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Pennisetum setaceum conocido popularmente como "rabo de gato" o "plumacho o plumachillo" es una planta exótica de la familia de las gramíneas. Es originaria de África nororiental y Asia Occidental, se ha difundido por el resto del planeta.
La isla de La Palma también ha sufrido sus consecuencias y ahora el Cabildo Insular ha puesto en marcha un dispositivo para erradicarla. Nadie podía imaginarse, cuando fue introducida en la década de los años 60 el carácter devastador que la planta tendría sobre nuestra naturaleza. Todo apunta que llegó como planta ornamental de los jardines del aeropuerto y también se especula que la trajeron unas palas mecánicas procedentes del antiguo Sahara español que trabajaron en la construcción de la mencionada instalación aeroportuaria.
Pennisetum setaceum es una planta perenne de hojas cortantes que va formando cepellones difíciles de arrancar y que, en ocasiones, puede alcanzar hasta un metro de altura. Para nacer requiere de espacios abiertos y soleados, de temperatura cálida, aunque no excesivamente calurosos o frescos. Paradójicamente, la planta adquiere su mayor esplendor en la estación seca mostrando un aspecto agostado y prácticamente sin inflorescencias. Sin embargo, en los ambientes con cierta humedad edáfica, se encuentra en constante floración y fructificación a lo largo de los doce meses del año y ofreciendo un aspecto de verde esplendoroso.
Esta gramínea se localiza en los márgenes de carreteras, cauces de barrancos y cualquier terreno que haya sido removido por cualquier causa, desde la construcción de canteras hasta la apertura de pistas. Se puede asentar a diferentes altitudes sobre el nivel del mar, ya que se ha encontrado a 500 metros y en esta isla excepcionalmente a 850 metros.
Su expansión ha causado preocupación, no sólo por su potencial peligro para la vegetación autóctona sino también por su agresividad con los cultivos, especialmente con los viñedos. El Cabildo Insular de La Palma ha puesto en práctica un plan de control y de erradicación. Dicho Plan, redactado, por los profesores del Departamento de Botánica de la Universidad de la Laguna, Pedro Luís Pérez de Paz, Antonio García Gallo y Catalina León Arencibia, (con un presupuesto de 100 millones), comenzó en septiembre de 1.998 y fue necesario contratar a tres técnicos, cuatro capataces y 90 peones que fueron distribuidos en 13 cuadrillas de trabajo. El objetivo era que cada cuadrilla de trabajo desempeñase su labor en su, municipio habitual o, al menos en uno próximo al suyo.
En un primer momento, los responsables técnicos de este proyecto valoraron como territorio afectado a una, superficie de 35 kilómetros cuadrados. Sin embargo, fue necesario comenzar de nuevo a pesar de los logros alcanzados, dado que la planta volvía a nacer y quedaban aún 3,36 kilómetros cuadrados con una densidad de población muy superior a los erradicados en un principio.
Teniendo en cuenta el peligro real de esta especie sobre el medio natural palmero, los técnicos elaboraron una campaña de información, sensibilización y educación ambiental advirtiendo que la planta no fuese recogida, transportada ni trasplantada en jardinería.
A lo largo de 1997, los técnicos llevaron a cabo una labor de investigación sobre la ecología de la especie elaborando distintos método de erradicación para facilitar el trabajo en la segunda fase que actualmente se ejecuta.
En la actualidad se están haciendo pruebas con distintos herbicidas a diferentes dosis con el fin de comprobar el tratamiento más adecuado para este tipo de planta. Paralelamente, se analizan sus competidores naturales y las zonas donde la producción de semillas es mayor, como por ejemplo, el estudio de la producción de espiga según las distintas épocas del año.
El plan de erradicación comenzó con la utilización de un método mecánico o, lo que es lo mismo, arrancando la planta, partiendo siempre de aquellas poblaciones consideradas satélites y que fuesen susceptibles de originar una rápida propagación de esta especie gramínea, así como de aquéllas localizadas en los alrededores de las zonas afectadas y áreas de interés ecológico. Los técnicos consideraron que el último paso era llegar a la zona de alta densidad del pennisetum. Por lo tanto, en el proyecto de erradicación en la isla de La Palma se han utilizado dos métodos de control: mecánico y químico.
El primero trajo consigo una ardua y laboriosa tarea; ya que consistió en cortar las espigas con cuidado para evitar, la propagación de la semilla e introducirlas en bolsas de plástico. Después había que arrancar el resto de la planta para lo cual fue necesario el empleo de azadas y picos cuidando, eso sí, que no quedasen estos de raíces. Además, tras este proceso se tuvo que limpiar el, suelo con rastrillos para que quedase el menor número posible de semillas que puedan germinar.
Las bolsas de plásticos con las espigas y el resto de la planta fueron llevados a un descampado en camiones cubiertos para evitar la dispersión de la semilla durante el trayecto. Posteriormente fueron quemados inmediatamente después del arrancado, pues el material no debe permanecer mucho tiempo sobre el terreno por el posible riesgo de que quede semilla dentro del cepellón. Con este método se han eliminado, hasta el momento, unos 7.500 metros cúbicos que corresponde a una media de un metro cúbico por trabajador y día.
Para la erradicación del Pennisetum setaceum también se ha utilizado un método químico mediante la aplicación de herbicidas sistémicos en aquellos lugares donde el estado de la planta, la textura, estructura del suelo y la situación geográfica lo ha permitido.
En esta segunda fase del Plan de Erradicación del Pennisetum-setaceum se está interviniendo en aquellas áreas que no fueron contempladas en la primera fase, además de eliminar los nuevos focos que renazcan ya que esta especie tiene la capacidad de propagarse con rapidez y de permanecer viable en el suelo durante al menos 7 años.
El Plan de Erradicación también incluye una. vigilancia en los márgenes de las carreteras, debido al gran potencial de propagación de la semilla por los vehículos, así como impedir que se introduzca en los Espacios Naturales Protegidos y Áreas de Interés Ecológico.
Como todo proyecto, su desarrollo requiere de la contratación de personal. En este caso, el Cabildo Insular de La Palma, a través de los Convenios INEM-Corporaciones Locales, ha contratado para esta segunda fase a un total de 28 personas en situación de desempleo.
El objetivo del Plan es acabar por completo la incidencia de esta agresiva especie aunque, según los informes técnicos, todo apunta a que, hasta dentro de seis años, no se contemplará el ciclo de erradicación.
La Administración insular forma así a una serie de personas en una actividad concreta, con lo cual cualifica a desempleados. También se pretende que de estas cuadrillas salga una empresa formada por los mismos trabajadores y cuyo cometido sea erradicar todo atisbo de esta maligna gramínea. El presupuesto del Plan de Erradicación del Pennisetum setaceum se eleva a 34.875.276 pesetas, de los cuales 27.170.448 pesetas proceden del Plan Integral de Empleo de Canarias (PIEC) a través del INEM y 7.704.828 pesetas del Cabildo Insular de La Palma a cargo de su partida presupuestaria denominada "Convenios para el Fomento de Empleo 1998".
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Pennisetum setaceum
Carlos Suárez
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Introducida en los años 60, esta planta está destruyendo el medio ambiente palmero.
Carlos Suárez
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Detalle de Pennisetum setaceum
Carlos Suárez
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