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El Pinzón Azul es una de las cuatro especies de aves endémicas de las Islas Canarias existentes
en la actualidad, estando restringida a las islas de Tenerife y Gran Canaria con una subespecie
endémica para cada una de ellas, "Fringilla teydea teydea" y "Fringilla teydea polatzeki"
respectivamente.
En Tenerife se localiza la mayor parte de la población. En Gran Canaria, la especie está
confinada actualmente a dos masas de pinar; Inagua, Ojeda y Pajonales en el suroeste y Tamadaba
al noroeste de la isla.
La especie fue descrita en 1842 en Tenerife y hasta 1905 no se describió en Gran Canaria. No
obstante, ya en 1857 Carl Bolle tuvo las primeras noticias de la existencia de un "pájaro de
cumbre" de similares características al Pinzón Azul en los pinares existentes entre Tejeda y
Mogán, aunque nunca lo pudo observar. Fue J. Polatzek quien, en 1905, descubrió esta especie en
Gran Canaria en el borde de los pinares situados por encima de Mogán. Durante un largo periodo
de tiempo se consideró a esta zona -Pinar de Pajonales- como la única área de distribución en
la isla. Posteriormente, en 1957, fue descubierta en los pinares de Tamadaba. En el resto de
los pinares existentes en la isla, la especie nunca fue observada.
En cuanto al estado de las poblaciones en Gran Canaria, esta subespecie fue considerada durante
la primera mitad del presente siglo como rara y poco abundante, en los años setenta y ochenta
ya se consideraba muy escasa y en claro declive. Las estimaciones más recientes acerca del
tamaño de las poblaciones en Gran Canaria son de 180-260 individuos en los pinares del suroeste,
y unos pocos ejemplares en los del noroeste.
Las principales causas de amenaza de esta subespecie en el pasado han sido la destrucción del
hábitat y la colecta de ejemplares. La explotación del pinar fue la causa directa de la
destrucción del hábitat. En épocas pasadas, diversos aprovechamientos del pinar, como
consecuencia del auge de determinadas actividades económicas (ganadería, industrias derivadas
del sector agrario, construcción de viviendas, industria naval, producción de carbón vegetal,
etc.) fueron disminuyendo y fragmentando el hábitat. De esta manera el rango insular de
distribución de esta subespecie se ha reducido hasta establecer dos poblaciones aisladas entre
sí. Además, la acción devastadora de los incendios junto con el aprovechamiento del sotobosque,
han provocado la disminución de la calidad del hábitat incidiendo directamente en la
supervivencia de la especie. A comienzos de siglo, la recolecta de ejemplares con destino a los museos europeos y colecciones
particulares, entre las que cabe destacar la que realizó Rudolph von Thanner en 1910, el cual
capturó 76 ejemplares, influyó negativamente sobre una población ya de por sí aislada y escasa.
Asimismo, la falta de recursos hídricos durante los meses estivales ha sido citada también como
causa de la rareza del Pinzón Azul en Gran Canaria. Por otro lado, recientemente se ha
constatado la depredación de nidos, considerándose un factor de riesgo importante.
La situación de EN PELIGRO DE EXTINCIÓN de la subespecie de Gran Canaria propició que la
Viceconsejería de Medio Ambiente realizara en 1989 y 1990 sendos avances del Plan de
Recuperación para esta subespecie amenazada, integrados éstos en el Plan de Conservación de la
Fauna Silvestre de Canarias. En 1991 se inició el Programa de Conservación del Pinzón Azul de
Gran Canaria. Dicho Programa contempla tanto la realización de estudios como la aplicación de
distintas medidas de gestión. Durante el periodo 1991-1994 se han realizado estudios acerca de
la distribución poblaciones, habiéndose estimado el tamaño poblacional entré 180 y 260
individuos, sobre la biología reproductora y su éxito; las características esenciales del
hábitat, la incidencia de los depredadores, etc.
En cuanto a las medidas de conservación, en 1992 se colocaron una serie de bebederos
artificiales en los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales con el fin de suplir la escasa
disponibilidad de agua en los meses estivales y en 1993 se ultimaron las instalaciones para la
cría experimental en cautividad de la especie. También se ha solicitado a la Unión Europea
apoyo financiero mediante un proyecto LIFE que contribuya al desarrollo del Programa de
Conservación. Esta subvención fue concedida por la Unión Europea en octubre de 1994.
