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Revista 18 / Año 2000




La masificación de las zonas urbanas y rurales está acabando con la flora y fauna del Archipiélago

Telesforo Bravo, Premio César Manrique 1999



Las grandes construcciones turísticas, la masificación en las zonas de medianías, los residuos o las especies de plantas y animales introducidos son algunos de los principales problemas que afectan al medio ambiente canario en opinión de Telesforo Bravo, premio César Manrique 1999. En esta entrevista, Bravo afirma que las autoridades y agentes sociales y económicos de las islas deben llegar a un consenso sobre el nivel de desarrollo que quieren alcanzar.


¿Cuál es el estado actual del medio ambiente canario?

El medio canario, en las islas mayores, en las laderas de medianías y zonas costeras, está terriblemente masificado. Estas franjas de territorio han servido y sirven para establecer núcleos residenciales, lugares de ocio, pequeñas industrias y vías de comunicación en detrimento de la agricultura.

Los residuos sólidos generados son, actualmente, transportados y almacenados a centros destinados a tal fin. Los líquidos, por el contrario, son en muy pocas ocasiones depurados, ya que la mayor parte de los núcleos de medianías y costeros no dispone de sistemas de depuración de aguas residuales o están inactivos, con lo que estas aguas suelen terminar en el mar, con el consiguiente impacto sobre la flora y fauna litoral, o en el subsuelo.

En la superficie, el panorama no es mucho más halagúeño. La situación de la flora costera únicamente es aceptable en aquellas zonas que no han sido excesivamente urbanizadas. La cúpula superior de estas islas mayores se está recuperando, siendo la situación en la actualidad bastante satisfactoria.

Por su parte, el pino canario y otras variedades traídas del exterior han sido obligadas a ocupar pisos que no les corresponden, con el consiguiente retroceso de la flora original.

A todo ello, hay que unir el desarrollo turístico en muchas ocasiones faraónico y desmesurado sobre todo en Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura que ha motivado una sobreutilización de suelo y un enorme deterioro.

¿Cómo se puede mejorar esta situación?

Para mejorar esta situación es preciso, en primer lugar, una educación a todos los niveles que enseñe que las actuaciones que realizamos sobre el medio tienen repercusión inevitablemente sobre nuestra calidad de vida. Es preciso que las autoridades y todos los agentes sociales y económicos de estas islas lleguen a un consenso sobre el modelo de desarrollo que quieren para Canarias y hasta dónde se quiere llegar, qué es lo que queremos y qué haremos para conseguirlo.

No se puede seguir dando palos de ciego y realizando actuaciones parciales y parches continuos.

Es necesario defender el interés general de la población que actualmente habita en las islas y de las generaciones que vendrán, porque el turismo y el resto de las actividades económicas son medios para conseguir el desarrollo socioeconómico de la población del Archipiélago y no un fin en sí mismas, perspectiva ésta que, creo, a veces se olvida.

Se debería estudiar muy bien la situación inmobiliaria de las islas procurando no crear nuevas bolsas de suelo urbanizable salvaguardando por encima de todo el suelo rústico que desgraciadamente me atrevo a calificar como en peligro de extinción. Los nuevos instrumentos normativos van en esta línea pero habrá que estar vigilantes y comprobar que se apliquen con todo su rigor.

Desde su punto de vista, el debate de la ecotasa ¿tiene sentido en una realidad como la canaria?

El debate de la ecotasa es un debate positivo, porque, en el fondo, lo que subyace es la conciencia de que nuestro medio ambiente está generando unos recursos y al mismo tiempo está siendo deteriorado por aquéllos que se benefician de esos recursos.

Algún mecanismo hay que buscar para que los que se benefician contribuyan a pagar los gastos de conservación del medio ambiente y lo que supone para aquellos municipios no turísticos tener una superficie que no pueden tocar. Ahora bien, lo que se obtuviera con la ecotasa, que considero preferible al cobro de entrada en los espacios naturales protegidos, debería dedicarse exclusivamente a la conservación y a compensar a esos municipios y no convertirse en un impuesto más con una finalidad exclusivamente recaudatoria.

Cómo están protegiendo las autoridades canarias la flora y la fauna del Archipiélago?

Se están realizando muchos esfuerzos para dotar a las islas de vegetación arbórea, ya sea mediante repoblaciones o mediante el intento de recuperación de especies autóctonas en zonas donde se introdujeron especies foráneas. Para ello, se llevan a cabo programas de recuperación de especies amenazadas, en cumplimiento de las normas existentes en la materia.

Sin embargo, la asignatura pendiente en cuanto a la flora son las especies introducidas, que van desplazando a la vegetación autóctona o hibridan con ella pudiendo dar lugar a la pérdida de especies. La desaparición de los nichos ecológicos ha motivado su descenso, por desaparición de especies que, en algunos casos, son muy difíciles de cuantificar, como los insectos.

Por otra parte, se tiende a realizar actuaciones aisladas sobre especies de animales y plantas cuando si no se salvaguarda el territorio donde están asentadas, difícilmente se podrá tener éxito en el empeño. No se tiene tan claro, ni por las autoridades ni muchas veces por la población, que el patrimonio geológico es merecedor de protección. La prueba está en que ni un solo geólogo trabaja en temas de Espacios Protegidos en la Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente.

¿Cuál es la asignatura pendiente del medio ambiente canario?

La asignatura pendiente es que se aprenda por todos los agentes sociales y económicos que se puede obtener rendimiento económico del medio ambiente y de los recursos naturales sin destruirlos o modificarlos.

Sólo nos interesa el beneficio rápido sin tener en cuenta las consecuencias, y muchas veces dejamos el recurso en tal estado que posiblemente desaparecerá.


Telesforo Bravo, Premio César Manrique 1999
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