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La Reserva Natural Especial del Malpaís de Güimar: breve resumen de una gestión.
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Un espacio natural de excepcional valor
Pocos son los territorios accesibles de la costa tinerfeña que no han sido alterados en mayor o
menor grado a causa de las actividades agrícolas o urbanizadoras. El Malpaís de Güímar es uno de
estos raros enclaves naturales, en los que aún hoy se pueden observar paisajes antaño frecuentes
en Canarias pero que, poco a poco, han ido perdiéndose irremediablemente.
El conjunto de Montaña Grande, magnífico ejemplo de cono volcánico configurado por la
acumulación de piroclastos en torno a una boca eruptiva, y el vasto campo de lavas que se
extiende desde su base hasta el mar, ofrece a quien lo contempla una síntesis de la
geomorfología asociada al volcanismo canario reciente. Además, este paisaje geológico se ve
enriquecido por la existencia de una ancha banda de arenas que, al ser arrastradas
constantemente por el viento desde la Playa de la Entrada, han ido recubriendo una parte del
malpaís y la falda oriental del volcán.
No menos interesantes y sorprendentes son las manifestaciones de vida vegetal y animal que,
comenzando por los líquenes, han conseguido colonizar las coladas del malpaís en pocos miles de
años hasta conformar una serie de ecosistemas, equilibrados pero frágiles, entre los que sobresale un un
extraordinario tabaibal-cardonal. Por otra parte, sobre las acumulaciones de arena se ha
asentado una singular vegetación, a la par que multitud de pequeños animales han encontrado en
este tipo de hábitat las condiciones adecuadas para desarrollarse. Por albergar una gran
biodiversidad, con un elevado numero de especies florísticas y faunísticas endémicas o
autóctonas, el Malpaís de Güímar posee un gran interés científico.
Los elementos patrimoniales, testigos de culturas y tradiciones ancestrales, también están
presentes en este paraje, destacando por encima de todos el histórico camino por el que discurre
la romería en honor a la Virgen del Socorro. Por todos los valores mencionados, una parte de
este escepcional rincón del Valle de Güímar (alrededor de 290 hectáreas) fue protegida en el
año 1987 por la Ley de Declaración de Espacios Naturales de Canarias, mediante la figura de
Paraje Natural de Interés Nacional. Con posterioridad, la recién aprobada Ley 12/1994, de
Espacios Naturales de Canarias, que como es sabido reclasificó los declarados con anterioridad,
ha asignado al Malpaís de Güímar la categoría de Reserva Natural Especial, con la que se le
otorga un nivel de protección importante, en consonancia con su elevada calidad ambiental.
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Malpaís de Guímar
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La bajada en tropel por la ladera de Montaña Grande con motivo de la Romería del Socorro, causa daños tanto en lo relativo a la flora y fauna como erosión del terreno (13).
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Los primeros momentos
Volviendo al periodo inmediatamente posterior a la declaración del Paraje Natural, hay que
recordar que en el año 1988 se nombró un Director - Conservador y se creó un Patronato para
colaborar en la gestión de dicha área protegida; en este órgano había representantes de varias
Administraciones Públicas (Gobierno de Canarias, Cabildo de Tenerife, Ayuntamiento de Güímar),
de las asociaciones conservacionistas y de los propietarios de los terrenos incluidos en el
espacio natural protegido. En la reunión de constitución del Patronato se repartió a sus
miembros un avance del Plan Rector de Uso y Gestión del Paraje, para su estudio y discusión;
pero, a pesar de que posteriormente se hizo entrega de otro documento más elaborado, el Plan no
llegó a aprobarse antes de que entrara en vigor la nueva Ley de Espacios Naturales de Canarias,
que disolvió todos los Patronatos creados con arreglo a la legislación anterior.
Uno de los primeros acuerdos adoptados por el referido Patronato fue el de la prohibición y
posterior regulación de la actividad cinegética en el área protegida, ya que se había comprobado
que la práctica incontrolada de la caza estaba provocando diversos efectos negativos sobre el
medio: proliferación de basuras, rotura de tubos volcánicos y movimiento de rocas del malpaís
para cobrar las piezas o recuperar los hurones, etc. Por ello, a partir de esa fecha, todos los
años se viene incluyendo al Malpaís de Güímar en la correspondiente Orden por la que se
establecen las limitaciones y épocas hábiles de caza, con lo que se regula esta actividad para
que su impacto sobre los recursos naturales sea el menor posible.
Otro de los problemas debatidos por el Patronato fue el del parapentismo en la Montaña Grande,
actividad que causa una sensible erosión del cono volcánico y ocasiona daños a la vegetación que
lo tapiza, por lo que se acordó considerar incompatible la práctica de dicha modalidad deportiva
con la conservación del espacio natural protegido.
Pero, sin duda, el tema más frecuente e importante tratado en el seno del Patronato fue el de
las alegaciones presentadas por la Asociación Mixta de Compensación del Polígono Industrial
"Valle de Güímar", sobre compensaciones o indemnizaciones por la declaración del espacio natural
protegido, ya qué el mismo afectó a unas 200 hectáreas, es decir, a casi toda la tercera fase
del Plan Parcial de dicho Polígono. Aunque el tema es complejo y el conflicto aún no se ha
resuelto, en los últimos años se ha avanzado en muchos aspectos y hoy se cuenta con sólidos
argumentos, frente a las expectativas de urbanización industrial, para apoyar la protección de
todo el Malpaís, del ecosistema arenoso y del Camino del Socorro.
