|
Cultivo en contenedor
El cultivo de la planta en contenedor ofrece una serie de ventajas respecto al cultivo a raíz
desnuda:
- Se consigue una mayor protección de la planta protegiendo el sistema radical con una porción
de tierra (cepellón), para evitar mutilaciones en el transporte y posterior plantación.
- Permite un mejor control individual de la planta.
- Ofrece mayor garantía de arraigo, al aportar una humedad al sistema radical de indudable
beneficio en períodos de sequía, evitando así las desecaciones radiculares.
Las características que se deben tener en cuenta en la elección del contenedor se resumen en las
siguientes:
- Tamaño: Volúmen del contenedor. Deben tener una capacidad mínima, interviniendo la longitud y
anchura del mismo; depende de la especie a cultivar, unas tienden a desarrollarse más que otras,
por ejemplo, las especies de laurisilva en general, necesitan un recipiente mayor al que
necesita el pino canario.
- Forma: Relacionado con la capacidad. Las formas redondeadas tienden a crear unas
malformaciones del sistema radical, y éstas a enrollarse en las caras interiores del mismo. Se
ha comprobado que los mejores son aquellos que poseen sección cuadrada, o redonda pero con
pequeños resaltos en las caras interiores que impidan el enrollamiento de las raíces.
- Sistema de dirección de raíces: Consiste en unos resaltos o hendiduras en las caras interiores
de los envases que inducen las raíces hacia abajo, impidiendo de esta manera malformaciones que pueden ser irreversibles a largo plazo: desestabilización de la planta en el terreno y
muerte de la misma por estrangulamiento de la raíz principal.
- Sistema de repicado: Paralización del crecimiento de la raíz principal, estimulando de este
modo el crecimiento de las secundarias. Los envases se disponen a una distancia del suelo,
produciendo así un autorrepicado de la raíz principal al llegar al contacto con la luz,
generando automáticamente raíces secundarias que ayudarán al desarrollo de la planta en el
monte, de gran importancia en suelos degradados donde las raíces tienen que profundizar y
desarrollarse.
- Densidad de cultivo: A menor densidad, mayor calidad de la planta, que influye en su
desarrollo y aspecto.
Hay una gran variedad de contenedores en el mercado, pero muchos de los utilizados ya están en
desuso. Haciendo un breve repaso, cabe destacar los siguientes:
- Maceta de barro: En desuso por su fragilidad y su peso. De complicado manejo.
- Canutos de caña: En desuso y muy utilizado en las primeras repoblaciones de la isla. Entre los
inconvenientes: poca capacidad y caras interiores lisas.
- Paper-Pot: Contenedor de papel, en el que las raíces no quedan encerradas dentro del mismo,
sino que lo atraviesan o se extienden en la bandeja sobre la que se depositan los envases con
turba.
Al estar en alto se produce un autorrepicado de las raíces pero la capacidad del contenedor es
un inconveniente, así como su escasa longitud, que produce sistemas radicales poco desarrollados.
- Super-Leach: Envases de plástico rígido con unos relieves en sus caras interiores que dirigen
las raíces hacia abajo, dispuestos en unas bandejas con patas que favorecen el autorrepicado.
El inconveniente que tienen es su escasa capacidad y en algunos casos reviramiento de raíces.
Son envases recuperables pero el sistema de recuperación no es del todo óptimo.
- Rootrainer: Envases de polietileno reciclado, reutilizable, con forma de libro y apertura de
visagra, permitiendo el control de la humedad y del desarrollo de las raíces. Posee estrías
laterales para dirección de las raíces y permite el repicado aéreo.
Se ha probado recientemente en nuestros viveros, ofrece múltiples ventajas, sin embargo, no
convence la fragilidad del material ni la instalación en vivero.
|