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Revista de Medio Ambiente



José García Casanova

Director - Conservador



Medio Ambiente CANARIAS
Boletín Informativo de la Consejería de Política Territorial

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La Reserva Natural Especial del Malpaís de Güimar: breve resumen de una gestión.




Un espacio natural de excepcional valor


Pocos son los territorios accesibles de la costa tinerfeña que no han sido alterados en mayor o menor grado a causa de las actividades agrícolas o urbanizadoras. El Malpaís de Güímar es uno de estos raros enclaves naturales, en los que aún hoy se pueden observar paisajes antaño frecuentes en Canarias pero que, poco a poco, han ido perdiéndose irremediablemente.

El conjunto de Montaña Grande, magnífico ejemplo de cono volcánico configurado por la acumulación de piroclastos en torno a una boca eruptiva, y el vasto campo de lavas que se extiende desde su base hasta el mar, ofrece a quien lo contempla una síntesis de la geomorfología asociada al volcanismo canario reciente. Además, este paisaje geológico se ve enriquecido por la existencia de una ancha banda de arenas que, al ser arrastradas constantemente por el viento desde la Playa de la Entrada, han ido recubriendo una parte del malpaís y la falda oriental del volcán.

No menos interesantes y sorprendentes son las manifestaciones de vida vegetal y animal que, comenzando por los líquenes, han conseguido colonizar las coladas del malpaís en pocos miles de años hasta conformar una serie de ecosistemas, equilibrados pero frágiles, entre los que sobresale un un extraordinario tabaibal-cardonal. Por otra parte, sobre las acumulaciones de arena se ha asentado una singular vegetación, a la par que multitud de pequeños animales han encontrado en este tipo de hábitat las condiciones adecuadas para desarrollarse. Por albergar una gran biodiversidad, con un elevado numero de especies florísticas y faunísticas endémicas o autóctonas, el Malpaís de Güímar posee un gran interés científico.

Los elementos patrimoniales, testigos de culturas y tradiciones ancestrales, también están presentes en este paraje, destacando por encima de todos el histórico camino por el que discurre la romería en honor a la Virgen del Socorro. Por todos los valores mencionados, una parte de este escepcional rincón del Valle de Güímar (alrededor de 290 hectáreas) fue protegida en el año 1987 por la Ley de Declaración de Espacios Naturales de Canarias, mediante la figura de Paraje Natural de Interés Nacional. Con posterioridad, la recién aprobada Ley 12/1994, de Espacios Naturales de Canarias, que como es sabido reclasificó los declarados con anterioridad, ha asignado al Malpaís de Güímar la categoría de Reserva Natural Especial, con la que se le otorga un nivel de protección importante, en consonancia con su elevada calidad ambiental.


Malpaís de Guímar
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La bajada en tropel por la ladera de Montaña Grande con motivo de la Romería del Socorro, causa daños tanto en lo relativo a la flora y fauna como erosión del terreno (13).
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Los primeros momentos


Volviendo al periodo inmediatamente posterior a la declaración del Paraje Natural, hay que recordar que en el año 1988 se nombró un Director - Conservador y se creó un Patronato para colaborar en la gestión de dicha área protegida; en este órgano había representantes de varias Administraciones Públicas (Gobierno de Canarias, Cabildo de Tenerife, Ayuntamiento de Güímar), de las asociaciones conservacionistas y de los propietarios de los terrenos incluidos en el espacio natural protegido. En la reunión de constitución del Patronato se repartió a sus miembros un avance del Plan Rector de Uso y Gestión del Paraje, para su estudio y discusión; pero, a pesar de que posteriormente se hizo entrega de otro documento más elaborado, el Plan no llegó a aprobarse antes de que entrara en vigor la nueva Ley de Espacios Naturales de Canarias, que disolvió todos los Patronatos creados con arreglo a la legislación anterior.

Uno de los primeros acuerdos adoptados por el referido Patronato fue el de la prohibición y posterior regulación de la actividad cinegética en el área protegida, ya que se había comprobado que la práctica incontrolada de la caza estaba provocando diversos efectos negativos sobre el medio: proliferación de basuras, rotura de tubos volcánicos y movimiento de rocas del malpaís para cobrar las piezas o recuperar los hurones, etc. Por ello, a partir de esa fecha, todos los años se viene incluyendo al Malpaís de Güímar en la correspondiente Orden por la que se establecen las limitaciones y épocas hábiles de caza, con lo que se regula esta actividad para que su impacto sobre los recursos naturales sea el menor posible.

Otro de los problemas debatidos por el Patronato fue el del parapentismo en la Montaña Grande, actividad que causa una sensible erosión del cono volcánico y ocasiona daños a la vegetación que lo tapiza, por lo que se acordó considerar incompatible la práctica de dicha modalidad deportiva con la conservación del espacio natural protegido.

Pero, sin duda, el tema más frecuente e importante tratado en el seno del Patronato fue el de las alegaciones presentadas por la Asociación Mixta de Compensación del Polígono Industrial "Valle de Güímar", sobre compensaciones o indemnizaciones por la declaración del espacio natural protegido, ya qué el mismo afectó a unas 200 hectáreas, es decir, a casi toda la tercera fase del Plan Parcial de dicho Polígono. Aunque el tema es complejo y el conflicto aún no se ha resuelto, en los últimos años se ha avanzado en muchos aspectos y hoy se cuenta con sólidos argumentos, frente a las expectativas de urbanización industrial, para apoyar la protección de todo el Malpaís, del ecosistema arenoso y del Camino del Socorro.


