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Las Islas Canarias conforman,
como es bien sabido, un
archipiélago de origen volcánico,
formado por grandes edificios
de lavas y piroclastos.
Las cuevas volcánicas constituyen
solamente una de las muchas
formas y estructuras relacionadas
con los procesos
eruptivos. Sin embargo son de
gran interés científico, espe
cialmente en ambientes insulares,
ya que constituyen hábitats
muy singulares para la fauna,
son lugares de acumulación
de restos paleontológicos y,
además, han tenido diversos
usos para los pobladores humanos
desde la prehistoria.
A pesar de que la vida en el
interior de estas paredes rocosas
es en apariencia muy esca
sa, los estudios realizados en
las cavidades volcánicas de Canarias
durante los últimos veinte
años han revelado la existencia
de una gran diversidad
de especies, con más de cincuenta
de ellas nuevas para la
ciencia. Este medio se caracteriza
por varios parámetros ambientales
muy diferentes a los
que se pueden encontrar en la
superficie: ausencia de luz, humedad
relativa muy elevada y
temperaturas muy estables durante
todo el año. En un ambiente
tan especial un número
importante de especies de invertebrados
ha evolucionado
hacia formas totalmente ligadas
a la vida subterránea, recibiendo
el nombre de troglobios.
El alimento es enormemente
escaso en el medio cavernícola
y estas especies se caracterizan
por haber sufrido una serie
de modificaciones dirigidas al
ahorro energético: reducción o
ausencia total de ojos, disminución
del consumo de oxigeno,
reducciones estructurales
en el aparato reproductor y una
patente despigmentación. En
este sentido la Cueva del Viento
Sobrado puede considerarse
como una de las cavidades
más representativas.
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Mapa de la Cueva del Viento y ámbito afectado por el PORN
Archivo
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El murciélago
El murciélago
El interés faunístico de las
cavidades volcánicas aumenta si tenemos en cuenta que juegan
un importante papel en el
ciclo biológico de uno de los
grupos vertebrados más interesantes,
los murciélagos, los
cuales constituyen uno de los
grupos más desconocidos y
menos apreciados por el público
en general. De las siete
especies de quirópteros citadas
para Canarias, las más emblemáticas
encuentran refugio en
la oscuridad de los tubos y simas
volcánicas. Por un lado, el
orejudo canario (Plecotus teneriffae),
es el murciélago más
ligado al medio subterráneo en
las islas, utilizando las cuevas
para criar, alimentarse o descansar.
Este murciélago, junto
con la musaraña canaria (Crocidura
canariensis) son los únicos
mamíferos endémicos de
nuestro archipiélago presentes
en la actualidad. Por otro lado,
en las cuevas se puede observar
al raro murciélago de bosque
(Barbastella barbastellus),
única especie de las presentes
en Canarias que se encuentra
recogida en el Anexo II de la
Directiva Hábitats y una de las
más enigmáticas de Europa.
Además, no es extraño encontrar
al pequeño endemismo
macaronésico Pipistrellus maderensis,
el murciélago de Madeira,
muy común y ubiquista,
y, de forma mucho más esporádica,
al murciélago monta
ñero (Pipistrellus savii), sobre
todo en la isla de El Hierro,
donde esta especie es más
abundante. Es importante mencionar
que todas las especies
de quirópteros de Canarias se
encuentran incluidas en el Catálogo
de Especies Amenazadas
de Canarias (DECRETO
151/2001, de 23 de julio), bajo
las siguientes categorías de
amenaza:
Sensibles a la alteración del
hábitat:
Barbastella barbastellus
Pipistrellus savii
Pipistrellus kuhlii
Vulnerables:
Plecotus teneriffae
Pipistrellus maderensis
Nyctalus leisleri
Tadarida teniotis
Las importantes adaptaciones
sufridas por los invertebrados
cavernícolas suponen
una total dependencia a este
ambiente y muy poca resistencia
a cualquier alteración de su
hábitat. El hombre manifiesta
gran capacidad para modificar
ambientes, y, a pesar de su situación
subterránea y aparentemente
protegida, el medio cavernícola
no escapa a ella. La
transformación del suelo con
fines agrícolas u otros, la degradación
de la vegetación de
la superficie o la contaminación debida a filtraciones de
aguas residuales, insecticidas
o abonos afectan de manera directa
a la dinámica natural del
ecosistema cavernícola. A ello
se une la degradación física y
ambiental por las frecuentes visitas
de que son objeto muchas
de estas cuevas. Por otra parte,
los murciélagos son animales
enormemente sensibles a cualquier
molestia principalmente
durante la cría y la época invernal,
cuando el alimento es
más escaso y necesitan ahorrar
energías descansando en su refugio.
