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Revista de Medio Ambiente



Erika Urquiola Pascual

Bióloga Marina.
Técnico del Servicio de Recursos Naturales. V.M.A.




Revista 11 / Año 1998




Observación de cetáceos en Canarias: conservación, problemática y evolución (y II)




La observación de cetáceos en Canarias es una imparable actividad turística con grandes repercusiones para la economía de las islas y también para las poblaciones de cetáceos sobre las que esta actividad se sustenta. Aunar estos dos aspectos, un aprovechamiento de un recurso natural que repercuta en un desarrollo socioeconómico de la población, con el mantenimiento de las poblaciones de cetáceos y su hábitat en un estado favorable de conservación, se ha convertido en una meta a alcanzar que no admite muchas demoras, pues el equilibrio es frágil e inestable.

El número de barcos que vienen realizando esta actividad desde los comienzos hasta la actualidad, es un buen indicador para analizar su evolución. Desde los 10 barcos que se podían contabilizar en los años 90 hasta los 48 de 1996, la progresión ha sido importante. Sin embargo, en los últimos años el número parece haberse estabilizado. ¿Representa esto que la actividad no esta evolucionando?. Podría parecer que sí ya que, al analizar los números en bruto, el movimiento en esta cifra apenas es diferente y la capacidad total es similar. Se ha observado que las empresas que se dedican a la actividad se ha reducido considerablemente de un año a otro, lo cual significa que hay operadores que están acaparando más barcos, siendo las empresas más estables y con mayor capital las que se mantienen o amplían. Por otra parte, el 10% de los barcos que actuaban en 1996 ha dejado de hacerlo, apareciendo otros nuevos construidos específicamente para esta actividad. La problemática en cualquier caso, es sin duda, la falta de atraques, lo que ha hecho que la actividad no creciera, pues, aunque sí son muchas las demandas para entrar en este negocio, el espacio físico para los barcos no existe. El problema, desde el punto de vista de la conservación de los cetáceos, se planteará cuando se construyan los nuevos puertos o amplíen los existentes, tal como está previsto, y se creen nuevas plazas para estos barcos.

La estimación aproximada del número máximo de embarcaciones que podrían dedicarse a la actividad, sin causar un impacto significativo es una cuestión clave. Una vez que se tenga una idea al respecto, se puede estudiar el mecanismo adecuado para que no haya más barcos, a la vez, en el área. En otros lugares, en vez de reducir las licencias a los barcos han optado por dar autorizaciones de 20 días al mes a cada barco (caso de Nueva Zelanda), controlando así que no se exceda de un número determinado de barcos al día, o la propuesta de Moray Firth en Escocia de dar permisos 5 días a la semana. Así, se dan más oportunidades a los operadores que realizan bien la actividad.

El tipo de barcos es otro de los indicadores de la actividad. Aunque en algunas otras comunidades también hay un número importante de barcos, no suelen alcanzar la capacidad y variedad de los de Tenerife. En la mayor parte de las localidades del mundo donde se realiza esta actividad, lo más común son los barcos de 8-12 pasajeros, siendo las de tipo Zodiacs rígidas el mayor exponente de este grupo, o bien, barcos de motor tipo yate de 40-50 pasajeros. En Canarias, la diversidad es alta, tanto por la clase como por su capacidad. Quizá lo más llamativo respecto a otros lugares es precisamente la alta capacidad de algunos barcos: hay 2 catamaranes de visión submarina con capacidad superior a los 200 pasajeros y 5 barcos de más de 150.

El tipo de barco más adecuado para realizar esta actividad sigue siendo la gran pregunta. La opinión entre los diversos actores implicados en este tema es muy variable. Analizando la evolución de los barcos en Tenerife se observa que los catamaranes han sido los que han ido absorbiendo la mayor capacidad del mercado. En tan sólo un año han pasado de un 38% de la capacidad total de pasajeros del área sur de Tenerife (Los Cristianos-Puerto Colon en las Américas) hasta un 55% en 1997.


El calderón es la especie clave sobre la que se desarrolla la actividad de observación de cetáceos. Erika Urquiola
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Conservación


Los cetáceos presentes en el archipiélago se recogen en diversos convenios y tratados internacionales (Convenio de Berna, Convenio de Bonn, CITES). De las 25 especies registradas en Canarias, 21 figuran como "insuficientemente conocidas", 2 como "vulnerables" y 2 "en peligro" en el Libro Rojo de la UICN.

