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Revista de Medio Ambiente



Antonio Machado Carrillo

Presidente del European Centre for Nature Conservation (ECNC)




Revista 22 / Año 2001




Restauración ecológica: una introducción al concepto (y II)




Las primeras restauraciones ecológicas recogidas en la literatura con este preciso enfoque de recomponer la ecología perdida fueron conseguidas en praderas en Wisconsin (25 hectáreas) por Aldo Leopold, en 1935, quien pasa por ser uno de los pioneros en la materia.

En principio, todo sistema natural alterado puede ser objeto de restauración ecológica pero, en la práctica, hay algunos que han recibido mucha más atención a juzgar por la abundante bibliografía que sobre tales experiencias se va acumulando. Una suerte de hitparade sería la siguiente: lagos y humedales, praderas, bosques y saladares.

También es cierto que los ecosistemas hiperhúmedos acuáticos tienen una dinámica más rápida que los secos (debido a la hidráulica), y por ello han sido objeto de numerosos experimentos de restauración. Lo mismo ocurre en cierta medida con las praderas, donde el papel del fuego y el que desempeña en la sucesión ha sido objeto de mucha investigación experimental.

Un ejemplo próximo de qué sistemas y dónde se debe restaurar lo encontramos en el "Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Asturias". Su último capítulo (el 8º) está dedicado a "Planes de recuperación de áreas y ecosistemas", que son consecuencia del diagnóstico realizado sobre el estado de conservación de las diferentes unidades ambientales en que se segregó el Principado.

1. Defensa y regeneración de suelos (pendiente de identificar las áreas más degradadas por la erosión).

2. Restauración del medio natural de las cuencas mineras. Se plantea un plan con enfoque global (área central de Asturias), basado en rehabilitación ecológica, paisajística y medidas urbanísticas.

3. Planes de recuperación de ecosistemas amenazados (incluyen arcornocales, encinares, aquejigales, acebuchales, lauredales, carbayedas eútrofas y oligotrofas, sistemas dunares, turberas, etc.). Estos planes se plantean inicialmente, en un primer ámbito de actuación, en los espacios protegidos.

4. Corredor de Leitariegos y del Huerna. Son dos grandes corredores de comunicación y flujo faunístico existentes en la región.

Los objetos de la restauración son siempre hábitats o sistemas territoriales, aunque en determinados momentos se trabaje con especies o determinados elementos singulares. Existe en conservación una línea de trabajo orientada específicamente a las especies, y que no debe ser confundida con la restauración, aunque en determinados momentos se apliquen las mismas técnicas. Los planes de recuperación de especies son la culminación de esta perspectiva. Estos planes pretenden recuperar una especie como elemento autosustentable del ecosistema: la especie es el objeto de atención. Recuperación de especies y restauración ecológica, sensu lato, pueden coincidir en determinados aspectos. Así, por ejemplo, entre las muchas medidas que se arbitran para relanzar una especie, cabe la restauración de su hábitat. Y viceversa, entre las medidas de restauración de un ecosistema, cabe plantearse la recuperación de determinadas especies por su funcionalidad.


Recuperación de monteverde tras eliminar una plantación de pino de Monterrey (La Esperanza)
Andrés Rodríguez
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Plantación de especies de monteverde en montes de La Orotava
Andrés Rodríguez
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Quién restaura


La restauración ecológica o "mejora" del medio se reconoció como una estrategia de conservación hace más de una década. En la actualidad, se considera una disciplina en diversos ámbitos: Servicio de Parques Nacionales de Norteamérica, la US-Army, ONGs, Nature Conservancy, Audobon Society, Sierra Club, etc. En 1987, se creó la Society for Ecological Restoration que, por primera vez, organiza un congreso mundial en Europa.

Actualmente, muchos profesionales de la conservación o ingenieros civiles están implicados en tareas de restauración sin que realmente se las hayan planteado como tales. Existen algunas excepciones, como pueden ser los gestores de las áreas protegidas, cuyos planes de manejo plantean la restauración de determinadas zonas como objetivos, o los responsables de minerías que, por legislación, están obligados a restaurar los terrenos degradados.

Y no sólo restaura quien sabe hacerlo, tiene la restauración como mandato u objetivo de trabajo, sino que además debe tener acceso a la propiedad de los terrenos, bien mediante su titularidad o por convenio de gestión con sus legítimos propietarios.

Para quienes se interesen en la restauración en serio, es recomendable que se inscriban en la única asociación profesional que existe por el momento: la SER. Esta sociedad edita la revista "Ecological Restoration", donde se publican y revisan los trabajos más importantes en este emergente campo.


Retirada de basuras en el malpaís de Guímar, Tenerife
Andrés Rodríguez
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Audiencia interesada en restauración ecológica (según la SER)
Society for Ecological Restoration

Cómo se restaura


Para poder restaurar ecológicamente un ecosistema hay que saber mucha ecología y conocer bien ese sistema. A veces, es más fácil lo segundo que lo primero, pues la ciencia ecológica es aún joven y está en plena revisión. En el fondo, lo que pretendemos es hacer una mímica de la naturaleza, algo cuanto menos complicado. Pero ello no es excusa para cruzarnos de brazos. En materia de conservación de la naturaleza se sigue -con las debidas cautelas- el principio de aplicar el mejor conocimiento (o ciencia) disponible, aunque diste mucho de ser el idóneo. Resumir algo tan amplio escapa a los propósitos de este artículo, por lo que nos limitaremos a indicar que, en términos generales, existen unas pocas estrategias básicas que conducen a la restauración:

Retirando elementos exógenos (saneamiento ecológico, s.l.).

  • Tratando o reemplazando los suelos degradados.
  • Acondicionando el ciclo del agua.
  • Introduciendo especies nativas o favoreciendo su desarrollo.
  • Dejando que el sistema se recomponga (recuperación ecológica).

    En determinados ámbitos de gestión, como en áreas protegidas, se han desarrollado algunas recomendaciones, como las que publica Goldsmith (1983) para restaurar las áreas degradadas por el exceso de visitantes.

    Esta sobrecarga suele implicar la pérdida de vegetación, introducción de especies nitrófilas y presencia de basuras. Si cesa la presión de las visitas, el ecosistema inicia la recuperación por sí solo, pero a escalas temporales muy dilatadas, que no interesan a los responsables del área. Por eso, se asiste el proceso y se restaura directamente. Como buen norteamericano práctico, Goldsmith mezcla los consejos técnicos sobre restauración con otros de pura sensatez orientados a las buenas relaciones con el público. Evidentemente, todo ello contribuye a la viabilidad de la restauración en sí.

    Es altamente recomendable incorporar en los equipos que diseñan un proyecto de restauración a una persona que tenga experiencia previa en casos similares. Los aspectos de escala, tanto temporal como espacial, son algo que escapa a toda teorización, y sólo la heurística puede evitarnos tropiezos desagradables. Como en muchas cosas de la vida, se aprende a restaurar restaurando.


  • Es preferible utilizar plantas autóctonas
    Andrés Rodríguez
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    Fayar herreño
    Archivo
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    Reglas de Goldsmith (1983) para las actividades de restauración en áreas dañadas por exceso de visitantes
     

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