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Organizado por la Consejería de Política Territorial, recientemente se congregaron en Lanzarote
científicos procedentes del Comité Internacional de la Unión Europea (UICN), el Ministerio de
Medio Ambiente, las universidades de Las Palmas de Gran Canaria y Barcelona y la Asociación para
el Estudio y Conservación de la Foca Monje (ISIFER), a la que asistió el Viceconsejero de Medio
Ambiente Gobierno de Canarias, Manuel Torres, para evaluar los pasos que se están llevando a
cabo para la reintroducción de la foca monje en el Archipiélago Canario.
Esta iniciativa forma parte del proyecto "Actuación de Viabilidad para la Estabilización de la
Población Atlántica de la Foca Monje", cofinanciado por la Unión Europea a través de los fondos
LIFE, el Gobierno de Canarias y el Ministerio de Medio Ambiente.
El proyecto que se inició en 1995, se compone de dos fases que culminarán dentro de un par de
años con la instauración de una colonia de focas en Canarias, lugar donde ya existió una
población importante y que desapareció por la presión humana.
El Viceconsejero de Medio Ambiente destacó la importancia de esta actuación ejemplar de
estrategia internacional de conservación, que es la primera experiencia de reintroducción de la
foca monje del Atlántico.
La foca monje del Atlántico es uno de los mamíferos marinos más amenazados del mundo. En la
actualidad sólo existen dos poblaciones, una en las Islas Desertas, en el Archipiélago de
Madeira, que apenas supera los 20 individuos, y otra en las costas de Cabo Blanco (Sáhara
Occidental), que constituyen la colonia principal con unos pocos centenares de ejemplares. Según
afirman los expertos, su supervivencia depende de la eliminación de las actividades humanas
cerca de las colonias y de la creación de nuevos asentamientos que sirvan de conexión entre
Madeira y Cabo Blanco.
La situación en que se encuentra sumida la foca monje (también llamada lobo marino) es delicada
y hace necesaria la puesta en marcha de medidas urgentes y meditadas. Por esta razón, se llevan
a cabo varios estudios sobre la futura área de reintroducción y sobre la población de focas que
habita en Cabo Blanco.
En el mes de diciembre se presentarán los resultados finales del proyecto, que decidirán la
estrategia a seguir para asegurar la conservación de esta especie.
Con esta iniciativa, Canarias juega un papel crucial para la supervivencia del lobo marino.
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