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Revista de Medio Ambiente



Carlos Velázquez Padrón**
Francisco Negrín Afonso***
Germán Arencibia Fleitas**
Jorge Naranjo Borges*

*Viceconsejería de Medio Ambiente
**Cabildo de Gran Canaria
***Fotógrafo naturalista




Revista 14 / Año 1999




Los tratamientos selvícolas y el gavilán en Gran Canaria

Su presencia en la isla significa una mejora del ecosistema forestal grancanario




La subespecie canaria de gavilán (Accipiter nisus granti) es una interesante rapaz, que habita en ecosistemas forestales y se alimenta principalmente de aves de pequeño y mediano tamaño, que captura en vuelo. Esta especie, incluida en el Catálogo Nacional como especie de interés especial, fue considerada como extremadamente rara en Gran Canaria (Moreno, 1988), ya que no existía ningún dato sobre su nidificación en esta isla. Afortunadamente en la década de los noventa (Rodriguez y Moreno, 1995) se ha constatado la nidificación de esta especie en algunos bosques, tanto de regeneración natural, como de repoblación forestal.

En este artículo, se describe el seguimiento que se ha hecho a tres nidos de gavilán a lo largo de la época de cría en tres ecosistemas forestales tratados selvícolamente y que constata la tendencia alcista de la especie en Gran Canaria.

Todos los nidos estudiados fueron encontrados por mera casualidad, en el transcurso de trabajos selvícolas. Afortunadamente, gran parte de las cuadrillas que realiza este tipo de trabajos está familiarizada con la especie, lo cual permitió adaptar las actuaciones a las necesidades de tranquilidad que precisan estas aves para la cría. Resultó fundamental la colaboración de los Agentes de Medio Ambiente responsables de la guardería de dichos montes y de los Vigilantes de Areas Recreativas aledañas, garantizando la tranquilidad de las aves durante todo el periodo de cría.


Juvenil de gavilán
Francisco Negrín
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Lugares de cría


Las zonas estudiadas se enclavan en repoblaciones jóvenes (20-40 años) de coníferas en espacios naturales protegidos, situadas en la vertiente norte entre los 500 y 1100 metros y con la siguiente composición: Nido nº 1: en rodal de pino canario (Pinus canariensis) de 25 años de edad. A unos 8 metros de altura, en un rodal monoespecífico y coetáneo con típico sotobosque de pinar. El nido fue construido sobre un ejemplar dominante de pino canario, en ladera de acusada pendiente.

Nido nº 2: en rodal de pinar mixto canario-insigne (P. canarienis y P. radiata) de 30 años de edad. Instalado sobre pino insigne de 9 metros a una altura de 5m sobre el suelo. Este nido fue construido al borde de un sendero poco frecuentado y a 100 metros de una carretera con considerable tráfico, lo que demuestra la adaptabilidad del gavilán a alteraciones antrópicas.

Nido nº 3: en rodal de ciprés (Cupressus macrocarpa), de 40 años de edad. A unos 10 metros del suelo sobre ciprés, en un rodal monoespecífico y coetáneo muy pobre en sotobosque. Se detectó la presencia de otros cuatro nidos más en las inmediaciones, con lo que se constata, que el gavilán lleva criando ahí desde hace varios años. En comparación a los rodales cercanos, el rodal en cuestión es más denso y tiene mayor altura media. En lo concerniente a los árboles-nidos, éstos son dominantes o codominantes.

Para la ubicación del nido, el gavilán busca un lugar denso y dominante indiferentemente de la especie arbórea. No se ha observado reutilización de los mismos, aunque si se ha constatado la construcción de los nuevos a distancias no superiores a 50-200 metros. Durante las largas jornadas de campo se han recopilado bastantes datos sobre el periodo de reproducción, que no presentan particularidades especiales respecto a la especie tipo. Las paradas nupciales comienzan a finales de marzo o principios de abril, y tras la construcción del nido se ha observado a la hembra empollando sobre finales de este mismo mes. Es de señalar, que el nido nº 3, situado a una cota cercana a los 500metros sobre el nivel del mar, la reproducción comenzó unos 15 días antes que en el nido nº1. En dos de los nidos observados salieron adelante cuatro pollos en cada uno de ellos y en el tercero salieron dos pollos. La hembra fue la encargada de la ceba. El macho ha estado cazando para ella durante el periodo de incubación, salvo la primera fase de ésta, en la que la hembra hace incursiones esporádicas de caza. En una ocasión se llegó a ver a un macho (nido 3º) llevar la captura a la hembra al nido donde empollaba, pues ésta desatendía el reclamo para acudir a las proximidades del desplumadero.

Con respecto a los restos de capturas vistos en los diferentes desplumaderos, en el nido nº3, el 95% correspondió a mirlos (ambos sexos y pollos volanderos) y tórtola común, aunque en una ocasión se descubrieron los restos de una codorniz. En el nido nº1 por el contrario, la mayoría de las presas en una primera fase (aportación del macho) eran canarios, jilgueros, mosquiteros, herrerillos y hasta en una ocasión una abubilla. Cuando la hembra ya salía a cazar, las presas eran, al igual que en el nido nº3, mayoría mirlo y tórtola común (dado que la hembra de gavilán es considerablemente mayor que el macho, ésta se especializa en cazar presas mayores).

