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Clasificación por actividades.
Del análisis de los expedientes tramitados durante el primer semestre de 1994, para Gran
Canaria, se deduce que el bloque principal de solicitudes en suelo rústico (Gráfico Nº 1)
corresponde a actividades de desarrollo agropecuario, es decir al (51%).
Estas actividades incluyen la construcción de cuartos de aperos, reparaciones de alpendes,
nuevas instalaciones agrícolas y ganaderas, construcción de depósitos, estanques y embalses,
nuevas roturaciones en terrenos agrícolas abandonados y otras obras complementarias (muros de
contención, cerramientos y vallados, etc).
Otro capítulo importante de solicitudes son las que afectan al desarrollo de equipamientos e
infraestructuras de carácter público o privado (26 %). Dentro de este bloque se incluyen la
ejecución de infraestructuras de obras hidráulicas, tendidos eléctricos y de telecomunicaciones
así como la realización de pistas y accesos rodados. También se incluyen aquí las construcciones
de edificios con fines sociales como centros de interpretación, locales para asociaciones,
campos de fútbol o vertederos municipales.
Otro volumen importante de solicitudes vienen referidas a ejecución de actividades
residenciales (20%) que afectan básicamente a la rehabilitación y ampliación de viviendas
preexistentes y en menor medida a la construcción de nuevas viviendas.
Por último, el bloque de menores solicitudes (3%) corresponde a algunas actividades de carácter
semiindustrial necesariamente vinculadas al suelo rústico como plantas envasadoras de agua,
desaladoras o plantas de tratamientos de áridos así como la ejecución de explotaciones
extractivas de material edafogeológico como tierra de préstamo, áridos de barranco o arenas.
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