El objetivo primordial del Programa de Conservación del Pinzón Azul de Gran Canaria es el
restablecimiento y conservación del hábitat esencial de la especie así como el incremento en
número y rango de distribución de la misma, de tal forma que la especie alcance en Gran Canaria
un tamaño poblacional viable a largo plazo.
Las líneas de actuación que pretende llevar a cabo el mencionado Programa de Conservación para
el buen logro de sus objetivos, quedan resumidas en los siguientes apartados:
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Pinzón Azul macho. Especie endémica de Canarias que, en Gran Canaria se encuentra en peligro de extinción (3).
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Entre las actuaciones de conservación en el medio natural se encuentra la instalación de bebederos artificiales, que palían en los periodos estivales la escasez de agua. (4)
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Hembra de Pinzón Azul en su nido. Dentro de los estudios que se están realizando se encuentra el seguimiento del éxito reproductor. (5)
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Investigación aplicada a la conservación.
A través de la investigación acerca de distintos aspectos de la ecología y hábitat de la
especie se pueden dilucidar aquellos factores que están incidiendo de forma negativa sobre la
misma, así como adquirir los conocimientos necesarios sobre su biología para el buen desarrollo
del Programa de Conservación.
Entre los factores a investigar se encuentran la determinación de la distribución y del estado
de las poblaciones mediante la realización de censos periódicos, con el fin de llevar a cabo
el seguimiento de las poblaciones y determinar su tendencia en el tiempo. Asimismo, se pretenden
conocer determinados aspectos demográficos, tales como la supervivencia de las distintas clases
de edad y el éxito reproductor, al ser estos aspectos importantes de cara a la identificación de
posibles factores negativos y a la toma de decisiones sobre una estrategia concreta de manejo.
Por otro lado, y dado que el hábitat es imprescindible para el mantenimiento y supervivencia de
cualquier especie animal, es importante determinar cuales son las características esenciales del
mismo con el propósito de elaborar planes de manejo conducentes a su conservación y mejora.
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Una de las medidas de conservación para el Pinzón Azul es la cría en cautividad para su posterior reintroducción. En la fotografía una hembra cebando a un pollo en las instalaciones de Tafira (Gran Canaria) (6)
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Protección y manejo de la especie.
Dentro de los factores clave para la conservación del Pinzón Azul en Gran Canaria y el
incremento de sus poblaciones, se encuentran el establecimiento de nuevos núcleos poblacionales
en distintos pinares. Esta medida tiene como ventajas potenciales el mantenimiento de un alto
grado de variabilidad genética y el bajo riesgo de extinción debido a posibles catástrofes como
los incendios forestales o las enfermedades.
Para ello la cría en cautividad y posterior reintroducción en áreas potenciales juegan un papel
de gran importancia, teniendo además otras ventajas añadidas como pueden ser la corrección de
los desequilibrios en la proporción de sexos o el facilitar la investigación sobre la biología,
comportamiento u otras características ecológicas que sean importantes para la recuperación de
la especie.
En ésta línea de cobertura se encuentra el mantenimiento de las poblaciones mediante
medidas de gestión que contribuyan al incremento de la supervivencia. Entre dichas medidas el
Programa de Conservación contempla la vigilancia en las áreas de distribución, el control de
depredadores foráneos, el control de las molestias en las áreas de distribución mediante la
regulación de los distintos usos, y el desarrollo de programas de información y sensibilización
entre otras.
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Pinar de Tamadaba en los años 20. La principal amenaza de la especie ha sido la destrucción del hábitat por la explotación del pinar y los incendios forestales, por tanto una importante medida correctora es sin duda la repoblación (7)
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Protección y manejo del hábitat.
Dado que el hábitat es necesario para el mantenimiento y restablecimiento de las poblaciones
silvestres, la protección y restauración del mismo son objetivos prioritarios en el Programa de
Conservación de esta especie amenazada. Entre las medidas de conservación del hábitat se
encuentran: la restauración de la cubierta vegetal mediante el incremento en superficie de los
pinares, la creación de pasillos entre los pinares los cuales tienen por finalidad el
intercambio genético entre distintas poblaciones, la instalación de bebederos artificiales con
el fin de suplir los escasos recursos hídricos durante los meses estivales, y la regulación y
control de los usos del espacio en las áreas de distribución actuales y potenciales.
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La depredación por gatos asilvestrados constituye una de las amenazas actuales que se ciernen sobre el Pinzón Azul. (9)
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