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Revista de Medio Ambiente



Ana Ramos Martínez

Bióloga. GESPLAN, S.A.




Revista 0 / Año 1996




La integración del desarrollo y la conservación: hacia un modo de vida sostenible.





En las últimas décadas, el crecimiento material de la humanidad con elevación de los niveles de población y de producción de bienes, ha llevado a que las necesidades de recursos naturales sean cada vez mayores y más complejas. La naturaleza es generosa, pero al mismo tiempo frágil y de equilibrio precario. Hay límites que no se pueden traspasar sin poner en peligro la integridad básica del sistema planetario que sustenta la Vida.

En este sentido, Dennis L. Meadows ha observado que "si las actuales tendencias de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación, producción de alimentos, y explotación de recursos continúan sin modificaciones, los límites del crecimiento en nuestro planeta se alcanzarán en algún momento de los próximos cien años". Pero este autor y otros muchos, señalan que es posible alterar estas tendencias y crear unas condiciones de estabilidad económica y ecológica capaces de ser sostenidas en el futuro.

Una actividad es sostenible, si virtualmente puede continuar por tiempo indefinido. La Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (creada por las Naciones Unidas en 1983) definió el término "desarrollo sostenible" como un "desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las propias". Esta definición fue objeto de diversas críticas debido a que por su ambigüedad se prestó a interpretaciones muy diversas, muchas de las cuales resultaron contradictorias. Por esto, la Estrategia para el Futuro de la Vida -Cuidar la Tierra (UICN, PNEUMA, WWF, 1991) da a la expresión "desarrollo sostenible" el contenido más concreto de "mejorar la calidad de vida humana sin rebasar la capacidad de carga de los ecosistemas que la sustentan".

Dado que la supervivencia de la humanidad depende de los sistemas naturales que sostienen la vida en la Tierra, un desarrollo -incremento del bienestar económico y social de las personas- duradero o sostenible debe conjugar la explotación de los recursos, la evolución tecnológica y la acción institucional para satisfacer las aspiraciones y necesidades humanas sin poner en peligro tales sistemas-atmósfera, suelo, agua, seres vivientes-provisores de recursos.


El desarrollo sostenible requiere de una mejor gestión del transporte
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Sociedad sostenible y ética


En este sentido, la Estrategia para el Futuro de la Vida establece los principios sobre los que debe configurarse un desarrollo sostenible y que son:

- Respetar y cuidar la comunidad de los seres vivientes.

- Mejorar la calidad de la vida humana.

- Conservar la vitalidad y diversidad de la Tierra.

- Mantenerse dentro de la capacidad de carga de la Tierra.

- Minimizar las tasas de agotamiento de recursos no renovables.

- Modificar las actitudes y prácticas personales.

- Facultar a las comunidades para cuidar de su medio ambiente.

- Establecer un marco nacional para la integración del desarrollo y la conservación.

- Forjar una alianza mundial.

Una sociedad sostenible se fundamenta en una ética que considera que el desarrollo no debe lograrse a expensas de otros grupos humanos o de las generaciones futuras, ni debe amenazar la supervivencia de otras especies, sino que tiene que basarse en el respeto y la consideración de cada ser humano por todos los demás, así como por la Tierra y las formas de vida que alberga.

En un mundo, donde gran número de personas no satisfacen sus necesidades básicas -alimento, vestido, vivienda, trabajo-, mejorar la calidad de vida humana requiere el crecimiento económico de los lugares donde no se satisfacen estas necesidades, así como mantener dentro de los límites de lo ecológicamente posible, el consumo de las personas que han trascendido el nivel de vida mínimo básico. Pero además del crecimiento económico existen otros objetivos fundamentales para el desarrollo: la sanidad, la educación, los derechos humanos, la disminución de la violencia, etc.

El desarrollo, entonces, debe basarse en la conservación de la estructura y función de los sistemas naturales del mundo, así como en la conservación de la biodiversidad de especies y ecosistemas. En este sentido, se hace prioritario minimizar o impedir la descarga de contaminantes al medio, establecer áreas protegidas y proteger especies y germoplasmas. El desarrollo debe velar, también, por el uso sostenible de los recursos renovables (bosques, pesquerías, etc...), de tal modo que la utilización del recurso no exceda los límites de su capacidad para regenerarse. Asimismo, el desarrollo deberá mantenerse dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas de la Tierra, siendo estos límites los que dichos ecosistemas pueden soportar sin sufrir un grave deterioro, y exige un equilibrio entre el volumen de población, los estilos de vida del ser humano y la capacidad de carga de la Tierra. Complementariamente, la capacidad de carga de un ecosistema puede aumentarse mediante el uso de tecnologías cuidadosas y por la minimización del agotamiento de los recursos no renovables (petróleo, carbón, etc.) , mediante reciclaje, disminución de la cantidad necesaria de un recurso para fabricar un producto, aumento de la vida útil de los productos o sustitución de los recursos no renovables por renovables si ello resulta posible.

Modificar comportamientos


Por otro lado, el desarrollo sostenible necesita que las personas reconsideren sus valores y modifiquen su comportamiento. La sociedad al adoptar una ética de vida sostenible promoverá entre los individuos los valores que estén en consonancia con dicha ética, desalentando aquellos que sean incompatibles con ella, y proporcionará a través de la educación la información para que se comprenda las medidas que es necesario adoptar. Además, dado que las comunidades y grupos locales son los canales más accesibles de que disponen las personas para manifestar sus intereses y para actuar, una sociedad sostenible debe facultar a las comunidades y grupos locales para cuidar de su medio ambiente.

Por último, establecer Marcos Nacionales y forjar una Alianza Mundial para la integración del desarrollo y la conservación, son las líneas generales que define la Estrategia para el Futuro de la Vida para evolucionar hacia un mundo en el que se viva de manera sostenible, dentro de los límites naturales del planeta.

Así, el desarrollo sostenible implica límites, pero no límites absolutos sino las limitaciones que imponen a los recursos del medio ambiente el estado actual de la tecnología, de la organización social y la capacidad de la biosfera de absorber los efectos de las actividades humanas. Tanto la tecnología como la organización social pueden ser ordenadas y mejoradas de manera que abran el camino a una nueva era caracterizada por un crecimiento económico que sea sostenible social y medioambientalmente.

 

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