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La Estrategia Canaria de Educación Ambiental, en marcha
Un proceso para implicar a la sociedad en la gestión de los problemas ambientales por medio de la participación y del compromiso
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Hace unos meses, se publicaba
en el número 20 de esta
Revista el artículo titulado "El
Libro Blanco y las Estrategias
Regionales de Educación Ambiental
en España", en el que
Susana Calvo y Carlos Mediavilla
describían cómo se había
gestado el Libro Blanco de la
Educación Ambiental en España
y reflexionaban sobre su
papel como marco general para
el diseño de las Estrategias de
Educación Ambiental. Hoy,
que se están dando los primeros
pasos para poner en marcha
una estrategia para Canarias,
debemos retomar estas consideraciones
previas para intentar
explicar el significado y alcance
de este proceso que, sin
duda, supondrá un cambio en
la manera de hacer educación
ambiental en nuestra región.
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Los principios básicos recogidos en el Libro Blanco han servido de base para la elaboración de las estrategias regionales
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Tras la estela del Libro Blanco
La primera referencia a las
estrategias de educación ambiental se encuentra en el documento
denominado "Estrategia
Internacional de Acción
en el campo de la Educación y
Formación Ambiental para los
años 1990-1999", elaborado
en el Congreso Internacional
sobre Educación y Formación
Ambiental, celebrado en Moscú
en 1987. Más recientemente,
en el capítulo 36 de la Agenda
21 de la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo,
celebrada en Río de Janeiro en
1992, se exhorta a los distintos
países a elaborar sus propias
estrategias para el fomento de
la educación, la capacitación y
la toma de conciencia, en el
marco de un desarrollo sostenible.
Desde comienzos de los 90
algunos países como Finlandia
(1991), Australia (1992), Méjico
(1993), Estados Unidos
(1994), Cuba (1997) o Costa
Rica han definido planes estratégicos
dirigidos a promover
e incentivar el desarrollo de
la educación ambiental en sus
ámbitos nacionales. En nuestro
país, las propuestas de la
Cumbre de Río se concretaron
en la redacción del Libro Blanco
de la Educación Ambiental
en España, en 1999, que ha servido
de base para la elaboración
de estrategias en diferentes
Comunidades Autónomas,
como Galicia, Castilla-León,
Navarra, Cataluña, Baleares
o Andalucía.
El Libro Blanco se fundamenta
en la idea de que es necesario
fomentar el desarrollo
de iniciativas de educación ambiental
desde ámbitos próximos
a los ciudadanos, como el
laboral, sindicatos, empresas,
ayuntamientos, medios de comunicación
o asociaciones,
desde donde se puede incidir
con mayor facilidad y eficacia
sobre la población. En este sentido,
propone que la educación
ambiental llegue a todos los
sectores de la población, tanto
en su papel de destinatarios
como de agentes transformadores.
Asímismo, considera fundamental
el desarrollo de instrumentos
sociales para la
gestión de los problemas ambientales.
Estos instrumentos se
basan en el aprendizaje, la responsabilidad,
la participación y
la experimentación como vías
para transformar las prácticas
sociales en relación con el medio
ambiente y básicamente
contempla los siguientes:
- Información y comunicación
- Formación y capacitación
- Participación
- Investigación y evaluación
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El marco general
En Canarias, los instrumentos
sociales de la educación
ambiental no se encuentran aún
suficientemente desarrollados
y la propia disciplina arrastra
importantes problemas estructurales
y de articulación que generan
resultados pobres y una
importante dispersión de esfuerzos.
Es necesario iniciar un proceso
que permita superar la actual
situación y en este contexto
se inscribe la Estrategia Canaria
de Educación Ambiental,
con la que se quiere construir
el marco general de coordinación
para impulsar y desarrollar
la educación ambiental en
nuestra región.
Esta Estrategia forma parte
de la política de Desarrollo
Sostenible emprendida por el
Gobierno Autónomo y se configura
como un instrumento básico
para la promoción de la
educación y la participación pública
en la gestión de los problemas
ambientales de Canarias.
En esencia, se orienta a
establecer compromisos de corresponsabilidad
entre los diferentes
sectores sociales en materia
de educación ambiental.
A través de este proceso, eminentemente
participativo, se
pretende movilizar y coordinar
los recursos humanos y materiales
existentes en nuestra comunidad,
así como construir un
marco general de referencia
para la educación ambiental en
Canarias.
La Consejería de Política
Territorial y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias en
colaboración con los Cabildos
Insulares serán los responsables
de la dinamización, coordinación
y aprobación de la Estrategia,
que deberá contar con
el necesario respaldo social.