El medio subterráneo volcánico
de Canarias y su fauna
son únicos en el ámbito europeo.
Su gran fragilidad y su valor
como modelos del proceso
de evolución animal merecen
un esfuerzo especial para su
conservación. Es necesario y
urgente establecer las medidas
oportunas para evitar la degradación
de un recurso tan valioso.
Por todo ello y en vista
del grado de amenaza observado
en muchos tubos volcánicos
con notable interés para
la fauna, desde el Servicio de
Biodiversidad de la Viceconsejería
de Medio Ambiente se
ha desarrollado, con apoyo financiero
de la Unión Europea
a través del Programa LIFE-Naturaleza,
un proyecto para
la conservación del medio cavernícola
y de su fauna deno
minado Conservación de quirópteros
e invertebrados en cavidades
volcánicas. Este Proyecto
se desarrolló entre enero
de 1999 y diciembre de 2001,
y las actuaciones y estudios se
llevaron a cabo principalmente
en las cuevas localizadas
dentro de Lugares de Importancia
Comunitaria (LICs) en
Tenerife, La Palma y El Hierro,
islas que cuentan con la
fauna troglobia terrestre más
abundante y donde se encuentra
Plecotus teneriffae. Una de
las principales actuaciones que
recoge es la protección urgente
de algunas cuevas mediante
la instalación de rejas en su
boca de entrada, además de la
vigilancia de las zonas donde
la afluencia de visitantes pone
en peligro su conservación.
Para la protección directa
de las cavidades volcánicas se
ha procedido a la instalación
de rejas en las bocas de entrada
que eviten el acceso de personas
al interior. Éstas han de
tener una distancia entre los barrotes
adecuada de manera que
los murciélagos puedan atravesarla
en vuelo y ser suficientemente
fuertes para evitar
que sean forzadas. Actualmente
existen en Canarias un
total de 14 cavidades volcánicas
protegidas mediante rejas
para proteger la fauna que alberga:
3 en El Hierro, 2 en La
Palma y 9 en Tenerife. Algunas
de ellas ya estaban cerradas
con anterioridad a este proyecto,
aunque muchas de las
verjas habían sido forzadas y
las cuevas permanecían sin
protección, por lo que los trabajos
iniciales se dirigieron a
repararlas o sustituirlas por
otras de mejores materiales y
con diseño adecuado.
Este tipo de acción se ha
llevado a cabo procurando no
modificar en modo alguno la
estructura y morfología natural
de la cueva. Las rejas se pintan
de colores crípticos para
minimizar el impacto visual y
se les da un tratamiento para
evitar su deterioro y la pérdida
de restos de óxido que puedan
depositarse en el medio. A fin
de, por un lado, detectar posibles
amenazas y, por otro, controlar
la entrada de personas a
las cavidades volcánicas con
interés faunístico, se llevó a
cabo un refuerzo en la vigilancia
de las zonas con cuevas de
interés faunístico en las islas de
Tenerife y El Hierro.
Sin embargo, estas acciones
parecen no haber tenido
buena acogida por parte de algunos
sectores, teniendo encuenta que existen empresas
que organizan actividades en
la naturaleza que ofertan aventuras
espeleológicas por lo que,
en ocasiones, la instalación de
rejas se enfrenta directamente
a sus intereses económicos.
Igualmente esta medida de protección
parece ser rechazada
por algunos espeleólogos federados
al suponer ciertas restricciones
a sus actividades.
Claros ejemplos de ello son la
Cueva de La Labrada, Cueva
de Las Mechas y Cueva de los
Roques en Tenerife, y la Cueva
de Don Justo en El Hierro,
ya que, precisamente, la necesidad
de tomar medidas urgentes
para su protección se debió
a que se trata de tubos volcánicos
muy conocidos y frecuentados.
