Gobierno de Canarias

EUS

Estás en:

Revista de Medio Ambiente



Juan Luis Rodríguez Luengo

Biólogo. Servicio de Planificación de Recursos Naturales. Dirección General de Medio Ambiente.




Revista 4 / Año 1997




La amenaza de las ratas

Las invasiones de roedores en islas e islotes deberían ser tratadas con tanta urgencia como un incendio forestal




Las invasiones de mamíferos exóticos, particularmente depredadores como las ratas, han sido la causa de numerosas extinciones de especies en islas. Las ratas introducidas en islas han contribuido a la extinción de determinadas especies de caracoles, insectos, ranas, serpientes, perenquenes, lisas, aves y mamíferos. Constituyen, por lo tanto, un importante factor en la pérdida global de diversidad biológica.

Las ratas son causa de importantes pérdidas económicas en la agricultura, en la alimentación y en la industria. Además propagan enfermedades que afectan al hombre como la leptospirosis, la salmonelosis, la peste, el tifus, etc.

El efecto de las ratas en las islas no es siempre predecible. Son capaces de consumir huevos y pollos de aves, pero también de atacar a los adultos. Actúan sobre nidos construidos en madrigueras, en el suelo, en acantilados y en los árboles. En algunas islas, las invasiones de ratas han dejado un imborrable recuerdo: en la isla de Lord Howe, una invasión de rata campestre ocurrida en 1918 causó la extinción de más de un tercio de las especies de aves terrestres que la habitaban.

Las ratas también compiten por el alimento con otras especies. Consumen semillas, frutos y otras partes de las plantas, que también constituyen el alimento para otros animales. Algunas poblaciones de tuatara de Nueva Zelanda se han extinguido por la depredación de sus huevos y juveniles, así como por competencia por el alimento con la rata polinesia.


Rata campestre depredando un nido artificial.
(Departamento de Biología Animal-ULL).
(66378 bytes)

Las ratas de Canarias


Hay 56 especies del género Rattus en el mundo. Sin embargo, son tres las que han sido introducidas con mayor frecuencia por el hombre en islas: la rata común (Rattus norvegicus), la rata campestre (Rattus rattus) y la rata polinesia (Rattus exulans). Entre éstas, solamente las dos primeras se conocen, por el momento, en Canarias. La rata común es originaria del Sureste de Siberia y el Norte de China y ha sido introducida en todo el mundo. Es de color pardo o negro, de cola más corta que la cabeza-cuerpo y de 20-26 cm de longitud total. La rata campestre (Rattus rattus) es originaria de la India y ha sido, también, introducida en todo el mundo. Es de menor tamaño que la rata común. Su color es variable: negro, pardo y gris, o pardo y blanco. La cola es más larga que la cabeza-cuerpo y su longitud total es de 16-23 cm.

La invasión de Canarias por parte de las ratas no está documentada, si bien parece probable que haya coincidido con la colonización europea (siglo XV). Aunque la distribución de estas especies no ha sido estudiada con rigor, se cree que tanto la rata común como la campestre, están presentes en todas las islas principales. Afortunadamente no han colonizado islas de gran interés para la conservación, particularmente de las aves, como Alegranza, Montaña Clara, Lobos o La Graciosa.

En Canarias se ha comprobado la depredación de las ratas sobre colonias de cría de algunas aves marinas, como la pardela pichoneta (Puffinus puffinus) y el petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii). Sin embargo, lo más preocupante es el elevado índice de depredación, en sus huevos y pollos, que sufren las palomas turqué y rabiche.

Prevenir las invasiones


Las posibles invasiones de ratas o ratones en pequeñas islas o islotes que aún están libres de ellos, deberían ser tratadas con tanta urgencia como un incendio forestal. Indudablemente es más seguro para el medio natural prevenir las invasiones de ratas que controlarlas o erradicarlas. Es necesario evitar la presencia de alimentos, desperdicios y escombros, la adopción de medidas preventivas en los muelles y de control de los visitantes y sus actividades. Estas pequeñas islas e islotes deberían contar con planes de prevención y erradicación de roedores.


Cebo venenoso para ratas campestres.
(51380 bytes)

Controlar o erradicar


En las islas principales resulta prácticamente imposible su erradicación. Hay que evitar que se vean facilitadas en su dispersión y abundancia por la disponibilidad de basuras en el medio natural. Tan sólo en casos muy determinados se puede aspirar a disminuir temporalmente su población, para así reducir su incidencia sobre las especies presa. En el caso de islas libres de ratas, la detección de su presencia debe motivar la inmediata puesta en marcha de un programa de erradicación.

En las campañas de erradicación o control, se suele combinar el uso de trampas, repelentes químicos, quimioesterilizantes, ultrasonidos y raticidas. Los raticidas empleados en programas de conservación actúan inhibiendo la coagulación de la sangre y producen la muerte por hemorragias, en el plazo de una semana. Esto evita que las ratas relacionen el consumo del cebo con la muerte, lo que aumenta su efectividad. Se deben utilizar con las máximas precauciones para evitar daños a las personas y al resto de los animales. El uso de los raticidas en el medio natural debe contar con las debidas autorizaciones y realizarse de manera planificada bajo la dirección de un técnico especializado.

 

© Gobierno de Canarias