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La Estrategia retoma el propósito de las I Jornadas, de 1996, de favorecer el encuentro y el intercambio de experiencias entre los agentes de la educación ambiental en Canarias
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Objetivos de la ECEA
Con la Estrategia Canaria
de Educación Ambiental se pretenden
alcanzar los siguientes
objetivos:
- Lograr que la educación ambiental
sea un instrumento eficaz
para la implantación de
un modelo de desarrollo sostenible
en Canarias.
- Impulsar y revitalizar, de forma
permanente, la educación
ambiental en nuestra región.
- Establecer los principios y criterios
que orienten las actuaciones
de educación ambiental
en Canarias.
- Movilizar y optimizar los recursos
humanos y materiales
existentes en nuestra Comunidad.
- Ofrecer un marco global de
coordinación para introducir
y desarrollar la educación ambiental
en todas las instituciones,
empresas y actores sociales.
- Integrar la educación ambiental
como herramienta de
gestión en todos los ámbitos
sociales.
- Promover la creación de redes
estables y canales de comunicación
entre los actores
de la educación ambiental en
Canarias.
- Plantear propuestas y líneas
de actuación para los diferentes
escenarios y actores
con implicación en los temas
ambientales.
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Condicionantes para su elaboración
El contexto territorial, administrativo
y socioambiental
de Canarias condiciona notablemente
la manera de abordar
el desarrollo de la Estrategia.
En este sentido, la ECEA deberá
tener en cuenta los siguientes
aspectos:
- La ECEA debe integrarse en
la política de Desarrollo Sostenible
del Gobierno Autónomo.
En el marco de la política
de Desarrollo Sostenible del
Gobierno Autónomo, la Estrategia
Canaria de Educación
Ambiental se configura como
una herramienta transversal en
la gestión de todos y cada uno
de sus Planes y Estrategias (Estrategia
de Desarrollo Sostenible,
Estrategia Canaria de Biodiversidad,
Gestión Empresarial
Sostenible y Agendas 21 Locales),
especialmente porque
considera los aspectos relacionados
con la información, comunicación,
formación e investigación
social, que son parte
consustancial de los mismos.
Además, se debe tener en cuenta
que, en último término, el
éxito o fracaso de todas estas
iniciativas dependerá de que
seamos capaces de generar un
alto grado de concienciación,
participación y apoyo en el conjunto
medio de la educación ambiental.
- La ECEA debe integrarse en
las políticas de Educación
Ambiental desarrolladas por
los Cabildos Insulares.
Un condicionante evidente
para la elaboración de esta
Estrategia es la estructura administrativa
de reparto de competencias
en la Comunidad Autónoma,
especialmente en lo
que se refiere a la gestión de
programas de educación ambiental
a escala insular, en la
que los Cabildos juegan un papel
determinante.
Tras el proceso de delegación
de competencias a los Cabildos
en materia de medio ambiente
(Decreto 161/1997), las
Corporaciones Insulares han
realizado un notable esfuerzo
por dotarse de instrumentos de
planificación para el desarrollo
de la educación ambiental. Entre
estos documentos destaca el
Plan Insular de Educación Ambiental
de Tenerife (1998), el
Plan de Sensibilización e Información
Ambiental de la Isla
de La Palma (2002) y el Plan
Estratégico, Económico y Social
de Gran Canaria: "Gran
Canaria Siglo XXI" (2001)
Todos estos Planes tienen
una clara conexión con la
ECEA, que deberá tener en
cuenta sus recomendaciones y
propuestas e integrarlas en su
marco de acción regional.
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Carácter preventivo
Por definición, la educación
preventivo. Por otro lado, la
consideración de los problemas
ambientales que inciden actualmente
en Canarias permite
dilucidar hacia dónde hay
que dirigir los esfuerzos para
prevenir su incidencia en el futuro.
Por estas razones, el primer
trabajo que se aborda en el
contexto de la Estrategia es la
elaboración de un informe denominado:
"Diagnóstico Ambiental
de Canarias desde la
perspectiva de la Educación
Ambiental (2002)". Este documento
hace un análisis del
Diagnóstico Ambiental de Canarias
(DAC), que fue encargado
por la Consejería de Política
Territorial y Medio
Ambiente en el año 2000, y determina
qué sectores sociales
están implicados en los problemas
ambientales que plantea
el DAC, cuál es su incidencia
y qué posibilidades
tiene cada sector de incidir en
ellos a través de estrategias
educativas. Este documento ha
sido la base para elaborar el primer
borrador de la Estrategia,
que servirá para orientar y estimular
el debate en la fase de
participación pública.