Todo esto podría ser la
causa de los reiterados actos
vandálicos de que son objeto
estas verjas y candados que ha
obligado a su reparación en varias
ocasiones. En este sentido,
han sido instaladas unas señales
en cada una de las rejas informando
sobre el motivo del
cierre y de la importancia de la
cavidad para la fauna cavernícola,
invitando a respetarla.
Este proyecto contempló
también estudios dirigidos a actualizar
y profundizar en los datos
sobre distribución, estado
de conservación y factores de
amenaza de la fauna invertebrada
adaptada a la vida cavernícola,
trabajos que fueron
desarrollados por un equipo especializado
de la Universidad
de La Laguna. Los datos finales
obtenidos han resultado
muy interesantes, obteniéndose
una información actualizada
y bastante completa sobre
la fauna troglobia canaria. En
el transcurso de los intensos trabajos
de campo realizados se
han podido observar diversos
invertebrados de enorme interés
de los cuales apenas se tenían
algunos datos, además de
algunos ejemplares que parecen
ser nuevos para la ciencia,
confirmándose el enorme interés
a nivel mundial de nuestra
fauna cavernícola. Se ha obtenido,
además, información
substancial acerca del estado
de conservación de cada cueva,
y su importancia para la
fauna cavernícola, lo cual será
sin duda de mucha utilidad
para los trabajos de gestión y
planificación.
Igualmente se han realizado
muestreos y trampeos dirigidos
a conocer el uso que los
quirópteros hacen del medio
cavernícola, las especies que
encuentran refugio en él y la
importancia que cada cueva tie
ne para el ciclo vital de estos
mamíferos. En el transcurso de
los muestreos, además de ampliar
de forma importante los
conocimientos sobre distribución,
se han podido localizar
nuevas colonias de cría de orejudo
canario (Plecotus teneriffae),
lo cual resulta de gran interés
de cara a la planificación,
dado los escasos datos conocidos
hasta el momento. Los hábitos
del murciélago de bosque
(Barbastella barbastellus) siguen
siendo un gran enigma
y aún no se ha podido localizar
ningún refugio de cría. Sin embargo,
se ha podido comprobar
cómo el cierre mediante rejas
de alguna de las cuevas ha favorecido
a esta especie, ya que
a partir de ese momento han
comenzado a observarse con
asiduidad individuos refugiados
en su interior.
Un importante factor de
amenaza a la conservación del
medio cavernícola es la falta
de información y de conciencia
de gran parte de las personas
que se internan en las cuevas.
Es muy frecuente observar
como se esfuerzan en dejar
huellas de su visita: pintadas en
paredes, restos de basuras y
carburo, hogueras, estafilitos
del techo partidos, etc. Sin
duda, resulta necesario fomentar
en la población un carácter
más conservacionista,
comenzando por reconocer y
valorar el medio cavernícola
canario como algo único y frágil,
en cuya protección debe estar
implicada toda la población.
Con este propósito, y en el
marco de este Proyecto Life se
han editado una serie de materiales
divulgativos con llamativas
imágenes del interior de
las cuevas y de su fauna. En
1999 se realizó y distribuyó un
póster con un claro mensaje
conservacionista. Posteriormente,
se ha editado un vídeo
divulgativo de gran calidad del
cual se han realizado y distribuido
copias en inglés, y ha
sido presentado en un congreso
internacional de bioespeleología
con gran éxito. Además
se han editado pegatinas, folletos
y una monografía sobre
el medio cavernícola, todo ello
dirigido a potenciar el ánimo
conservacionista del público
en general.
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Ejemplar del orejudo canario en una cueva de La Guancha (Tenerife)
I. Izquierdo
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Cucaracha cavernícola del género Loboptera, claro ejemplo de adaptación de la vida subterránea: despigmentación, alargamiento de apéndices y pérdida de ojos
I. Izquierdo
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Ejemplar de coleóptero estafilínido cavernícola de Tenerife Apteranopsis outeroloi, con notables trasnformaciones para la vida subterránea
I. Izquierdo
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Estudio de los murciélagos
Actualmente se conocen en
Tenerife más de 50 refugios
subterráneos utilizados por los
murciélagos, unos 20 en La
Palma y alrededor de 10 en El
Hierro, teniendo en cuenta,
además de las cavidades volcánicas,
las galerías de agua
que son igualmente usadas por
estos animales.
