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En el territorio del antiguo
Sáhara español contrasta la aridez
y aparente desnudez del
medio con un rico patrimonio
natural e histórico, pero a pesar
de eso y de la proximidad
geográfica aún tenemos un
gran desconocimiento de esta
región. Por ello, en septiembre
de 2000, se organizó una expedición
a la zona de la Seguiat
y bordes de la Hamada del
Draa con el fin de realizar prospecciones
que indicaran una línea
de investigación futura del
medio natural y arqueológico.
Gracias a instituciones
como el Cabildo de Tenerife y
CajaCanarias, un equipo multidisciplinar
formado por Agnes
Louard (arqueóloga), Margarita
Bergeron (antropóloga),
Joaquin Escatllard (biólogo),
José López Rondón (biólogo
conservador del Museo de
Ciencias Naturales), José María
Pellicer Valverde (enfermero),
Alfredo Reyes Betancor
(botánico) y Beatriz Fariña
Trujillo (bióloga), se desplazó
desde Tenerife para conocer los
recursos naturales y arqueológicos
de esta zona a la vez tan
próxima y desconocida.
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Las Tarfas y la arena conforman uno de los paisajes saharauis
Beatriz Fariña
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Ámbito social
El Sáhara occidental es un
territorio anexionado por Marruecos
desde el año 1975, con
una población saharaui claramente
diferenciada y en un
porcentaje elevado dedicada al
pastoreo con unos ciertos hábitos
nómadas adaptados a la
vida actual. Su lengua es el Hasania,
idioma derivado del árabe
que conserva numerosos
modismos castellanos como
garraf (garrafa) o gofía (gofio
con agua y azúcar).
La mayoría de los saharauis
del territorio no liberado vive
en ciudades, compaginando esa
vida con largas estancias en el
desierto, viviendo en pequeños
campamentos formados por algunas
jaimas, con el objeto de
controlar el ganado, formado
principalmente por cabras y camellos.
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La Seguiat El Hamra
Este amplio "oued" (cauce
seco), de 440 km. de largo, recorre
la Hamada de El Gaad
hasta el Aaiun conformando un
interesante accidente geográfico
con proliferación de enclaves
arqueológicos dado su
ancestral uso como zona de
pastoreo.
Uno de los aspectos más
interesantes de la Seguiat es su
vegetación, buen ejemplo de
adaptación a las condiciones
de déficit hídrico y muchas veces
a un nivel elevado de soles
en el suelo. La Talja (Acacia
radiana) con sus características espinas y las Tarfas (Tamarix
articulata y T. canariensis)
forman parte muy importante
del paisaje típico del
desierto. Arbustos como la Nucularia
laperrini, que almacena
tal cantidad de sales que sus
hojas se usan para sazonar la
comida, o el Limoniastrum ifniensis,
aprovechan los fondos
de los "oueds" en busca de humedad.
La climatología de la zona
marca períodos de sequía muy
largos, pero también se pueden
dar avenidas de agua con inundaciones
debidas a las lluvias
torrenciales en la zona de la Seguiat.
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El pozo, eje de la vida en el desierto
Beatriz Fariña
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El desierto profundo
Un segundo campamento
se instaló a unos 200 km. de
Smara y desde él se realizaron
recorridos radiales por los diferentes
"oueds", "rags" (llanos
de rocas fraccionadas) y
"yebeles" (lomas bajas) de los
alrededores. Uno de los principales
obstáculos de la expedición
fueron los campos minados
que aún proliferan por
doquier y que hacen imposible
el trabajo sin guías locales;
también las altas temperaturas
de la zona dificultaron mucho
la tarea investigadora, teniendo
que detener el trabajo en las
horas de mayor calor, aprovechando
para compartir un té
con los saharauis.
Desde el punto de vista faunístico
hay que resaltar, como
grupo muy bien representado,
el de los reptiles que presentan,
en algunos casos (glándula de
la sal del Uromastix), adaptaciones
extremas ante la falta de
agua. Serpientes como la víbora
cornuda (Cerastes cerastes)
o la falsa cobra (Malpolon
moilensis), gekónidos como
Tarentola annularis y T. ephippiata
(asociada a la acacia
espinosa), el eslizón Sphenops
sphenopsiformis que se entierra
completamente en la arena,
la delicada Mesalina guttulata
y otros como Acanthodactylus
aureus y Uromastix flavifasciata
son algunos representantes
de este grupo.
Desde las últimas visitas de
naturalistas en los años cincuenta,
no se conocían citas recientes
de grandes herbívoros.
En esta expedición se pudo
constatar la presencia de varios
de ellos: Gacella damas, Gacella
dorcas, Oryx dammah y
Ammotragus lervia. Este hecho
plantea la interesante posibilidad
de si aún existen grandes
predadores que ejerzan un
control sobre sus poblaciones,
siendo éste un interrogante a
resolver en siguientes visitas.
También resulta obvio que la
presión cinegética que ejerce
sobre ellos la población local
incide de manera importante en
su número, contando con la posibilidad
de plantear en un futuro,
y con un estudio profundo,
la protección de ciertas
zonas como refugio de estas especies
de delicado estado de
conservación.
En unas curiosas formaciones
rocosas longitudinales
(aslis), se identificó una serie
de grabados zoomorfos realizados
mayoritariamente con
técnica de punteado, en los que
se representan especies que
rememoran un clima y una
vegetación diferentes a los actuales.
También fue hallado un
importante yacimiento paleontológico
con fósiles marinos
del Paleozoico, tipo calceola y
favosites.
De todos estos datos y observaciones
se extraerán conclusiones
que llenarán el vacío
científico existente, planteando
una línea de investigación
continua que desemboque en
un conocimiento más profundo
de esta interesante zona norteafricana.
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Uromastix, una adaptación con éxito
Beatriz Fariña
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