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del carboneo tradicional, buscando así una mayor vinculación de la población rural al bosque. Se
considera que para una adecuada saca y aprovechamiento de los recursos puede emplearse un winche
de grandes dimensiones acompañado de un teleférico que, con una sofisticada tecnología permite
la saca de más de una tonelada en unos 800 metros de tendido aéreo.
Esta alternativa evitaría, pues, la construcción de pistas forestales para atender a nuestros
montes, constituyendo así un ejemplo de gestión sostenible del recurso forestal madera con alto
grado de adaptación a la caprichosa orografía insular.
Una vez dispuesta la madera en los lugares accesibles para su transporte la secuencia de la
cadena variará en función al uso que se haga de la misma. Por lo general, podemos diferenciar
tres grupos:
a.- Madera pequeña y de medianas dimensiones destinada sobre todo a vallado de mobiliario
rústico, tanto en áreas recreativas como en propiedades particulares.
b.- Maderas con portes irregulares destinadas, junto con las ramas gruesas, a su aprovechamiento
como leña.
c.- Maderas con diámetros superiores a los veinte centímetros, normalmente de buena calidad, que
se emplearían para la obtención de tablas y vigas principalmente.
En el proceso de transformación de la madera para vallados y mobiliario rústico, se precisa el
descortezado de la misma, así como su secado y tratamiento de conservación.
La forma de ejecutar la extracción de la corteza ha sufrido una progresiva evolución en Gran
Canaria pasando por tres métodos o etapas:
1.- Descortezado manual con espátula forestal.
2.- Descortezado motomanual con implemento acoplable a motosierra.
3.- Descortezado con maquinaria específica al efecto.
Se espera que el rendimiento óptimo alcanzado con la descortezadura mecánica permita el uso
eficaz y rentable de la madera destinada a este fin.
Hasta no hace mucho las maderas de mayores dimensiones no podían ser aprovechadas adecuadamente
en Gran Canaria, si bien hasta los años sesenta persistieron algunos sinfines de carro que
aserraban las maderas tropicales que entonces llegaban en rollo.
En este sentido se ha llegado a utilizar un aserradero móvil con motosierra de alta incorporada
y equipada con cadena de corte especial. Recientemente se ha adquirido un moderno aserradero,
capaz de trabajar longitudes de 5 metros y hasta 80 centímetros de diámetro, montado en
semiremolque para cualquier desplazamiento.