|
La amenaza de las ratas
Las invasiones de roedores en islas e islotes deberían ser tratadas con tanta urgencia como un incendio forestal
|
Las invasiones de mamíferos exóticos, particularmente depredadores como las ratas, han sido la
causa de numerosas extinciones de especies en islas. Las ratas introducidas en islas han
contribuido a la extinción de determinadas especies de caracoles, insectos, ranas, serpientes,
perenquenes, lisas, aves y mamíferos. Constituyen, por lo tanto, un importante factor en la
pérdida global de diversidad biológica.
Las ratas son causa de importantes pérdidas económicas en la agricultura, en la alimentación y
en la industria. Además propagan enfermedades que afectan al hombre como la leptospirosis, la
salmonelosis, la peste, el tifus, etc.
El efecto de las ratas en las islas no es siempre predecible. Son capaces de consumir huevos y
pollos de aves, pero también de atacar a los adultos. Actúan sobre nidos construidos en
madrigueras, en el suelo, en acantilados y en los árboles. En algunas islas, las invasiones de
ratas han dejado un imborrable recuerdo: en la isla de Lord Howe, una invasión de rata campestre
ocurrida en 1918 causó la extinción de más de un tercio de las especies de aves terrestres que
la habitaban.
Las ratas también compiten por el alimento con otras especies. Consumen semillas, frutos y otras
partes de las plantas, que también constituyen el alimento para otros animales. Algunas
poblaciones de tuatara de Nueva Zelanda se han extinguido por la depredación de sus huevos y
juveniles, así como por competencia por el alimento con la rata polinesia.
|

Rata campestre depredando un nido artificial.
(Departamento de Biología Animal-ULL).
(66378 bytes)
|
|
Las ratas de Canarias
Hay 56 especies del género Rattus en el mundo. Sin embargo, son tres las que han sido
introducidas con mayor frecuencia por el hombre en islas: la rata común (Rattus norvegicus), la
rata campestre (Rattus rattus) y la rata polinesia (Rattus exulans). Entre éstas, solamente las dos primeras se conocen, por el momento, en Canarias. La rata común es
originaria del Sureste de Siberia y el Norte de China y ha sido introducida en todo el mundo. Es
de color pardo o negro, de cola más corta que la cabeza-cuerpo y de 20-26 cm de longitud total.
La rata campestre (Rattus rattus) es originaria de la India y ha sido, también, introducida en
todo el mundo. Es de menor tamaño que la rata común. Su color es variable: negro, pardo y gris,
o pardo y blanco. La cola es más larga que la cabeza-cuerpo y su longitud total es de 16-23 cm.
La invasión de Canarias por parte de las ratas no está documentada, si bien parece probable que
haya coincidido con la colonización europea (siglo XV). Aunque la distribución de estas especies
no ha sido estudiada con rigor, se cree que tanto la rata común como la campestre, están
presentes en todas las islas principales. Afortunadamente no han colonizado islas de gran
interés para la conservación, particularmente de las aves, como Alegranza, Montaña Clara, Lobos
o La Graciosa.
En Canarias se ha comprobado la depredación de las ratas sobre colonias de cría de algunas aves
marinas, como la pardela pichoneta (Puffinus puffinus) y el petrel de Bulwer (Bulweria
bulwerii). Sin embargo, lo más preocupante es el elevado índice de depredación, en sus huevos y
pollos, que sufren las palomas turqué y rabiche.
|
|
|
Prevenir las invasiones
Las posibles invasiones de ratas o ratones en pequeñas islas o islotes que aún están libres de
ellos, deberían ser tratadas con tanta urgencia como un incendio forestal. Indudablemente es más
seguro para el medio natural prevenir las invasiones de ratas que controlarlas o erradicarlas.
Es necesario evitar la presencia de alimentos, desperdicios y escombros, la adopción de medidas
preventivas en los muelles y de control de los visitantes y sus actividades. Estas pequeñas
islas e islotes deberían contar con planes de prevención y erradicación de roedores.
|

Cebo venenoso para ratas campestres.
(51380 bytes)
|
|
Controlar o erradicar
En las islas principales resulta prácticamente imposible su erradicación. Hay que evitar que se
vean facilitadas en su dispersión y abundancia por la disponibilidad de basuras en el medio
natural. Tan sólo en casos muy determinados se puede aspirar a disminuir temporalmente su
población, para así reducir su incidencia sobre las especies presa. En el caso de islas libres
de ratas, la detección de su presencia debe motivar la inmediata puesta en marcha de un programa
de erradicación.
En las campañas de erradicación o control, se suele combinar el uso de trampas, repelentes
químicos, quimioesterilizantes, ultrasonidos y raticidas. Los raticidas empleados en programas
de conservación actúan inhibiendo la coagulación de la sangre y producen la muerte por
hemorragias, en el plazo de una semana. Esto evita que las ratas relacionen el consumo del cebo
con la muerte, lo que aumenta su efectividad. Se deben utilizar con las máximas precauciones
para evitar daños a las personas y al resto de los animales. El uso de los raticidas en el medio
natural debe contar con las debidas autorizaciones y realizarse de manera planificada bajo la
dirección de un técnico especializado.
|
|
|