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Medio Ambiente estudia los murciélagos canarios desde 1990
Los murciélagos, únicos mamíferos capaces de volar, tienen aún para mucha gente la imagen de animales misteriosos, "chupasangres" vinculados a películas de miedo que provocan reaccciones de rechazo. Sin embargo, para las personas que comienzan a conocer su mundo se convierten en animales apasionantes.
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La forma de vida que han desarrollado es realmente una acumulación de curiosidades y
adaptaciones, un verdadero portento de la "tecnología" más avanzada de la naturaleza. Son
capaces de "volar con las manos", ya que han alargado enormemente sus dedos para sujetar una
membrana con la que consiguen una precisión y capacidad de maniobra casi perfectas. En contra de
lo que mucha gente cree, los murciélagos no son ciegos. Tienen ojos y ven, aunque en la
oscuridad de la noche, cuando salen a cazar, no les sirven de mucho; se dice que "ven con las
orejas", pues usan un sofisticado sistema de radar. Mientras vuelan, emiten ultrasonidos,
imperceptibles para nosotros, cuyo eco captan con sus orejas para hacerse una imagen exacta del
entorno.
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Murciélago de Madeira (Pipistrellus maderensis).
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Leyenda y alimentación
En cuanto a la leyenda de los vampiros, hay que hacer referencia a la variada alimentación que
presentan estos animales. Existen cerca de mil especies en todo el mundo y en ellas encontramos
la más amplia gama de hábitos alimenticios: murciélagos que se alimentan de insectos, frutas,
carroña, musgo, peces, néctar... y sangre. Pero no hay que alarmarse, ya que los vampiros viven exclusivamente en
Sudamérica. Durante la noche acuden al ganado para hacer un pequeño corte con sus incisivos y
lamer la sangre que fluye. Por el contrario, todos los murciélagos de Europa, y de Canarias, se
alimentan únicamente de insectos. Constituyen un auténtico insecticida natural, pues en una
noche un solo individuo es capaz de comer una cantidad equivalente a la mitad de su propio peso,
e incluso en algunos lugares se ha empezado a experimentar en su uso como controladores de
plagas.
Sus especiales características les ha convertido en protagonistas habituales de documentales y
programas sobre la naturaleza. A pesar de ello, en Canarias siguen siendo grandes desconocidos;
aún muchas personas ignoran la existencia en las islas de siete especies de murciélagos y que
una de ellas es endémica, es decir, que no se encuentra en ninguna otra parte del mundo: el
Orejudo Canario. Además, compartimos otro endemismo con el vecino archipiélago de Madeira: el
Murciélago de Madeira. Por si fuera poco, en Tenerife y La Gomera se encuentra el Murciélago de
Bosque, una de las especies más raras de las existentes en Europa.
Estos mamíferos han sido un grupo tradicionalmente olvidado por los investigadores, y aún más en
Canarias. Hasta la mitad de los años 80 era bien poco lo que se sabía de nuestros murciélagos, e
incluso se desconocía la presencia de algunas especies que posteriormente fueron localizadas.
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Algunos murciélagos no son tan desconocidos
La delicada situación que atraviesa la población de murciélagos de Canarias debido al excesivo
uso de insecticidas, degradación de los hábitats y molestias en sus refugios motivó que, desde
1993, la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias iniciara el programa para la
Protección y Conservación de los Murciélagos de Canarias, dentro del cual se han protegido con
verjas un total de 19 refugios subterráneos y se han instalado más de 400 refugios artificiales
en los montes.
En el estudio de los murciélagos, el marcaje con anillas numeradas es la técnica más empleada.
Con este método se consigue identificar a cada ejemplar de forma individual, y obtener así una
valiosa información cuando se recupera el animal marcado, como es la edad aproximada, los
desplazamientos, la utilización de refugios, etc. Con este sistema se ha sabido, por ejemplo,
que un Murciélago de Herradurra es capaz de alcanzar al menos 29 años de edad, que los Orejudos
Canarios no son fieles siempre a los mismos refugios, o que el usar uno u otro depende de la
época del año.
Las anillas son de una aleación metálica increíblemente ligera que no les supone ningún lastre a
la hora de volar. Su diseño es diferente a las utilizadas en aves, para evitar dañarles la
membrana alar. Sólo pueden ser utilizadas por anilladores expertos, quienes las colocan en el
antebrazo del animal de forma que pueda deslizarse libremente por él.
Desde 1990 se han anillado en Canarias un total de 827 ejemplares de las siete especies
presentes, según consta en la Sociedad española para el Estudio y Conservación de los
Murciélagos (SECEMU). La especie con más individuos marcados es el Murciélago de Madeira, al ser
el más común y el que utiliza refugios más accesibles al hombre. Se han marcado dos colonias de
cría en el norte de Tenerife en las que se hará un seguimiento y se espera obtener interesantes
datos en los próximos años, al igual que con los 200 individuos de Orejudo Canario anillados
hasta el momento en las islas de Tenerife, La Palma y El Hierro.
Estos murciélagos canarios no tan "desconocidos", ayudarán a saber más sobre su biología,
hábitos y estado de las poblaciones en las islas, conocimientos indispensables para llevar a
cabo con eficacia las actuaciones de protección y conservación que vienen desarrollando.
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Cueva de Los Murciélagos, en la isla de La Palma.
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