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El papel que han jugado y juegan los vertebrados introducidos en
Canarias no se conoce aún suficientemente. Hasta donde hoy sabemos, los
mamíferos depredadores, tanto herbívoros como carnívoros, son los que
tienen un efecto negativo más significativo sobre la flora y la fauna
autóctona, por lo que deben ser objeto de medidas de control o
erradicación.
La introducción de especies se define como la dispersión
accidental o intencionada, por parte del hombre, de organismos vivos
fuera de su área de distribución histórica, y es responsable de una
masiva pérdida de biodiversidad, amenazando al planeta con la
homogeneización de su biota. Los ejemplos de introducciones son cientos
y evidencian que las invasiones biológicas amenazan la biodiversidad a
una escala global. Las especies invasoras se encuentran en todos los
grupos taxonómicos, desde los virus hasta los mamíferos, y han afectado
virtualmente a todos los ecosistemas del planeta. Sin embargo, las islas
son particularmente sensibles pues se caracterizan por tener una menor
diversidad de especies, y por ser más fácilmente invadibles. Además,
suelen tener una proporción mayor de especies vulnerables, como aves no
voladoras, que han perdido el miedo o que nidifican en el suelo.
La
introducción de especies suele ocasionar in impacto sobre la dinámica de
las poblaciones nativas y sobre la estructura de la comunidad. Las
causas pueden ser: a) la depredación sobre animales o plantas, muchas
veces endémicos, que no presentan sistemas de defensa al haber
evolucionado en ausencia de depredadores; b) la competencia por el
alimento, el espacio, etc., con especies autóctonas que ocupan el mismo
nicho ecológico y que tienden a ser desplazadas; c) la alteración del hábitat
y consecuente modificación de la estructura de comunidad, actuando como
"especie clave" en esas comunidades restructuradas; d) la hibridación
con especies similares ocasionando contaminación genética y pérdida de
biodiversidad; y e) la transmisión de enfermedades y parásitos a
especies que nunca las habían sufrido.
Las causas de las introducciones
se pueden agrupar en voluntarias e involuntarias. Entre las primeras se
encuentran las realizadas con fines cinegéticos y piscícolas, el control
de plagas de insectos y roedores, y la liberación de animales de compañía
molestos. Las involuntarias están relacionadas con la fuga de animales
de compañía y de explotaciones comerciales, y la dispersión a través de
los medios de transporte.
Según el efecto que ocasionen en los
ecosistemas que invaden, podemos clasificarlas como: a) perjudiciales:
se ha comprobado su efecto negativo; b) potencialmente perjudiciales: se
ha comprobado su efecto negativo en otras zonas donde han sido
introducidas, pero no en Canarias; c) de efecto desconocido: no se
dispone de información suficiente para valorar su efecto; y d)
integrados: no ocasionan problemas de conservación. |

El conejo es uno de los mamíferos introducidos
Andrés Rodríguez
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Los vertebrados terrestres introducidos
En Canarias habitan, en la actualidad, 123 vertebrados terrestres
silvestres o asilvestrados de los que 83 son autóctonos (67,47%), -de
ellos, 17 son endémicos-, siete de origen dudoso (5,69%) y 33 (26,82%)
introducidos: cinco peces, dos anfibios, un reptil, 12 aves y 13 mamíferos.
Peces,
anfibios y reptiles
En charcas para riego, embalses y algunos barrancos,
se han liberado diferentes especies de peces de agua dulce: la carpa (Cyprinus
carpio), el carpín dorado (Carasius auratus), el guppy (Poecilia
reticulata), la gambusia (Gambusia sp.), la perca americana (Micropterus
salmoides) (Domínguez, 1984), y otras cuya presencia no está
documentada. También han sido introducidas las dos únicas especies de
anfibios presentes en Canarias: la ranita meridional (Hyla meridionalis)
y la rana común (Rana perezi).
La fauna de reptiles de Canarias se
caracteriza por presentar un elevado índice de endemicidad. De un total
de 12 especies, 11 son endémicas y sólo una es introducida, la
salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus). La salamanquesa rosada es
de origen circunmediterráneo aunque ha sido introducida en Estados
Unidos, Méjico y Cuba. Se ha citado en Tenerife y Gran Canaria, donde ha
arribado seguramente favorecida por el intenso tráfico marítimo de las últimas
décadas, si bien no ha llegado a colonizar las zonas no urbanizadas.