Asimismo, todas aparecen en el anexo IV y una, el delfín mular, en el anexo II de la Directiva Hábitat. Esto indica que han de designarse zonas de especial protección para esta especie, lo que va a dar lugar a que Canarias tenga unas 5 áreas marinas con algún tipo de protección debido a esta especie, que presenta comunidades estables al menos en el suroeste de Tenerife.

Por otra parte, el Libro Rojo de los Vertebrados de España y el Libro de la Fauna Marina Amenazada de Canarias propone una serie de medidas de conservación, basadas fundamentalmente en el conocimiento de los stocks, estudios de los animales varados y reducción de los factores de amenaza de las poblaciones.

La Comisión Ballenera Internacional, desde 1993, viene expresando su interés por la observación de cetáceos. En 1994 creó un grupo de trabajo al respecto y, en 1995 la observación de cetáceos se incluye en la agenda del comité científico. Éste, propuso como objetivo general para la gestión de la observación de cetáceos, que su desarrollo fuera ecológicamente sostenible y que respondiera en lo posible a los requerimientos de la industria y a las expectativas de la comunidad. Desde una perspectiva científica se considera necesario el conocimiento de la biología de las especies observadas, la comprensión de las características de las operaciones y de las embarcaciones y una aproximación, aunque sea preliminar, a lo que puede ser la "capacidad sostenible" de actividad de esta industria.

Respecto a la actividad de observación de cetáceos en Canarias, está regulada, por el Decreto 1320/95 que, en la actualidad, está siendo modificado para cubrir con mayor precisión todos los aspectos implicados en él, no tanto el código de conducta, que viene a ser similar al anterior, como aspectos relativos a los monitores- guía, tasas, infracciones, etc.

Los principales factores que pueden repercutir en la conservación de los cetáceos son: la degradación del hábitat por el intenso tráfico marítimo, la contaminación marina y el deterioro de las costas; la interacción con pesquerías y el incremento de actividades de observación de cetáceos. Se debería establecer una serie de acciones encaminadas a la conservación de los cetáceos de Canarias, especialmente las poblaciones de Delfín mular (Tursiops truncatus) y Calderón tropical (Globicephala macrorhynchus), previsiblemente más afectadas por estos factores.

De todo lo citado anteriormente, se infiere la necesidad de aunar los esfuerzos a fin de alcanzar un alto grado de efectividad en la conservación de cetáceos. La coordinación de todos los programas, actuaciones y proyectos sobre estos animales conseguirían unos resultados mejores y, en todo caso, un mayor beneficio no sólo para los propios cetáceos sino para la sociedad en general.

Las ballenas y delfines siempre han sido animales "clave". Está claro que el público a través del poder de atracción de ballenas y delfines, puede adquirir algo de educación acerca de los mamíferos marinos y por extensión del mar y sus condicionantes ambientales.".. Cuando una ballena o delfín conocido por su nombre por los observadores vara, la causa de su muerte puede ser difícil de establecer, pero a través de lo concerniente a un solo individuo, el público aprende acerca de temas como la polución marina, vertidos de aceite o hidrocarburos, el despoblamiento de peces (la disminución de los recursos piscícolas), pesca con redes de deriva, y así sucesivamente. Si se empieza por cuidar a individuos de ballenas, se empezará a cuidar toda la especie. Entonces, se prestará atención a las otras especies que la ballena necesita para su subsistencia. Pronto, la protección de los océanos, los hábitats de las ballenas, cobrarán una nueva importancia. Éstos y otros beneficios educativos, científicos y culturales de la observación de ballenas están empezando a ser bien establecidos.."(Hoyt, 1994) Siendo así, debería resultar más fácil aprovechar esta coyuntura para que los canarios nos acercáramos más al conocimiento y el apego a ese medio, hasta ahora tan desconocido.

En la actualidad, aparte de los cursos de monitores - guías promovidos por la Viceconsejería de Medio Ambiente (uno en diciembre de 1997 coordinado por Gesplán S.A. y otro en junio de 1998, por la empresa Gabinete de Estudios Ambientales S.L.), y diversas conferencias aisladas (generalmente desarrolladas por la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario), la única actividad educativa estable en el entorno de los cetáceos es la desarrollada por el grupo Roaz, entidad educativa formada por docentes e interesados en cetáceos que, con su programa "Aula en el Mar" ayuda a los diversos grupos sociales y en particular a la Comunidad Educativa (colegios, institutos de secundaria, facultades, etc.) a tomar conciencia del respeto que se merece el medio marino y al conocimiento de las especies en particular los cetáceos.