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Considerar la percepción social de los problemas ambientales
Para establecer las implicaciones
sociales y educativas
de los fenómenos ambientales
es imprescindible conocer la
percepción y valoración que
los ciudadanos hacen de los ambiente. Para ello, se dispone
de los datos recogidos en la
"Encuesta para Agenda 21 Local",
encargada por la Consejería
de Política Territorial y
Medio Ambiente en diciembre
de 2001. La encuesta se realizó
con el objeto de obtener información
sobre la actitud de
la población canaria ante los temas
de defensa medioambiental,
especialmente para enriquecer
el diseño de la Agenda
21 y ejecutar programas de comunicación
y sensibilización
medioambiental.
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Implicar a la sociedad
La ECEA debe proponer
recomendaciones y líneas de
actuación que sean asumidas y
llevadas a cabo por aquellos
sectores sociales que participen
en su elaboración e implantación.
Estas propuestas
deben plantearse para cada uno
de los escenarios desde donde
pueda tener lugar la acción
educativa, que serán los que,
en último término, delimiten el
marco de acción de la Estrategia.
Básicamente habrá que
considerar los siguientes:
. Administraciones públicas.
. Sistema educativo universitario
y no universitario.
. Empresas, sindicatos y colegios
profesionales.
. Medios de comunicación.
. Espacios naturales protegidos
y medio rural.
. Sectores productivos: Turismo,
Construcción y Transportes.
. Asociaciones ciudadanas.
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Un proyecto de futuro
El desarrollo temporal de
la Estrategia se estructura, básicamente,
en dos fases, la primera
de diseño y la segunda de
implantación, acompañada de
un proceso de seguimiento y
coordinación.
La primera fase se desarrollará
a lo largo de los años
2001 y 2002. En este periodo
se elaborará el documento de
la Estrategia, a partir de un
diagnóstico previo y de un proceso
de participación pública.
Este documento incluirá un
conjunto de recomendaciones
generales y de propuestas de
compromisos de acción por
parte de los diferentes sectores
sociales consultados.
Tras la aprobación de la Estrategia
se estructurará un Plan
de Acción que especifique las
actuaciones a desarrollar por
parte de los diferentes sectores,
los objetivos a alcanzar en cada
caso, la metodología y los recursos
necesarios, así como el
desarrollo temporal de las propuestas
y los correspondientes
procedimientos de evaluación.
También será necesario desarrollar
acciones para la divulgación
de la Estrategia y
establecer una relación de indicadores
que permita realizar
un seguimiento y evaluación
de la misma.
Finalmente, la fase de implantación
se plantea con un
horizonte temporal de, al menos,
cuatro años (de 2003 a
2006), periodo a lo largo del
cual se desarrollarán los compromisos
y recomendaciones
establecidos por la Estrategia,
a través de los Planes de Acción,
planteándose los recursos
necesarios para su desarrollo
y los mecanismos de
evaluación y seguimiento de
todo el proceso.
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Figura 1. La ECEA se desarrollará a lo largo de dos fases:
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Una estrategia para todos
La Estra tegia está abierta a
la participación de todos aquellos
agentes sociales competentes
para la toma de decisiones
y el establecimiento de
compromisos en esta materia,
es decir: instituciones públicas,
privadas y organizaciones no
gubernamentales. Pero también
debe favorecer la participación
de todos los que hoy hacen
educación ambiental en Canarias,
así como de cualquier persona
interesada en el tema.
Para facilitar la participación
en la elaboración de la Estrategia
se ha previsto la organización
de mesas de debate en
cada una de las isla, así como el
diseño del sitio web:
www.canariassostenible.com
que permitirá la participación
virtual en el proceso y acceder
a toda la información sobre su
desarrollo. Asimismo, se han
habilitado los correos electrónicos:
estrategiacanariaea@telefonica.
net y ecea@telefonica.net
con el fin de atender todas las
consultas y sugerencias de las
personas interesadas.
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Un desafío colectivo
La Estrategia Canaria de
Educación Ambiental debe ser
un proceso decididamente social,
que traspase el ámbito de
las administraciones públicas
y de los escenarios tradicionales
de acción de esta disciplina.
Este trabajo que ahora comienza
debe realizarse con el
esfuerzo de todos, a través de
compromisos concretos establecidos
en un marco de responsabilidad
compartida. En
gran medida, de la forma en
que se desarrolle el proceso y
del grado de participación pública
que genere dependerá el
éxito de su implantación.
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