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Revista de Medio Ambiente



Beatriz Fariña Trujillo

Sección Flora y Fauna
Gesplan, S.A.




Revista 21 / Año 2001




Sáhara occidental

Primer contacto con sus riquezas naturales y arqueológicas




En el territorio del antiguo Sáhara español contrasta la aridez y aparente desnudez del medio con un rico patrimonio natural e histórico, pero a pesar de eso y de la proximidad geográfica aún tenemos un gran desconocimiento de esta región. Por ello, en septiembre de 2000, se organizó una expedición a la zona de la Seguiat y bordes de la Hamada del Draa con el fin de realizar prospecciones que indicaran una línea de investigación futura del medio natural y arqueológico.

Gracias a instituciones como el Cabildo de Tenerife y CajaCanarias, un equipo multidisciplinar formado por Agnes Louard (arqueóloga), Margarita Bergeron (antropóloga), Joaquin Escatllard (biólogo), José López Rondón (biólogo conservador del Museo de Ciencias Naturales), José María Pellicer Valverde (enfermero), Alfredo Reyes Betancor (botánico) y Beatriz Fariña Trujillo (bióloga), se desplazó desde Tenerife para conocer los recursos naturales y arqueológicos de esta zona a la vez tan próxima y desconocida.


Las Tarfas y la arena conforman uno de los paisajes saharauis
Beatriz Fariña
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Ámbito social


El Sáhara occidental es un territorio anexionado por Marruecos desde el año 1975, con una población saharaui claramente diferenciada y en un porcentaje elevado dedicada al pastoreo con unos ciertos hábitos nómadas adaptados a la vida actual. Su lengua es el Hasania, idioma derivado del árabe que conserva numerosos modismos castellanos como garraf (garrafa) o gofía (gofio con agua y azúcar).

La mayoría de los saharauis del territorio no liberado vive en ciudades, compaginando esa vida con largas estancias en el desierto, viviendo en pequeños campamentos formados por algunas jaimas, con el objeto de controlar el ganado, formado principalmente por cabras y camellos.

La Seguiat El Hamra


Este amplio "oued" (cauce seco), de 440 km. de largo, recorre la Hamada de El Gaad hasta el Aaiun conformando un interesante accidente geográfico con proliferación de enclaves arqueológicos dado su ancestral uso como zona de pastoreo.

Uno de los aspectos más interesantes de la Seguiat es su vegetación, buen ejemplo de adaptación a las condiciones de déficit hídrico y muchas veces a un nivel elevado de soles en el suelo. La Talja (Acacia radiana) con sus características espinas y las Tarfas (Tamarix articulata y T. canariensis) forman parte muy importante del paisaje típico del desierto. Arbustos como la Nucularia laperrini, que almacena tal cantidad de sales que sus hojas se usan para sazonar la comida, o el Limoniastrum ifniensis, aprovechan los fondos de los "oueds" en busca de humedad.

La climatología de la zona marca períodos de sequía muy largos, pero también se pueden dar avenidas de agua con inundaciones debidas a las lluvias torrenciales en la zona de la Seguiat.


El pozo, eje de la vida en el desierto
Beatriz Fariña
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El desierto profundo


Un segundo campamento se instaló a unos 200 km. de Smara y desde él se realizaron recorridos radiales por los diferentes "oueds", "rags" (llanos de rocas fraccionadas) y "yebeles" (lomas bajas) de los alrededores. Uno de los principales obstáculos de la expedición fueron los campos minados que aún proliferan por doquier y que hacen imposible el trabajo sin guías locales; también las altas temperaturas de la zona dificultaron mucho la tarea investigadora, teniendo que detener el trabajo en las horas de mayor calor, aprovechando para compartir un té con los saharauis.

Desde el punto de vista faunístico hay que resaltar, como grupo muy bien representado, el de los reptiles que presentan, en algunos casos (glándula de la sal del Uromastix), adaptaciones extremas ante la falta de agua. Serpientes como la víbora cornuda (Cerastes cerastes) o la falsa cobra (Malpolon moilensis), gekónidos como Tarentola annularis y T. ephippiata (asociada a la acacia espinosa), el eslizón Sphenops sphenopsiformis que se entierra completamente en la arena, la delicada Mesalina guttulata y otros como Acanthodactylus aureus y Uromastix flavifasciata son algunos representantes de este grupo.

Desde las últimas visitas de naturalistas en los años cincuenta, no se conocían citas recientes de grandes herbívoros. En esta expedición se pudo constatar la presencia de varios de ellos: Gacella damas, Gacella dorcas, Oryx dammah y Ammotragus lervia. Este hecho plantea la interesante posibilidad de si aún existen grandes predadores que ejerzan un control sobre sus poblaciones, siendo éste un interrogante a resolver en siguientes visitas. También resulta obvio que la presión cinegética que ejerce sobre ellos la población local incide de manera importante en su número, contando con la posibilidad de plantear en un futuro, y con un estudio profundo, la protección de ciertas zonas como refugio de estas especies de delicado estado de conservación.

En unas curiosas formaciones rocosas longitudinales (aslis), se identificó una serie de grabados zoomorfos realizados mayoritariamente con técnica de punteado, en los que se representan especies que rememoran un clima y una vegetación diferentes a los actuales. También fue hallado un importante yacimiento paleontológico con fósiles marinos del Paleozoico, tipo calceola y favosites.

De todos estos datos y observaciones se extraerán conclusiones que llenarán el vacío científico existente, planteando una línea de investigación continua que desemboque en un conocimiento más profundo de esta interesante zona norteafricana.


Uromastix, una adaptación con éxito
Beatriz Fariña
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