También se da la circunstancia de que reptiles endémicos de unas islas
han sido introducidos en otras, e incluso en la Península, como
consecuencia del tráfico de mercancías. Por otra parte, con cada vez
mayor frecuencia aparecen, en zonas urbanas y rurales, ejemplares de
animales de compañía comercializados legal o ilegalmente como culebras,
camaleones, iguanas o galápagos. En ningún caso se ha comprobado su
reproducción en el medio natural, pero no sería sorprendente.
No hay
documentación específica sobre las consecuencias de la introducción en
Canarias de peces, anfibios y reptiles, pero no se puede descartar que
se puedan producir fenómenos de depredación, competencia y posterior
desplazamiento de las especies autóctonas. u otros que puedan incidir
negativamente sobre éstas.
Aves
Todas las introducciones se realizaron a
partir del siglo XV, para la práctica cinegética, o como consecuencia de
la huida de mascotas. En la relación de aves nidificantes y migradoras
de Canarias (Emmerson et al, 1994), 63 se consideran autóctonas, 12 han
sido introducidas directa o indirectamente por el hombre y 7 ofrecen
dudas sobre la forma en que consiguieron asentarse en el archipiélago.
Las
aves nidificantes introducidas por motivos cinegéticos son la perdiz
moruna (Alectoris bárbara), la perdiz roja (Alectoris rufa) y,
probablemente, aunque no tienen la consideración legal de especies
cazables, el pavo bronceado (Meleagris gallopavo y la pintada común
(Numida meleagris). Ningún autor ha señalado posibles efectos negativos
de estas especies.
La tenencia de aves en cautividad con fines lúdicos o
culturales (mascotas y colombofilia) y la exhibición comercial (zoológicos),
ha propiciado la huida de ejemplares que se han ido asilvestrando,
principalmente en medios antropizados. En este caso se encuentran varias
especies de psitácidos (loros, cotorras, etc.) (Lorenzo, 1993); de estríldidos,
como el estrilda común y afines (Estrilda ssp.); de estúrnidos, como el
miná común (Acridotheres tristis); y de columbiformes, como la tórtola
de collar (Streptopelia "risoria"). Los principales problemas que han
ocasionado donde han sido introducidas son: daños a la agricultura,
competencia con especies nativas y transmisión de enfermedades y parásitos
(Lever, 1994).
Mamíferos: los más peligrosos
En Canarias habitan
actualmente alrededor de 25 mamíferos, de los que sólo nueve son autóctonos.
La mayoría de las introducciones en el período prehispánico están
relacionadas con la actividad ganadera: la cabra, la oveja, el cerdo y
el perro. Además de los anteriormente citados, los estudios arqueológicos
revelan que el ratón casero (Mus domesticus) y el gato (Felis catus),
también convivieron con ellos.
A partir del siglo XV, con la llegada de
los europeos, se produce un significativo incremento de las
introducciones. Entre los mamíferos destacaremos, por sus efectos
negativos, el conejo (Oryctolagus cuniculus), el muflón (Ovis aries), el
arruí (Ammotragus lervia), el gato (Felis catus) y la rata negra (Rattus
rattus).
El conejo se introduce con fines cinegéticos y puede encontrarse
en todas las islas y varios islotes. Las consecuencias de la introducción
de los conejos en otras partes del mundo como Australia son sobradamente
conocidas. En Canarias, esta especie es responsable de alteraciones en
el hábitat y disturbios en colonias de aves marinas, así como de daños
en repoblaciones forestales y en programas de conservación de plantas
amenazadas. Sin embargo, su efecto sobre las especies vegetales
amenazadas -a juzgar por las escasas veces que es citado por Gómez Campo
y colaboradores (1996) como factor de amenaza- no ha sido objeto de
suficiente atención.
En la década de los setenta, con fines cinegéticos,
se introduce en Tenerife el muflón y el arruí en La Palma. El muflón
tiene su origen en el acimarronamiento de ovejas domésticas introducidas
por los navegantes neolíticos en Córcega y ha sido introducido, como
especie de caza mayor, en prácticamente toda Europa, algunos países
sudamericanos, Estados Unidos y en los archipiélagos de Hawaii y
Kerguelen. En Hawaii ocasiona daños en la flora y vegetación por lo que
es objeto de programas de control. En Canarias, el muflón habita en el
matorral de retama y codeso, y el pinar de la parte central de Tenerife,
donde mantiene una población de varios cientos de individuos. La práctica
totalidad de su área de distribución se encuentra en el Parque Nacional
del Teide y el Parque Natural de la Corona Forestal. Al menos, 38
taxones vegetales -la mayoría de ellos endémicos- forman parte de su
dieta y, en su área de distribución, se encuentran 35 especies vegetales
amenazadas sobre las que puede ejercer un efecto negativo (Rodríguez
Luengo, 1993).