Para determinar si una cavidad
es utilizada en algún momento
de su ciclo anual por los
murciélagos, se considera como
datos de presencia no sólo a los
individuos que puedan observarse,
sino también otros indicios
como son los excrementos
(guano) o los restos de sus presas.
A través del guano es posible
identificar la especie de
que se trata, ya que se diferencian
formas y tamaños. También
se puede estimar la antigüedad
de los restos, en virtud
de su grado de humedad o de
deterioro, teniendo así una idea
aproximada de si la cueva ha
sido usada en los últimos días,
o bien hace más tiempo. Por
otro lado, la cantidad y distribución
de los excrementos puede
indicar la importancia que
esa cavidad tiene para los quirópteros,
ya que, por ejemplo,
la localización de guano escaso
y disperso puede indicar que
esa cueva es utilizada de forma
esporádica y probablemente por
muy pocos individuos, mientras
que un acúmulo importante puede deberse a una colonia
de cría, ya que las especies
canarias no tienen hábitos marcadamente
gregarios, y solamente
se forman grupos numerosos
cuando las hembras se
reúnen y se "apiñan" en la época
de cría.
Los murciélagos de Canarias,
al igual que todos los de
Europa se alimentan exclusivamente
de insectos. Durante
los muestreos nocturnos realizados
se ha visto que en las
cuevas constituyen un lugar de
alimentación importante, donde
los murciélagos acuden durante
la noche para capturar sus
presas, y también las usan
como posadero para manipular
los insectos de mayor tamaño.
Las alas de sus presas,
principalmente lepidópteros
nocturnos, son desechadas por
lo que el suelo de algunas cavidades
aparece realmente tapizado
de estos restos.
La técnica de anillamiento
es una de las más usadas en el
estudio de ciertos animales,
como aves y murciélagos. En
el transcurso de los muestreos,
la mayoría de individuos encontrados
han sido marcados
con una anilla metálica numerada
que no supone para el animal
ningún impedimento para
el normal desarrollo de su ciclo
vital. Este método de marcaje
identifica a cada animal de
forma individual y proporcionará
una importante información
cuando se recupere acerca
de los murciélagos que
utilizan una determinada cueva,
uso de distintos refugios por
parte de un individuo, movimientos
estacionales, edad, etc.
Durante el día, los murciélagos
se encuentran descansando,
momento en que su metabolismo
se ralentiza y las
pulsaciones y respiraciones se
reducen. En general, pueden
observarse sujetos a las rocas,
en alguna oquedad o irregularidad
de la pared, aunque en
ocasiones utilizan grietas en las
paredes o techo, y su observación
se hace difícil y aún más
su captura. Los animales observados
son capturados, identificados,
sexados, medidos, pesados
y anillados en el mismo
lugar de observación estimando
también el grupo de edad al
que pertenece el individuo en
función del desgaste que presentan
sus dientes. Se procura
que todo este proceso se realice
en el menor tiempo posible
para evitar molestias al animal.
Dado que los murciélagos
tienen actividad principalmente
durante la noche y es
cuando salen o entran de sus
refugios son imprescindibles
las prospecciones nocturnas.
Para ello se empleó un detector
de ultrasonidos, aparato que
transforma los sonidos inaudibles
emitidos por los murciélagos
de manera que podamos
escucharlos. Es característica
la frecuencia en que cada especie
emite sus ultrasonidos,
de manera que es posible distinguir
de qué murciélago se
trata. Sin embargo, los ultrasonidos
emitidos por murciélagos
del género Plecotus son
difíciles de detectar e identificar
con este aparato, por lo
que para estos murciélagos es
necesario usar trampas (principalmente
japonesas) colocadas
en la entrada de los refugios
durante la noche.
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Los murciélagos del género Pipistrellus son los de menor tamaño
S. Fajardo
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Barbastella barbastellus, una de las especies más enigmáticas y desconocidas. No es raro encontrar esta especie refugiada en las cuevas
D. Trujillo
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La reja de la cueva de La Labrada ha sido forzada en muchas ocasiones, ya que se trata de una cueva muy conocida y visitada
Archivo
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