Para ello realiza campañas anuales de sensibilización en centros escolares y/o sociales mediante charlas, audiovisuales, exposiciones, etc., sobre características y conservación de los cetáceos de Canarias. La actividad culmina con una visita educativa a los delfines y ballenas del sur de Tenerife desarrollando una actividad respetuosa y acorde con el Decreto 320/95. Paralelo a estas actividades, en Marzo de este año, Roaz impartió en colaboración con la Consejería de Educación y Ciencia del Gobierno de Canarias, el curso "Delfines y Ballenas como Recurso Didáctico" destinado a profesores de Primaria, Secundaria y estudiantes de segundo ciclo de Biología

Hay que mencionar la campaña de divulgación emprendida por la Viceconsejería de Medio Ambiente consistente en posters y follletos, en español e ingles, sobre la actividad, el código de conducta del Decreto, etc. Dicha campaña está focalizada en las localidades implicadas en esta industria turística, es decir, el sur de Tenerife y sur de La Gomera.

La investigación, imprescindible pero aplicada


El incremento en popularidad de la actividad de observación de cetáceos ha sido muy superior al avance en el conocimiento sobre los animales, lo que ha planteado una serie de desajustes, requiriéndose respuestas rápidas a cuestiones como ¿cual es el impacto que producen las embarcaciones en los animales? ¿cual es la capacidad de carga del medio? etc., cuestiones, muchas de ellas, cuyas soluciones demandan estudios a largo plazo. Pero la gestión del recurso es el día a día, por lo que gestión e investigación tienen que intentar aproximarse. La investigación ha de tender a supuestos más aplicables a los problemas que se han de solucionar, más prácticos, y los gestores, han de asumir que deben tomar decisiones "precautorias" en tanto no haya datos suficientes, decisiones que irán evolucionando a medida que el conocimiento y la investigación vayan aportando esos datos.

Lo que está claro es que se necesita una aproximación más global a la problemática que genera esta actividad. Gestores, investigadores y operadores necesitan trabajar en conjunto para encontrar soluciones que aseguren que la observación de cetáceos no aumenta el riesgo de supervivencia de poblaciones residentes o de su medio y, por lo tanto, no altera los parámetros poblacionales básicos ni las pautas habituales del uso del hábitat. Y, por otro lado, se ha de conseguir desarrollar y mantener actividades de observación de cetáceos viables y responsables. Claro está que, antes que nada, hay que saber cuáles son esos parámetros poblacionales básicos y el uso del hábitat de los cetáceos.

En Canarias, las investigaciones tanto sobre cetáceos como sobre la actividad en torno a ellos comenzaron con la tesis doctoral de Jim Heimlich-Boran sobre la estructura social de los calderones en Tenerife (1989-1992) a lo que siguió el "Estudio de impacto que provocan las embarcaciones en la población de calderones residentes en las aguas del SO de Tenerife "(Martín, V. y Montero, R. 1993 Informe inédito). Posteriormente, la Consejería de Turismo y Transportes, a través de la empresa Saturno, creó el "Instituto de Cetáceos de Canarias" que, durante su período de existencia (1995-1997), elaboró los documentos " La Observación de Cetáceos de Canarias como Actividad Turística en Canarias. 1996-1997. Descripción y diagnóstico" e "Impacto de las embarcaciones sobre la población de calderón tropical" (Montero, R. y Arechavaleta, M. 1997), ambos sin publicar. Aparte de esto, un equipo de investigación alemán, Proyect Context, desarrolló en el verano de 1996 un estudio sobre acústica de calderones y su relación con las embarcaciones.

En 1993 se crea la "Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario" (SECAC), asociación sin fines de lucro, única de estas características en Canarias, cuyos fines son la investigación, la conservación y la divulgación de los cetáceos en el ámbito del Archipiélago Canario, aunque gran parte de sus actividades han estado circunscritas a la costa S-SO de Tenerife, en especial, en lo que se refiere al estudio acústico de los calderones tropicales y el seguimiento de los delfines mulares.

Hay que destacar también, la intención de las dos universidades canarias de abordar este tema en el contexto de un proyecto financiado por el programa europeo LIFE y La Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente, sobre el delfín mular y la tortuga boba.

