos. Hasta el presente, y a pesar de que el uso que hacen los murciélagos
de estos refugios artificiales varía en función de las zonas y de la época del año, se puede
afirmar que la ocupación encontrada durante el año 1993 supera el 80 por 100 de los refugios
controlados. Con el fin de proteger y asegurar la estabilidad de las especies que se refugian en
las cavidades subterráneas se está procediendo a la instalación de verjas metálicas en aquellas
cuevas o galerías que, tras una intensa labor de prospección e inventariación, se consideran más
importantes para los murciélagos. Estos enrejados están específicamente diseñados para evitar
el acceso de las personas, pero no el de los murciélagos en vuelo. Básicamente consisten en un
enrejado en el que los barrotes verticales están más separados entre sí que los horizontales.
En el caso de galerías de agua enrejadas con verjas inadecuadas (la mayoría sólo tienen barrotes
verticales que dejan huecos muy estrechos para ser atravesadas por los murciélagos) se procede
a la sustitución de la misma, en colaboración con los propietarios o concesionarios.
Todo este plan de trabajo, lleva aparejado toda una serie de actividades paralelas encaminadas
a incrementar el conocimiento de las distintas especies, su distribución geográfica, ciclo
biológico, movimientos dispersivos, etc, sin olvidar una que es fundamental en todo programa de
protección y conservación: la sensibilización del público en general, por medio de campañas de
difusión a través de la radio y prensa local. De este modo tratamos también de despertar la
colaboración ciudadana para que nos ayuden a conocer e identificar situaciones o problemas
locales que, de otro modo, podrían pasar inadvertidos.
El presente plan dio sus primeros pasos en 1991 en la isla de Tenerife y con la experiencia
acumulada desde entonces, nos ha permitido este año hacerlo extensivo al resto del archipiélago.
Esperamos que con el esfuerzo de todos los que estamos implicados en él y con la colaboración
del público en general, nuestra fauna de murciélagos se vea favorecida. |

Orejudo Canario (Plecotus teneriffae). Al igual que el resto de los murciélagos canarios está insuficientemente conocido; a pesar de ello nadie duda del importante papel que desarrolla como biocontroladores de insectos.
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Los tubos volcánicos, cuevas y galerías -áreas de especial interés biológico por el elevado
número de especies es que en ellos habitan- deben ser cerradas con verjas especiales que
preserven estos ambientes como lugares de descanso diurno de los murciélagos.
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