De todas formas, como ya hemos dicho anteriormente, las jornadas de campo llevadas a cabo durante la época de cría (que suele finalizar entre mediados-finales de julio y principios de agosto con la progresiva dispersión de los juveniles) a lo largo de dos años, están llenas de anécdotas interesantes sobre el comportamiento de esta esquiva y elegante rapaz forestal.

El número medio de pollos que salieron adelante fue por tanto de 3,3, con lo cual se constata un buen éxito reproductor

Tabla 1: Parámetros forestales de los rodales donde se encuentran los nidos y tratamientos selvícolas realizados en estos

Descripcion de las masas y tratamientos


Los parámetros selvícolas (ver Tabla 1) sirven para caracterizar la masa y además para tener referencias acerca del ecosistema que habita el gavilán. Los valores que aparecen en la tabla son los medidos antes (montes 1º y 2º) y después (monte 3º) de los tratamientos selvícolas. Por un lado, a partir de estos datos se comprueba que bosques jóvenes con cierto porte ya aportan un hábitat para una rapaz forestal como el gavilán. Por otro lado, los parámetros de densidad (número de pies por hectárea, área basimétrica o existencias) con un alto rango de variabilidad no parecen ser determinantes para la presencia del gavilán, siempre que exista, claro está, un mínimo de densidad y tranquilidad.

La clara alta con selección de árboles de porvenir consiste en el señalamiento de los 100-120 árboles por hectárea más vigorosos y de mejor calidad, repartidos de forma más o menos regular ( espaciamiento de 8 a 12 metros entre pies de porvenir). Los pies de porvenir serán podados y fomentados a partir del momento de su selección. En una primera intervención se extraen uno o dos árboles codominantes (que le hacen competencia directa al de porvenir), para que el pie de porvenir pueda desarrollar una buena copa. La siguiente actuación se realizará, cuando los pies de porvenir vuelvan a tener competencia lateral, lo que suele suceder a los 10-20 años de la primera intervención. Los periodos de no intervención son tan amplios que permiten la evolución del ecosistema forestal sin que el tratamiento selvícola suponga un factor de molestia significativo.

Dado que no se actúa sobre los pies dominados y muertos, el ecosistema se enriquece en estratos y en necromasa, adquiriendo una apariencia más natural y madura, que los montes tratados con claras bajas. Lo que para el profano puede parecer un cierto desorden, es en verdad un acercamiento a la clímax forestal.

El anillado de pies se ha practicado de forma esporádica en especies muy ramosas (pino insigne y pino piñonero), donde su apeo y procesado (desrramado, troceado, eliminación de residuos) resulta muy costoso. Estos ejemplares, una vez secos, pierden gradualmente las acículas y las ramas finas, y una vez que caen al suelo se encuentran en un estado avanzado de descomposición, por lo que el peligro de propagación del incendio se minimiza. Dado que suponen necromasa en pie, pueden servir entretanto de nicho para especies xilófagas (que se alimentan de madera).


Pollos pertenecientes al nido nº 1
Francisco Negrín
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Conclusión


La situación del gavilán en Gran Canaria parece atravesar un momento interesante, caracterizado por la recolonización de áreas nuevamente arboladas. La presencia del gavilán en Gran Canaria significa, además de una mejora del ecosistema forestal grancanario, que la recolonización de aves dadas por extinguidas puede tener lugar regenerando artificialmente un bosque y que una gestión forestal sostenible es compatible con la presencia del gavilán.

Esta gestión forestal sostenible se puede llevar a cabo siguiendo una sencilla receta: corta de árboles fuera de la época de cría, respeto de los árboles-nido y vigilancia de los nidos durante la primavera. En cualquier caso, una gestión forestal sostenible no iría encaminada a fomentar sólo a esta especie, sino a permitir la más extensa gama posible de nichos ecológicos, con el fin de que el ecosistema forestal pueda albergar una variada fauna. Ya que la localización de los nidos observados ha sido fruto de la casualidad, es de esperar que el gavilán haya alcanzado muchos de los pinares jóvenes de repoblación. En las Canarias occidentales es muy probable que las poblaciones de gavilán se encuentren en muy buen estado, por la ausencia de alteraciones importantes, y por el alto grado de superficie arbolada que siempre han tenido.

La presencia de gavilán en las repoblaciones, así como el avistamiento de otras aves como el búho chico, halcón, pico picapinos, etc., demuestra que éstos pinares evolucionan hacia condiciones seminaturales, por lo que contribuirán de forma importante a la salvaguarda de la biodiversidad canaria.

Una cuidadosa selvicultura preventiva y una adecuada prevención y combate de incendios forestales ayudaría a la aceleración de estos procesos de naturalización, con el consecuente beneficio para el Medio Ambiente canario, hecho que debe animar a continuar la labor de reforestación emprendida hace decenios por la Administración Forestal.

 

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