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Conclusiones
1. La reforestación sigue siendo en Gran Canaria el contenido principal de su política forestal.
Unido a las acciones de repoblación por parte de la Administración, se abren actualmente vías de
subvención para la reforestación de tierras agrícolas abandonadas, en su mayor parte de
propiedad privada. Estas importantes medidas económicas, que todavía no han tenido en Gran
Canaria la repercusión esperada, deben acompañarse de otras de desarrollo y ordenación de los
bosques en zonas rurales, como contempla el Real Decreto 152 de 2 de febrero de 1996, haciendo
especial hincapié en el fomento de obras hidráulicas de bajo impacto y de uso múltiple.
2. La falta de productividad forestal en Gran Canaria ha incrementado la inmportancia de los
frutales forestales como el nogal, almendrero y castañero. Estos gozan de una aceptación
generalizada en el medio rural, por su producción de frutos. Teniendo en cuenta que en general
mejoran las condiciones para el asentamiento de especies autóctonas, debe fomentarse el uso de
los frutales forestales en la reforestación de tierras agrícolas abandonadas, a ser posible en
mezcla con especies autóctonas. Especies como el algarrobero y el nogal deberán ser incluidas en
las ayudas a la reforestación de tierras agrícolas abandonadas.
3. Se constata una falta de comunicación entre la Administración y el habitante del medio rural,
en lo que a política forestal y medioambiental se refiere. La extensión forestal como
herramienta de comunicación puede suponer una gran ayuda para conseguir los objetivos forestales
de la Administración en fincas privadas, asegurando el aumento de la superficie forestal y la
mejora de la cubierta vegetal existente basándose en criterios ecológicos, económicos y
socio-políticos y buscando el necesario equilibrio con las actividades agrícolas tradicionales.
4. Tras una fase prolongada de destrucción forestal en Gran Canaria, que duró hasta mediados del
presente siglo, se pasó a una fase de restauración y conservación forestal, que perdura hasta
nuestros días. En los últimos años y como síntesis de ambos períodos, se ha comenzado con la
gestión de las masas existentes. Es fundamental que estas importantes labores de mejora tengan
continuidad a lo largo de los próximos años, para preparar los bosques insulares y satisfacer
adecuadamente sus funciones forestales.
5. La mejora de masas forestales ha conllevado problemas técnicos derivados de la acumulación de
biomasa en los pinares y palmerales tratados, con el consiguiente incremento del riesgo de
incendio. La puesta en práctica de actividades tradicionales como el carboneo, unido a métodos
más modernos como la saca por cable y trituración de residuos forestales están abriendo nuevas
perspectivas con una importante incidencia social, al demostrar la productividad de los
ecosistemas forestales autóctonos, mejorando la imagen de éstos entre la población rural.
6. El eucalipto tratado a monte bajo sigue siendo el sector forestal más productivo en Gran
Canaria, con un importante arraigo en la zona de medianías del Norte. No se vislumbran
alternativas a corto plazo para este claro ejemplo de gestión forestal insostenible. Medidas
como evitar las cortas a hecho y extracción del sotobosque, unidas a la reintroducción bajo
cubierta de especies autóctonas pueden ayudar a atenuar el impacto ecológico de dicho
tratamiento sobre el medio.
7. Los incendios son la principal amenaza de nuestros ecosistemas forestales, principalmente de
los pinares, por sus efectos sobre la biodiversidad, la erosión, el balance hídrico insular y el
paisaje. Deben aunarse esfuerzos para minimizar la superficie de bosque quemada cada año.
8. La pérdida de relevancia del sector agrícola y forestal ha conllevado un abandono
generalizado de las áreas rurales. Este hecho unido al incremento de la demanda de ocio por la
población urbana, ha disparado los incendios forestales en las islas. Se deben acometer
políticas que fomenten la persistencia de las actividades agrícolas tradicionales, fomentar el
uso de recursos humanos locales en prevención y extinción de incendios y valorar objetivamente
la adecuación de nuevas tecnologías a las condiciones canarias.
9. Actualmente predominan las causas antrópicas sobre las naturales en el origen de los
incendios forestales. Como complemento a la prevención y extinción tradicional, debe verse el
manejo del fuego en los ecosistemas forestales. El pinar canario, ecosistema que muestra una
gran adaptación al incendio, parece un medio adecuado para poner en práctica medidas como los
contrafuegos y los fuegos prescritos.
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