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Entrevistamos a: Maestro Santiago


Santiago Díaz González, conocido como Maestro Santiago, nació en Artenara el 5 de septiembre de 1933. De sus 61 años de edad, ya va para 38 años que anda "batallando" en esto del medio ambiente. Casado y con cinco hijos, comparte domicilio entre Artenara y Arucas. En la actualidad es Encargado General y desarrolla su tarea en la zona de Artenara en Gran Canaria.


Boletín Informativo: ¿Recuerda cómo empezó a trabajar en temas de medio ambiente?

Maestro Santiago: Primero trabajando, pequeñito. Trabajando con mi padre en la agricultura y también plantando pinos. Después, cuando salí del cuartel, ya empecé de capataz, arriba en la Cumbre. Empecé con Patrimonio, después seguí con ICONA.

B.I.: ¿Ha venido trabajando todo este tiempo sin interrupción?

M.S.: Estábamos ahí, siempre pegados, pero no fijos, hasta que entramos aquí. Eso fue hace poco, sería el año 88.

B.I.: ¿Qué horario de trabajo tenía en aquel tiempo?

M.S.: Salíamos los lunes temprano y llegábamos los sábados. Salíamos caminando de aquí y llegábamos allá arriba, a la Cumbre. Antes no había coche, antes era todo caminando.

B.I.: ¿Y dónde se quedaban durante la semana?

M.S.: Allá arriba. En alguna cueva, alguna casa también. Según donde tuviéramos el trabajo.

B.I.: Ya estaría usted casado cuando eso, supongo ¿Qué pensaba su esposa?

M.S.: Ya cuando fui encargado, al salir del cuartel, era casado. Mi mujer lo veía bien, no había otra cosa, teníamos que aguantar lo que viniera.

B.I.: ¿Se ganaba bien?

M.S.: Sí, allí en la cumbre me parece que era de 5 duros, 25 pesetas diarias.

B.I.: ¿A qué edad empezó a trabajar?

M.S.: Yo creo que tendría 13 años. Estaba Pepito Romero, el guarda y el Ingeniero, D. José Hidalgo. Y estuvimos en el pinar de Tamadaba plantando. Pepito Romero era el guardia que estaba allí en esa época. Así que he batallado bastante.

B.I.: ¿En qué consiste su trabajo?

M.S.: Lo encuentro bien. Estoy al tanto de los viveros, al tanto de ver la gente por ahí.

B.I.: ¿Cuenta hoy con más personal que antes?

M.S.: A mi parecer, antes había más trabajo. Se trabajaba de mala manera. Hoy la gente es más fija. Antes había personal pero después se paraban. Entraban y salían, pero había buenas cuadrillas, para abrir los hoyos, plantar,...

B.I.: ¿Responde bien al trabajo el personal actual?

M.S.: Sí, ya ves. Siempre hay alguno que "estuerce un poquito la corcoba", pero en general son buenos trabajadores. Le pegan, sí.

B.I.: ¿Qué tipo de trabajos suelen ser más duros?

M.S.: El abrir los hoyos y eso es lo más duro. Pero también plantando, hay que andar mucho risco. Así que se pasa lo suyo.

B.I: ¿Cómo han cambiado las cumbres de Gran Canaria?

M.S.: Eso era..., antes no se veía nada, ni pinos ni nada de eso. Después se ha venido repoblando. Primero estaba D. Juan Nogales, cuando empezó a plantar esas cumbres arriba, los Llanos de la Pez y eso por ahí. Después siguió D. Manuel y así.

B.I.: ¿Qué opina de los problemas de medioambiente de Canarias?

M.S.: Yo estoy encontrando que hace falta gente, más personal. Gente, como esta que está aquí. Debían hacerse más cortafuegos.

B.I.: ¿Por qué cree que se quema el monte?

M.S.: Es la gente que hay, por eso del monte, que no dejan coger monte. Creo yo que sea eso.

B.I.: Pero, ¿cree usted que puede haber razones que justifiquen quemar nuestros escasos bosques?

M.S.: Eso no, eso si es verdad que no, es casi inhumano.

B.I.: ¿Qué opina del conflicto que hay en las cumbres con el asunto del Parque Nacional del Nublo?

M.S.: Yo no sé si es como dicen. Pero si después no se puede tocar una piedra, no se puede tal, no sé...

B.I.: ¿Cree usted que no se podrá seguir con las actividades tradicionales?

M.S.: Eso es lo que yo no sé. Que después tenga un cachito cualquiera por ahí y ya no ve nada, ya no pueden plantar aquello, porque se lo comen los bichos y no dejan nada. Yo ya me callo si es así. Eso debería tenerse en cuenta. Por eso, una cosa que sé debería hacer es algo que demuestre lo que es eso. Porque muchos están que no, que están en eso y claro... Si eso se hablara bien yo creo que la gente ya cogería otra...

B.I.: Recuerda alguna anécdota, algo simpático que le haya ocurrido durante estos años de trabajo.

M.S.: Siempre pasa algo. Esto de salir de aquí caminando y llegar allá arriba, al barranco de Ingenio, ¿cómo le llaman?, junto al Cortijo Rompecerones. Íbamos un grupo de hombre caminando y al medio del camino que rompía a llover y se nos mojaba el gofio, y lo teníamos que tirar. Se nos mojaba porque los íbamos cargando. Estaba lloviendo y teníamos que tirar "p'alante". Así que esto era caminando para pegar el lunes ahí y luego salíamos el sábado.

B.I.: En Canarias se le denomina "maestro" a quien conoce su oficio y se le reconoce como buen profesional. ¿Quién le otorgó ese reconocimiento?

M.S.: D. Manuel Díaz Cruz empezó a llamarme maestro y después ya me metí de albañil y pegué ahí. Así empezó esto. He andado por todo sitio. Yo he andado de todo.

B.I.: Sabemos que usted es buen maestro pedrero. ¿De dónde le viene?

M.S.: Pues mira, mi padre era maestro pedrero. Y se le fue pegando a uno las cosas. Y así pasó la cosa.

B.I.: En el trabajo de la piedra, ¿cuáles recuerda como especialmente interesantes?

M.S.: Pues estas cosas de las áreas recreativas, fogones, mesas y esas cosillas. Arriba en los Pinos de Gáldar hemos hecho algo, y en los Tilos de Moya también. En las casas de Inagua también hemos trabajado. A D. Manuel también le gustaba, claro.

Maestro Santiago, que tose de vez en cuando por culpa del "polvillo de la retama que lo tiene loco", nos confiesa su pasión por su trabajo al término de la entrevista: "Las cosas que he hecho las he hecho con gusto. Haría lo mismo otra vez. Si yo pudiera no dejaría de trabajar".


Maestro Santiago
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