Otros datos de interés


Uno de los problemas básicos, es como mantener el presupuesto que supone tanto el control de esta actividad como la investigación, tanto de los cetáceos como de los efectos de la actividad sobre ellos. En otras comunidades han encontrado solución a algún aspecto de este problema por medio de las autorizaciones y de un plus por pasajero. En Canarias, las autorizaciones no cuestan dinero. Es simplemente una tramitación que sirve para controlar los barcos que se dedican a la actividad. Esta cuestión suele sorprender fuera de las islas, ya que en otras comunidades dicho trámite lleva adjunto algún tipo de gasto. Por ejemplo, en Nueva Zelanda por tramitar la autorización (la concedan o no) hay que pagar 1606 pesetas.

Respecto al otro aspecto, en Escocia, en Moray Birth, se esta considerando la recogida de una libra (226 ptas) extra por pasajero en el precio del ticket en los barcos turísticos. Esta contribución podría revertir en una fundación para la investigación y conservación de los cetáceos de la zona. En esta localidad se están recogiendo las opiniones de los diversos actores implicados (operadores y turistas) sobre este punto. En las áreas donde se realiza esta actividad en Estados Unidos y Nueva Zelanda, tanto los pasajeros como los operadores están contribuyendo a la investigación por esta vía. La investigación financiada por medio de este recurso sirve de este modo de "retroalimentación" a los operadores para usarla en los comentarios a bordo en las excursiones y para el material educativo e interpretativo.

En Canarias, tras las encuestas realizadas a los turistas que van a ver las ballenas, ante la pregunta de ¿cuanto estaría dispuesto a pagar de más en el ticket para la conservación de los cetáceos? la mayoría de los encuestados no plantean problema a la hora de estirar un poco más el precio del ticket.

Desde la aprobación del Decreto que regula la observación de cetáceos en Canarias en noviembre de 1995, esta actividad ha presentado algunos cambios significativos.

* Por una parte el número de visitantes ha aumentado espectacularmente, desde los 700.000 en 1996 a los cerca de 1 millón que se prevén en el 98. Pese a este aumento, y al potencial que presentan los 4 millones aproximados de turistas al año que llegan a Tenerife y la propia población canaria, el número de barcos no ha aumentado en estos últimos años.

*La actividad y la propia existencia de las ballenas y delfines en el SO de Tenerife ha comenzado a ser más conocida entre la gente del archipiélago, aunque todavía, si exceptuamos las localidades donde se realiza, la gran mayoría de los canarios no saben de la riqueza que se encuentra en sus aguas y la industria que se ha generado alrededor de ella.

* Otra cuestión fundamental observada es que, pese a algunos hechos puntuales, sigue habiendo una gran desinformación, tanto hacia los turistas como hacia la población canaria. Los cursos de monitores-guías promovidos por la Viceconsejería de Medio Ambiente y enfocados fundamentalmente a las tripulaciones, si bien importantes, resultan escasos y escuetos. El aspecto educativo y el informativo son temas que requieren una atención urgente y decidida.

* Respecto a la investigación, tras una labor más o menos intensa entre los años 89 al 94 sobre la población de calderones, desde la aprobación del Decreto, ningún estudio se ha llevado a cabo, salvo el citado sobre acústica de calderones y su relación con las embarcaciones de el equipo alemán "Proyect Context".

* La lancha de vigilancia "Calderón", gestionada por la empresa pública Gesplán S.A., ha realizado una labor difícil y elogiable. Además de realizar su trabajo de seguimiento y control, ha recogido un valioso material tanto respecto a datos sobre las especies de cetáceos avistadas como la propia actividad de los barcos de observación de cetáceos, elementos estos que han permitido realizar los análisis de este artículo y su predecesor. La labor que realiza esta embarcación, que cuenta con la cobertura de los agentes de medio ambiente y la cooperación de la Guardia Civil, es fundamental para una buena gestión del área, y el control que realiza sobre la actividad es imprescindible para lograr lo que al fin de cuentas se pretende: que esta actividad turística sea compatible con la conservación de las poblaciones de cetáceos y su hábitat.

* Hay muchos aspectos que todavía se deben mejorar para lograr una gestión eficaz de esta actividad. Por ello es importante el nuevo Decreto que se esta preparando, ya que viene a suplir algunas deficiencias del anterior y a aportar mejoras.

 

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