El arruí, pariente cercano de cabras y ovejas, es
originario del norte de Africa y ha sido introducido con fines cinegéticos
en varios países europeos y en el suroeste de Estados Unidos, donde
cuenta con importantes poblaciones. En Canarias, ocupa los pinares de la
porción central y noroccidental de La Palma, áreas incluidas en el
Parque Nacional de La Caldera de Taburiente y otros espacios naturales
protegidos aledaños. Su población, de pocos cientos, tampoco se ha
censado con exactitud. En lo que se refiere a su alimentación, se han
determinado 41 taxones vegetales como integrantes de su dicta de otoño,
de las que 21 son endémicas (Rodríguez Piñero y Rodríguez Luengo, 1992).
Entre las especies vegetales amenazadas presentes en el Parque Nacional
de La Caldera de Taburiente, nueve se consideran afectadas por esta
especie, y el único ejemplar adulto conocido de Helianthemum cirae fue
destruido por los arruies en el verano de 1993 (Gómez Campo y
colaboradores, 1996).
El gato (Felis catus) y la rata negra (Rattus
rattus) han contribuido a la extinción o drástica reducción de los
efectivos de numerosas especies animales, particularmente en islas oceánicas,
a lo largo de todo el planeta. Ambas se consideran entre los factores
que amenazan la supervivencia de 14 (26%) de los 54 vertebrados
incluidos en el Libro Rojo de los Vertebrados de Canarias (Martín et al,
1990).
La depredación del gato cimarrón sobre vertebrados amenazados es
especialmente preocupante cuando se produce sobre especies endémicas
amenazadas de extinción, como es el caso del Lagarto Gigante de El
Hierro (Gallotia simonyi), especie que cuenta con una población muy
reducida, y de un lagarto (Gallotia sp.), recientemente descubierto en
Teno (Tenerife). En lo que se refiere a las aves, son particularmente
sensibles las aves marinas de pequeño tamaño, -por lo que este
depredador introducido debería ser erradicado sin demora de 1as
principales colonias de aves marinas. Otras aves que nidifican en el
suelo, como el alcaraván o la chocha perdiz, son presas fáciles. El gato
es, también, una importante amenaza para las musarañas endémicas.
La rata
negra (Rattus rattus) incide negativamente sobre buena parte de los
vertebrados amenazados. Se especula en algunos casos y se ha comprobado
en otros su depredación sobre el Lagarto Gigante de El Hierro (Gallotia
simonyi), incluso sobre sus huevos; sobre huevos y adultos de diferentes
especies de aves (petreles, pardelas, paíños, etc.); sobre otras aves
que nidifican en el suelo, como el alcaraván (Burhinus oedicnemus) o la
chocha perdiz (Scolopax rusticola), y bien poco es lo que se sabe
respecto a su efecto sobre especies endémicas de invertebrados y de
flora. Pero especialmente preocupante resulta la depredación que ejerce
sobre los huevos y pollos de la palomas turqué (Columba bollii) y,
particularmente, sobre los de la rabiche (Columba junoniae), ambas
especies endémicas amenazadas.
Otros mamíferos introducidos cuyo efecto
no es bien conocido son: el erizo moruno (Atelerix algirus), la ardilla
moruna (Atlantoxerus getulus) y el musgaño enano (Suncus etruscus).
Con
el fin de conservar la diversidad biológica de Canarias, es necesario
crear una cultura social, especialmente entre los gestores y
responsables políticos, en relación con el peligro de la introducción de
especies y, la necesidad de controlar o erradicar aquéllas que ocasionan
algún perjuicio. La Comunidad Autónoma de Canarias debe dotarse de un
marco legal que permita la prevención de las introducciones e impulse la
erradicación o control de las especies introducidas perjudiciales. |

El mufón fue una epecie introducida en Tenerife para fines cinegéticos
Óscar L. Domínguez
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El gato cimarrón ha contribuido a la extinción de especies animales
Margarita Oramas
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