Vista panorámica del Espacio Protegido de Güímar en la que se aprecia en todo su explendor el magnifico cardonal-tabaibal costero.
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La importancia de la educación ambiental como apoyo a la gestión


En relación con la conservación de Montaña Grande, el Patronato trató en diversas ocasiones el importante impacto ocasionado en las laderas del volcán y en el borde de su cráter por la masiva subida y bajada de personas, fenómeno que se viene registrando durante las últimas décadas cada 7 de septiembre, coincidiendo con la celebración de la Romería del Socorro, aunque realmente el ascenso a la montaña no tenga nada que ver con la entrañable tradición de la Bajada de la Virgen.

En años consecutivos se han desarrollado campañas de educación ambiental cuyo objetivo es concienciar a la población, sobre todo a los jóvenes, de la fragilidad de la montaña y de la necesidad de colaborar para conservarla como elemento sobresaliente de un paisaje que es de todos. Con la ayuda del equipo del Centro de Información y Educación Ambiental de La Laguna (Servicio de Educación y Concienciación Ambiental de nuestra Viceconsejería), se han editado folletos y pegatinas, se han colocado carteles, se han impartido cursos, charlas y conferencias, se han montado exposiciones, participado en programas de radio y televisión, se han sacado notas y artículos en la prensa y hasta se han organizado verbenas populares en el Puertito de Güímar, todo ello para hacer llegar el anterior mensaje al mayor número posible de ciudadanos. Para la realización de muchas de las actividades reseñadas se ha contado, asimismo, con la valiosa colaboración del Ayuntamiento de Güímar y, de forma muy destacada, del Grupo Patrimonio de Güímar.


La primera actuación en la Reserva fue la limpieza del sector costero. Al fondo se puede apreciar Montaña Grande dominando el espacio.
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Actuaciones sobre el territorio


La primera actuación de conservación llevada a cabo por la, en aquel entonces, Dirección General del Medio Ambiente fue la limpieza del sector costero del Malpaís de Güímar, desde el Puertito hasta la Montaña de la Mar, ya que las corrientes marinas y los vientos arrojan a la orilla toda clase de basura, que se se acumula. Posteriormente, con el fin de facilitar un uso público compatible con la conservación del espacio natural se ha diseñado una red de senderos que recorren zonas de notable interés pero de mediana fragilidad. El primero de dichos senderos es el camino costero utilizado tradicionalmente por los pescadores, cuyo tramo más próximo al Puertito de Güímar ha sido objeto de un proyecto de restauración y limpieza.

También es de destacar la delimitación del área protegida con señales de caza, con el objeto de facilitar a los cazadores el cumplimiento de las normas específicas para el Malpaís a las que nos hemos referido anteriormente.

Otra actuación de conservación digna de mención, acometida por la Viceconsejería a solicitud del Patronato, fue el cierre de un tramo de la pista que rodea a la Montaña Grande mediante vallas metálicas, con lo que se evita en gran medida la entrada de vehículos, muchos de los cuales depositaban en el interior del espacio protegido basuras, chatarra y escombros o bien se llevaban cargas de arena o picón.

La colocación de carteles de madera en puntos estratégicos del espacio natural (falda de Montaña Grande, entradas de pistas, etc.), iniciativa propuesta por la guardería que presta servicio en la Comarca, ha servido para informar de forma sencilla sobre usos incompatibles con la conservación del área.

Por último, hay que resaltar que, a principios del presente año, la Viceconsejería de Medio Ambiente ha llevado a cabo una importante actuación de limpieza en varios puntos de la Reserva Natural, situados en sectores marginales y bastante degradados de la misma. Debido a la gran cantidad de residuos acumulados en dichos sitios, que hizo necesario el empleo de maquinaria y vehículos ligeros y pesados, fue preciso hacer una inversión en torno a los tres millones de pesetas. Las tareas fueron planificadas, organizadas y dirigidas por la Dirección de la Reserva, la Sección de Montes de la Viceconsejería y el Jefe de Comarca, y la ejecución de las mismas corrió a cargo de las cuadrillas de Medio Ambiente de Arafo, Candelaria y Güímar, así como de otra cuadrilla contratada por GESPLAN.

Los resultados de estas operaciones de limpieza han sido espectaculares, como se aprecia en la tabla adjunta y en las fotografías que ilustran este artículo, y demuestran claramente que con interés, entusiasmo y constancia se puede ir recuperando parte de nuestro maltratado paisaje.


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La esperanza del futuro


Con todo lo dicho anteriormente hemos pretendido reflejar algunas de las cuestiones más importantes relacionadas con la protección y gestión de uno de los espacios naturales protegidos de nuestro Archipiélago.

Muchos son los problemas que quedan aún por resolver, y numerosas las tareas que hay que acometer, para alcanzar los objetivos fundamentales de esta Reserva: la conservación, la investigación científica y la educación medioambiental. No obstante, la conservación del Malpaís de Güímar, al igual que la del resto de las áreas que integran la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos, constituye un reto apasionante al que vale la pena dedicar nuestros esfuerzos, ya que estamos convencidos de que, con la cooperación de los ciudadanos y de las Administraciones competentes en materia de planificación y gestión del territorio protegido, lograremos preservar este extraordinario legado para las generaciones futuras.


Limpieza de la reserva natural especial del malpaís de güimar año 1995
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