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Revista de Medio Ambiente



Carlos Velázquez
Juan Guzmán

Ingeniero de Montes. Cabildo Insular de Gran Canaria
Ingeniero Técnico Forestal. GESPLAN, S.A




Revista 6 / Año 1997




El aprovechamiento de la madera de los montes de Gran Canaria




Las Islas Canarias se encuentran en un interesante momento desde el punto de vista forestal. Después de una larga etapa caracterizada por el sobreuso del monte, que conllevó la tala de extensas superficies arboladas, se entró a mediados del presente siglo en un fase de restauración vegetal que hoy se manifiesta en amplios pinares de repoblación, sobre todo en las islas centrales.

Actualmente estas masas se encuentran en edad de ser gestionadas, por lo que la Administración ha comenzado ya con las tareas de mejora selvícola.

Se describen a continuación los pasos dados en Gran Canaria, así como los proyectos actualmente en marcha para crear una cadena que vaya desde la corta hasta la elaboración de productos derivados de la madera.


El vallado rústico contribuye a conservar la calidad del paisaje.
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Situación forestal de Gran Canaria


Gran Canaria posee alrededor de 18.000 hectáreas arboladas de las cuales la mitad procede de regeneración artificial. Las edades máximas de las repoblaciones rondan los 35-40 años con una media de 25 años aproximadamente.

Dado que las masas forestales parten de unas condiciones muy homogéneas en cuanto a su edad, se crea un estado de competencias extrema, atípico en los bosques de regeneración natural donde predomina la convivencia de múltiples edades y estratos, que de una forma dinámica generan el equilibrio del ecosistema.

Una forma de naturalizar las masas es liberarla de esta competencia, favoreciendo los ejemplares más vigorosos, para que sean el soporte de todo el sistema forestal. A su vez, este exceso de competencia genera un preocupante volumen de combustible, que acrecienta considerablemente el riesgo de incendios forestales.

Aún cuando priman los criterios selvícolas a la hora de ejecutar los tratamientos, se ha cuidado, desde el principio, fomentar el aprovechamiento de los materiales producto de estas actuaciones, mejorando así la imagen del bosque entre la población rural y acercándonos de esta forma al principio de multifuncionalidad que debe regir la gestión forestal moderna.

Selvicultura de pinares


Dentro de las masas grancanarias de repoblación predominan las puras de pino canario, existiendo así mismo masas puras de pino insigne (o radiata) y mixta de ambas, siendo muy escasa la representación de otras especies.

La selvicultura que se viene realizando depende principalmente de la especie:

1.- En masas puras de pino canario se eligen los árboles más vigorosos (o árboles de porvenir), eliminando la competencia sobre los mismos, respetando siempre el espaciamiento entre pies, y reduciendo la intensidad de intervención en función de la pendiente.

Tras sucesivas intervenciones, repartidas en el tiempo, se va llevando la masa a un estado más próximo al pinar natural.

2.- Las masas puras de radiata casi todas en zonas de monteverde, reciben un tratamiento que, además de reducir el riesgo de incendios de una especie perecedera frente a los mismos, acerca su estado a una estructura más óptima para la transformación hacia el monteverde mediante la plantación mixta bajo cubierta. Esto se consigue a base de claras fuertes en las que también se libera y fomenta la regeneración natural de los pies de laurisilva que aparecen principalmente en las convergencias de barranco.

3.- En masas mixtas en las que aparece pino canario, se busca la potenciación de esta especie sobre las demás que se irán eliminando progresivamente.

Fases y posibilidades de aprovechamiento


Una vez señalados los pies a extraer se procede a su apeo motomanual.

Dado que en el ámbito insular no se contaba con un número suficiente de este tipo de profesionales, se convocó y celebró durante el pasado año un curso de motoserristas para el que se contó con monitores muy especializados en la materia.

Una vez derribado el árbol y repasado el tocón se procede a su desrame con motosierra.

La siguiente fase de la cadena sería la saca o desembosque de la madera. Aunque en Gran Canaria se han realizado pequeños tendidos de cable (100 metros) y teleférico, no se cuenta todavía con una alternativa que posibilite la extracción maderera monte adentro. Esto ha conllevado, en algunas ocasiones, a que se haya optado por la quema de madera en el propio monte. Esta pérdida de recurso natural renovable, se ha podido reducir en parte gracias a la práctica <> del carboneo tradicional, buscando así una mayor vinculación de la población rural al bosque. Se considera que para una adecuada saca y aprovechamiento de los recursos puede emplearse un winche de grandes dimensiones acompañado de un teleférico que, con una sofisticada tecnología permite la saca de más de una tonelada en unos 800 metros de tendido aéreo.

Esta alternativa evitaría, pues, la construcción de pistas forestales para atender a nuestros montes, constituyendo así un ejemplo de gestión sostenible del recurso forestal madera con alto grado de adaptación a la caprichosa orografía insular.

Una vez dispuesta la madera en los lugares accesibles para su transporte la secuencia de la cadena variará en función al uso que se haga de la misma. Por lo general, podemos diferenciar tres grupos:

a.- Madera pequeña y de medianas dimensiones destinada sobre todo a vallado de mobiliario rústico, tanto en áreas recreativas como en propiedades particulares.

b.- Maderas con portes irregulares destinadas, junto con las ramas gruesas, a su aprovechamiento como leña.

c.- Maderas con diámetros superiores a los veinte centímetros, normalmente de buena calidad, que se emplearían para la obtención de tablas y vigas principalmente.

En el proceso de transformación de la madera para vallados y mobiliario rústico, se precisa el descortezado de la misma, así como su secado y tratamiento de conservación.

La forma de ejecutar la extracción de la corteza ha sufrido una progresiva evolución en Gran Canaria pasando por tres métodos o etapas:

1.- Descortezado manual con espátula forestal.

2.- Descortezado motomanual con implemento acoplable a motosierra.

3.- Descortezado con maquinaria específica al efecto.

Se espera que el rendimiento óptimo alcanzado con la descortezadura mecánica permita el uso eficaz y rentable de la madera destinada a este fin.

Hasta no hace mucho las maderas de mayores dimensiones no podían ser aprovechadas adecuadamente en Gran Canaria, si bien hasta los años sesenta persistieron algunos sinfines de carro que aserraban las maderas tropicales que entonces llegaban en rollo.

En este sentido se ha llegado a utilizar un aserradero móvil con motosierra de alta incorporada y equipada con cadena de corte especial. Recientemente se ha adquirido un moderno aserradero, capaz de trabajar longitudes de 5 metros y hasta 80 centímetros de diámetro, montado en semiremolque para cualquier desplazamiento.

Conclusiones


Se observa una importante evolución en el sector forestal canario, y nadie pone en duda la necesidad de gestionar los bosques para garantizar su estabilidad y persistencia, toda vez que nos acercamos al concepto de selvicultura multifuncional.

Este cambio en la política medioambiental puede dar respuesta a las demandas de la población rural, tanto en bienes como en la creación de empleo, demandas no siempre tenidas en cuenta en el pasado. Igualmente se está formando profesionalmente a un importante colectivo, fomentando así el apego de los vecinos con sus espacios forestales.

La colaboración entre las diferentes instituciones o empresas ligadas a la gestión del medio ambiente (Viceconsejería, Cabildo y Gesplan) está dando sus frutos. De cualquier modo aún puede y debe avanzarse mucho en el tema, especialmente en lo que se refiere a la planificación forestal. En este sentido sería aconsejable intensificar el diálogo multidisciplinar y social en aras de alcanzar una gestión forestal consensuada.

 

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