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Para que se inicie un incendio forestal es necesario la presencia de los tres elementos que
conforman el triángulo del fuego, es decir, el aire, el calor y el combustible; mientras que
para su extinción bastaría con la ausencia de uno de estos tres componentes.
En este artículo vamos a tratar, principalmente, sobre el combustible o toda aquella materia que
se encuentra en el monte y que puede quemarse.
Existen muchos tipos de clasificaciones de combustible que se hacen teniendo en cuenta, 1º. el
grado de humedad que posee: seco (materia muerta) y verde (materia viva), 2°. su tamaño: pesado
(troncos), medio (ramas) y ligero (ramillas, hojarasca), etc.
La actuación sobre el combustible la realiza el personal de la Viceconsejería de Medio Ambiente,
mediante una serie de tratamientos preventivos, cuyo
objetivo consiste en reducir o eliminar uno de los tres elementos que formaban el citado
"triángulo", y que consisten, principalmente en la realización de fajas auxiliares y
cortafuegos, a los que se deben añadir los tratamientos selvícolas y la labor del Servicio de
Educación y Concienciación Ambiental.
- Las fajas auxiliares consisten en eliminar todo posible combustible que se encuentra en los
márgenes de las vías de comunicación, carreteras o pistas que atraviesan los montes en orden de
mayor a menor cantidad a medida que nos vamos alejando de los bordes de dichas vías. En este
tipo de tratamiento, generalmente, se quita el combustible medio (escobones, jaras, retamas) y
el ligero (pinocha, ramillas) porque arde con más facilidad, ya que en la estación seca su
contenido de humedad se equilibra con la baja humedad que existe en el ambiente al tener mayor
superficie de contacto, ser materiales más pequeños, etc.
Por último, hay que tener en cuenta las especiales condiciones que presenta el pinar a la hora
de realizar estas fajas auxiliares, ya que además de eliminar todo el material que acabamos de
señalar, se han de realizar podas y cortas.
Con esto no sólo se logra disminuir la densidad (número de pies por hectárea.) y como
consecuencia la cantidad de combustible potencial, sino también romper la continuidad horizontal
y vertical de la masa forestal.
- Los cortafuegos, son las cortas de toda la cubierta vegetal que se hace en un tramo de una
divisoria y al que se le da una longitud y ancho variables. Su ejecución se limita a pocos
enclaves ya que, junto al alto coste de mantenimiento que presentan, existen problemas de
impacto visual y erosivos.
- Los tratamientos selvícolas son actuaciones beneficiosas a la hora de disminuir la virulencia
y propagación de los incendios forestales. Estos tratamientos se basan en la corta periódica
(clareos, claras) y podas de los pinos de repoblación, con lo que no solo se logra disminuir la
densidad de la masa, aproximándola a la de los pinares naturales, sino también se reduce la
propia carga de combustible.
En conclusión, todas estas medidas ponen de manifiesto el interés de la administración respecto
al patrimonio forestal de las islas y a ellas se debe añadir la labor que lleva a cabo el
Servicio de Educación y Concienciación Ambiental, cuyo principal objetivo es lograr que el
ciudadano tome conciencia de la importancia que tiene el respeto al medio natural, porque no hay
que olvidar que la mano del hombre es una de las principales implicadas en la producción de los
incendios forestales. |

Antiguamente la recogida de pinocha del monte para "cama de ganado" era una actividad bastante común pero de notable dureza y laboriosidad.
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El aprovechamiento de pinocha, aún con los evidentes beneficios que reporta en la prevención de incendios debería ser analizado en sus posibles efectos de extracción de nutrientes del pinar.
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La limpieza periódica de los márgenes de las pistas y carreteras que transcurren en por montes
debe entenderse como una medida preventiva aunque en ocasiones pueda generar un cierto impacto
visual y ecológico. Para evitar en lo posible estos errores es necesario un adecuado y correcto tratamiento de la masa arbórea.
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