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Vista panorámica del Espacio Protegido de Güímar en la que se aprecia en todo su explendor el magnifico cardonal-tabaibal costero.
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La importancia de la educación ambiental como apoyo a la gestión
En relación con la conservación de Montaña Grande, el Patronato trató en diversas ocasiones el
importante impacto ocasionado en las laderas del volcán y en el borde de su cráter por la
masiva subida y bajada de personas, fenómeno que se viene registrando durante las últimas
décadas cada 7 de septiembre, coincidiendo con la celebración de la Romería del Socorro, aunque
realmente el ascenso a la montaña no tenga nada que ver con la entrañable tradición de la
Bajada de la Virgen.
En años consecutivos se han desarrollado campañas de educación ambiental cuyo objetivo es
concienciar a la población, sobre todo a los jóvenes, de la fragilidad de la montaña y de la
necesidad de colaborar para conservarla como elemento sobresaliente de un paisaje que es de
todos. Con la ayuda del equipo del Centro de Información y Educación Ambiental de La Laguna
(Servicio de Educación y Concienciación Ambiental de nuestra Viceconsejería), se han editado
folletos y pegatinas, se han colocado carteles, se han impartido cursos, charlas y conferencias, se han montado exposiciones, participado en
programas de radio y televisión, se han sacado notas y artículos en la prensa y hasta se han
organizado verbenas populares en el Puertito de Güímar, todo ello para hacer llegar el anterior
mensaje al mayor número posible de ciudadanos. Para la realización de muchas de las actividades
reseñadas se ha contado, asimismo, con la valiosa colaboración del Ayuntamiento de Güímar y, de
forma muy destacada, del Grupo Patrimonio de Güímar.
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La primera actuación en la Reserva fue la limpieza del sector costero. Al fondo se puede
apreciar Montaña Grande dominando el espacio.
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Actuaciones sobre el territorio
La primera actuación de conservación llevada a cabo por la, en aquel entonces, Dirección General
del Medio Ambiente fue la limpieza del sector costero del Malpaís de Güímar, desde el Puertito
hasta la Montaña de la Mar, ya que las corrientes marinas y los vientos arrojan a la orilla toda
clase de basura, que se se acumula. Posteriormente, con el fin de facilitar un uso público
compatible con la conservación del espacio natural se ha diseñado una red de senderos que
recorren zonas de notable interés pero de mediana fragilidad. El primero de dichos senderos es
el camino costero utilizado tradicionalmente por los pescadores, cuyo tramo más próximo al
Puertito de Güímar ha sido objeto de un proyecto de restauración y limpieza.
También es de destacar la delimitación del área protegida con señales de caza, con el objeto de
facilitar a los cazadores el cumplimiento de las normas específicas para el Malpaís a las que
nos hemos referido anteriormente.
Otra actuación de conservación digna de mención, acometida por la Viceconsejería a solicitud del
Patronato, fue el cierre de un tramo de la pista que rodea a la Montaña Grande mediante vallas
metálicas, con lo que se evita en gran medida la entrada de vehículos, muchos de los cuales
depositaban en el interior del espacio protegido basuras, chatarra y escombros o bien se
llevaban cargas de arena o picón.
La colocación de carteles de madera en puntos estratégicos del espacio natural (falda de Montaña
Grande, entradas de pistas, etc.), iniciativa propuesta por la guardería que presta servicio en
la Comarca, ha servido para informar de forma sencilla sobre usos incompatibles con la
conservación del área.
Por último, hay que resaltar que, a principios del presente año, la Viceconsejería de Medio
Ambiente ha llevado a cabo una importante actuación de limpieza en varios puntos de la Reserva
Natural, situados en sectores marginales y bastante degradados de la misma. Debido a la gran
cantidad de residuos acumulados en dichos sitios, que hizo necesario el empleo de maquinaria y
vehículos ligeros y pesados, fue preciso hacer una inversión en torno a los tres millones de
pesetas. Las tareas fueron planificadas, organizadas y dirigidas por la Dirección de la Reserva,
la Sección de Montes de la Viceconsejería y el Jefe de Comarca, y la ejecución de las mismas
corrió a cargo de las cuadrillas de Medio Ambiente de Arafo, Candelaria y Güímar, así como de
otra cuadrilla contratada por GESPLAN.
Los resultados de estas operaciones de limpieza han sido espectaculares, como se aprecia en la
tabla adjunta y en las fotografías que ilustran este artículo, y demuestran claramente que con
interés, entusiasmo y constancia se puede ir recuperando parte de nuestro maltratado paisaje.
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La esperanza del futuro
Con todo lo dicho anteriormente hemos pretendido reflejar algunas de las cuestiones más
importantes relacionadas con la protección y gestión de uno de los espacios naturales protegidos
de nuestro Archipiélago.
Muchos son los problemas que quedan aún por resolver, y numerosas las tareas que hay que
acometer, para alcanzar los objetivos fundamentales de esta Reserva: la conservación, la
investigación científica y la educación medioambiental. No obstante, la conservación del Malpaís
de Güímar, al igual que la del resto de las áreas que integran la Red Canaria de Espacios
Naturales Protegidos, constituye un reto apasionante al que vale la pena dedicar nuestros
esfuerzos, ya que estamos convencidos de que, con la cooperación de los ciudadanos y de las
Administraciones competentes en materia de planificación y gestión del territorio protegido,
lograremos preservar este extraordinario legado para las generaciones futuras.
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Limpieza de la reserva natural especial del malpaís de güimar año 1995
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