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Ramón Alonso

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Revista 5 / Año 1997




La potencia eólica instalada en Canarias a finales de 1998 rozará los 158 megavatios

Esa cifra superará las previsiones del Plan Energético de Canarias para el año 2002, cifrada en 140,8 Mw.




El desarrollo de la energía eólica en Canarias ha superado en la actualidad todas las previsiones. Eso es al menos lo que se desprende de la evolución de la potencia instalada en los últimos años y que, a julio de 1997, alcanza los 53,5 Mw, lo que quiere decir que alrededor del 10% de la energía eléctrica que abastece las necesidades del Archipiélago procede de las centrales eólicas.

A esa potencia instalada y en funcionamiento, habrá que añadir los 42,5 Mw actualmente en ejecución y que se espera estén conectados a la red eléctrica a finales de este mismo año, y otros 62 Mw en 1998, como consecuencia del concurso de asignación de potencias convocado en noviembre de 1996 por la Consejería de Industria y Comercio del Gobierno de Canarias. Toda esa potencia, 158 Mw a finales de 1998, hará que se superen las previsiones del Plan Energético de Canarias (PERCAN) para el año 2002, que prevé un total de 140,8 Mw instalados.

Excluidos algunos aerogeneradores que se encuentran fuera de servicio, la distribución por Islas de la potencia actualmente instalada en Canarias es la siguiente: Gran Canaria, 26 Mw; Lanzarote, 6,4 Mw; Fuerteventura, 11,6 Mw; Tenerife, 7,5 Mw; La Palma, 1,3 Mw; La Gomera, 0,4 Mw, y El Hierro, 0,3 Mw. (Ver cuadro general).

Las islas que se beneficiarán de la potencia programada y aprobada hasta 1998 serán Gran Canaria y Tenerife, que pasarán de los 26 y 7,4 Mw actuales a los 43,5 y 29,5 Mw. respectivamente, a finales del próximo año.


Parque eólico de Juan Grande, en Gran Canaria.
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Ahorro de 425 millones de barriles


Además de fijar unos mínimos de producción energética, en este caso derivada de las centrales eólicas, el PERCAN de 1989 -existe otro de 1995 aún sin aplicar- persigue como objetivos prioritarios el ahorro energético; la diversificación de las energías, que permita una menor dependencia del suministro exterior, y una reducción de la contaminación producida por el uso de los combustibles fósiles.

Así, por ejemplo, los 47.115 Kw de potencia eólica instalada en Canarias a diciembre de 1996 supuso un ahorro equivalente a 425 millones de barriles, es decir, que se produjo un ahorro por la compra de crudo superior a los 10,2 millones de dólares, según los datos facilitados por la Sección de Nuevas Energías de la Consejería de Industria y Comercio regional.

Esa potencia eólica instalada a final del pasado año supuso, además, que la energía primaria sustituida en Canarias ascendió a 58.437 Toneladas de Equivalentes a Petróleo (TEP).

Respecto a la mejora de las condiciones medioambientales, las centrales eólicas instaladas en Canarias evitaron emanaciones a la atmósfera de 188.221 toneladas de CO2 (Anhídrido Carbónico) y 4.132 toneladas de SO2 (Anhídrido Sulfuroso).

Un poco de historia


Las primeras experiencias en energía eólica en Canarias datan de 1984, año en que se instaló el primer aerogenerador destinado a la producción de electricidad. En concreto, fue un aerogenerador modelo Gaélico GA/WM-14S de 55 kw, que se instaló en la Granja Agrícola Experimental de Los Moriscos del Cabildo Insular de Gran Canaria. Su coste ascendió a 8,4 millones de pesetas, de los que 5 fueron aportados por la Consejería de Industria. Este aerogenerador estuvo funcionando hasta 1991 y alimentaba, además de otras cargas, la bomba de presión de una planta de ósmosis inversa. El exceso de energía se vertía a la red eléctrica mediante una interconexión reversible.

Promovido por la sociedad gestora del Polígono Industrial de Arinaga, a finales de 1984 se instaló en Agüimes (Piletas) otro molino de idénticas características destinado a la extracción de agua de pozo.

Dos años más tarde, en 1986 se llevó a cabo en San Nicolás de Tolentino una experiencia auspiciada por la Consejería de Industria relativa a la aplicación de energía eólica en la depuración de aguas residuales. El aerogenerador instalado alimentaba la planta depuradora del municipio.

En ese mismo año se puso en marcha también el Parque Eólico de Granadilla, en Tenerife, cuya financiación mayoritaria corrió a cargo del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE). En este parque se instalaron 10 aerogeneradores con una potencia total de 300 kw. De esos aerogeneradores, sólo uno se encuentra hoy en funcionamiento.

El parque de Granadilla supuso el inicio del desarrollo de la energía eólica en Canarias, sin embargo, no fue hasta 1991 cuando se produce el definitivo despegue pasando de los 2 Mw a finales de ese año a los 6,5 Mw de 1992, 12 Mw de 1993, 26 Mw de 1994 y 1995 y 47 Mw de 1996.

Las condiciones climáticas y de viento convierten al Archipiélago en una zona privilegiada para el desarrollo no sólo de la energía eólica, sino de otras energías alternativas como la térmica o fotovoltaica. Ese "privilegio" climático ha convertido a Canarias en una de las comunidades autónomas pioneras y punteras en el campo de la energía producida por la acción del viento. Sin embargo, y como afirma Antonio López, jefe de la Sección de Nuevas Energías de la Consejería de Industria y Comercio del Gobierno de Canarias, "el territorio insular es limitado, una circunstancia que, inevitablemente, limitará también nuestras posibilidades de desarrollo de la energía eólica, por lo que debemos apostar también por otras energías alternativas".


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Dos instalaciones singulares
 

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