|
La energía solar es, a escala
humana, inagotable. Su principal
característica es captar la
energía procedente del sol para
obtener energía eléctrica, almacenándola
en baterías o acumuladores.
Aunque este sistema
supone un encarecimiento
en comparación con una conexión
directa a la red de suministro
público, en lugares alejados
y en espacios naturales
protegidos, es la mejor solución.
Los impactos ambientales
más representativos se producen
durante la extracción de
las materias primas que se utilizan
para la fabricación de los
diferentes componentes. En la
fase de uso, las cargas ambientales
son prácticamente nulas,
destacándose únicamente el
efecto visual sobre el paisaje.
El Parque Comarcal Forestal
El Lagar se encuentra en
el municipio de Icod de los Vinos,
dentro del Parque Natural
Corona Forestal, a una altura
de 1.020 metros. Sus instalaciones
fueron remodeladas por
la Unidad de Uso Público del
Área de Medio Ambiente del
Cabildo de Tenerife y debido
a su aislamiento necesitó la
instalación de un sistema autónomo
para la obtención de
energía. Se eligió un sistema
fotovoltaico para dar servicio
a una Zona de Acampada y a
la Casa Forestal.
La instalación consta de
ocho paneles fotovoltaicos, un
inversor, un regulador y doce
acumuladores energéticos (baterías).
Los paneles están situados
en una de las cubiertas
de la casa forestal, mientras que
el resto del grupo se encuentra
en una pequeña caseta construida
en el patio interior de dicha
edificación.
La potencia máxima ha
sido de 1500 W, con una autonomía
de 5 días, aproximadamente,
es decir, que sin recibir
radiación solar durante este tiempo, es capaz de proporcionar
energía suficiente a
todos los puntos de luz.
Los paneles fotovoltaicos
conectados entre sí transforman
la radiación solar en electricidad.
Para colectar la máxima
energía posible han de estar
adecuadamente inclinados, con
el objeto de que la radiación solar
incida de forma perpendicular
sobre la superficie de los
paneles, y correctamente orientada
hacia el sur, ya que la trayectoria
del sol es en movimiento
este-oeste. Se ha tenido
especial cuidado en evitar las
desviaciones, tras comprobar
que una desviación en un ángulo
inferior a 30º hace disminuir
la radiación en un 5%, al
menos.
La estructura de soporte de
los paneles se ha dimensionado
para resistir su propio peso,
y el embate del viento, llegando
a soportar hasta 150 km./h.
La estructura está fabricada en
acero galvanizado y la tornillería
en acero inoxidable.
Las baterías usadas son estacionarias
transparentes, de
2,1 voltios y con una capacidad
de 672 amperios hora/100
h; el sistema regulador, ubicado
entre las baterías y los paneles
solares, evita que dichos
acumuladores se descarguen o
que continúen recibiendo energía
cuando han alcanzado su
carga máxima y al mismo
tiempo impide su descarga.
El convertidor o inversor
es un elemento capaz de adaptar
la corriente generada a la
demanda total del equipamiento
al que suministre energía.
En la instalación de El
Lagar se ha optado por un convertidor
CC/CA de onda senoidal, controlado por un pequeño
microprocesador. Su diseño
permite suministrar una
corriente alterna a un voltaje de
230 V, 50 Hz, a partir de un
voltaje de 12, 24 ó 48 V procedente
de acumuladores electroquímicos.
Este modelo de inversor se
autoprotege contra cortocircuitos,
sobrecarga, sobretemperatura,
sobrevoltaje e inversión
de polaridad.
|

Paneles fotovoltaicos sobre la azotea de la antigua Casa Forestal de Icod de los Vinos
Archivo
(58283 bytes)

Caseta donde se encuentran ubicados el sistema de acumulación de energía, el regulador y el inversor
Archivo
(45246 bytes)
|
|
Mantenimiento básico de la instalación
Las operaciones de mantenimiento
deben ir dirigidas a la
conservación de los paneles fotovoltaicos
y a la vigilancia de
los acumuladores.
Periódicamente se hará una
inspección visual de posibles
daños en los paneles, oxidación
de los circuitos, conexiones
eléctricas como los terminales
de los cables de conexionado
y las propias cajas de terminales.
En caso de ser necesaria la
limpieza de los paneles debe
realizarse con agua (no a presión),
y si la suciedad es importante,
añadir algún detergente
no abrasivo.
En cuanto a los acumuladores,
es de gran importancia
la revisión periódica del nivel
del electrolito, que no debe ser
superior a dos meses. Se tendrán
que rellenar con agua desmineralizada
o destilada cuando
el nivel esté por debajo del
admisible, evitando en cualquier
caso un relleno excesivo.
Es importante, también, medir
la densidad del electrolito. Se
inspeccionará el estado de los
bornes, limpiando los depósitos,
por ejemplo de sulfatos o
carbonatos, y cubriendo las conexiones
con vaselina neutra.
El cuarto destinado a las
baterías, al regulador e inversor
debe mantenerse con una
temperatura entre los 15º y
25ºC para un óptimo funcionamiento.
En caso que no se
puedan conseguir siempre estas
temperaturas, por lo menos
habrá que evitar la humedad y
las condensaciones dentro de
la habitación. Para ello es preciso
airear y revisar las paredes
en busca de posibles focos de
humedad.
El regulador y el inversor
son aparatos muy delicados,
por lo que su mantenimiento
periódico debe hacerlo una
empresa especializada en energía
fotovoltaica. Las empresas
instaladoras suelen tener un
servicio postventa de este tipo
de aparatos.
Como conclusión, con esta
solución se ha evitado la instalación
de un grupo electrógeno
para suministrar la energía
eléctrica suficiente para la citada
zona de acampada y la
propia Casa Forestal. De este
modo, se evita el ruido generado
y la contaminación atmosférica
producida por la ignición
de combustibles fósiles.
|

Detalle de los paneles fotovoltaicos
Archivo
(48374 bytes)
|