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Agenda 21 Local, un plan para promover el Desarrollo Sostenible
Treinta municipios canarios forman parte de la campaña europea de ciudades sostenibles
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En la segunda mitad del siglo
XX se pone de manifiesto
una creciente preocupación por
el medio ambiente y el desarrollo.
Fenómenos como la
contaminación, con un carácter
cada vez más global, agravada
por la síntesis de nuevos
productos químicos altamente
peligrosos y persistentes en el
medio ambiente (PCBs, DDT,
etc.), el agotamiento de la capa
de ozono, la destrucción acelerada
de los recursos naturales,
la pérdida de biodiversidad
o la explosión demográfica, entre
otros, provocan la aparición
de numerosos informes y estudios
alarmando sobre la situación
(Silent Spring -Rachel
Carson 1962-, Population
Bomb -Paul Ehrlich 1968-,
Only One Eearth -Rene Dubos
y Barbara Ward 1971-, Limits
to Growth -Club de Roma
1972-, etc.). De forma paralela
se constituyen organismos y
asociaciones como la Unión Internacional
para la Conservación
de la Naturaleza (1948),
Amigos de la Tierra (1969) o
Greenpeace (1971) entre otros.
En esos años, la preocupación
por el medio ambiente comenzó
a diferir sustancialmente
de la existente en épocas
anteriores, estableciéndose un
vínculo claro entre el deterioro
ambiental y el desarrollo.
En el año 1972 se celebra
la 1ª Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Hombre y se
proclama el derecho de los seres
humanos a un medio ambiente
sano y el deber de protegerlo
y mejorarlo para las
futuras generaciones. Ese mismo
año se crea el Programa de
las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente (PNUMA).
La Asamblea General de
las Naciones Unidas pone en
marcha la Comisión Mundial
sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo (1983) con el objetivo
principal de proponer estrategias
medioambientales a
largo plazo para alcanzar un
Desarrollo Sostenible para el
año 2000 y en adelante.
El informe de la Comisión,
Nuestro Futuro Común o informe
Brundtland, se presenta
cuatro años más tarde y es en
1992, cuando la Asamblea de
las Naciones Unidas convoca
la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente
y el Desarrollo (Cumbre
de la Tierra), que se celebró
en Río de Janeiro (Brasil,
1992).
Durantela celebración de
la Conferencia se alcanzaron
tres grandes acuerdos: la Agenda
21, la Declaración de Río sobre
el Medio Ambiente y el Desarrollo
y una declaración de
principios relativos a los bosques.
La Agenda 21, un plan de
acción mundial para promover
el desarrollo sostenible, aborda
una serie de problemas urgentes
e incluye recomendaciones
y propuestas concretas
relativas a cuestiones sociales
y económicas, entre las que
cabe destacar la pobreza, los
modos de producción y de consumo,
la dinámica demográfica,
conservación y ordenación
de los recursos naturales, la
protección de la atmósfera,
océanos y la diversidad biológica
y la prevención de la deforestación
o el fomento de la
agricultura sostenible, entre
otras.
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El control de la contaminación objetivo de la Agenda 21 Local
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La Agenda 21 Local
Si bien la sostenibilidad
económica, social y ambiental,
tiene su escala natural en la globalidad
de la Tierra, entre otras
razones por la existencia de recursos
mundiales críticos (atmósfera,
océanos, ecosistemas
compartidos...) para los que no
existen fronteras y requieren
de una visión global e integral,
ello no debe soslayar la necesidad
de que el principio o concepto
de desarrollo sostenible,
debe requerir una interpretación
operativa desde escalas
nacionales, locales e incluso
personales .
El actual modelo urbano de
vida, la ocupación del suelo, el
transporte, la producción industrial,
la agricultura y las actividades
de ocio, son responsables
de muchos de los problemas
ambientales con los cuales
se enfrenta la humanidad.
La situación de deterioro actual
que se traduce en procesos
como el cambio climático, la
desertización o la pérdida de recursos
y de biodiversidad, tienen
y seguirán teniendo un impacto
global a pesar de que
muchas de las causas de esta situación
de deterioro se originan
en ámbitos locales.
La sostenibilidad del medio
ambiente mundial y de la vida
humana no se alcanzará a menos
que, entre otras cosas, los
asentamientos humanos, tanto
en zonas urbanas como rurales,
sean económicamente viables,
socialmente dinámicos y ecológicamente
sanos, y se respete
plenamente el patrimonio cultural,
social y natural.
La Agenda 21 se ocupa de
directa o indirectamente con actividades
locales. Aspectos
como las economías urbanas
sostenibles y la ordenación del
territorio y su gestión, tienen un
tratamiento específico.
Las autoridades locales,
uno de los ocho grupos principales
propuestos para su fortalecimiento
por la Agenda 21,
y en concreto, las autoridades
locales europeas, están en disposición
de promover los objetivos
de la sostenibilidad.
La autoridad local, en su papel
de proveedora directa e indirecta
de servicios, reguladora,
modelo, informadora de la
comunidad, defensora, consejera,
socia, elemento movilizador
de recursos comunes e iniciadora
del diálogo y el debate,
está en la situación ideal para
elaborar una estrategia colectiva
a diversos niveles de gestión
sostenible del medio ambiente
local. Tal actuación refuerza y
complementa las iniciativas
adoptadas a nivel mundial
.
La participación y cooperación
de las autoridades locales
resulta por tanto de máxima
relevancia. En este sentido, en
el capítulo 28 de la Agenda 21
se expresa la necesidad de que
cada autoridad local inicie un
diálogo con sus ciudadanos y
apruebe una Agenda 21 Local.
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La conservación y ordenación de los recursos naturales, una apuesta de la Agenda
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La Campaña de Ciudades Sostenibles
A principios de 1993, en un
intento de adherirse al debate
sobre la sostenibilidad urbana
y de influir sobre el mismo, un
grupo de expertos de la Unión
Europea y los servicios de la
Comisión Europea pusieron,
conjuntamente, en marcha el
"Proyecto de Ciudades Sostenibles".
Al objeto de fomentar un
amplio intercambio de experiencias
y difundir las mejores
prácticas en materia de desarrollo
sostenible a nivel local,
el grupo de expertos, en colaboración
con la Dirección General
de Medio Ambiente
(DGXI), adoptó una doble estrategia
con relación a las ciudades
sostenibles: por una parte,
el informe de ciudades sostenibles,
orientado a la adquisición
de conocimientos sobre
ciudades sostenibles en el seno
de los grupos de trabajo, y por
otra, la campaña de ciudades
europeas sostenibles, encaminada
a prestar apoyo a los municipios
y difundir el proyecto
entre ellos.
En mayo de 1994, tuvo lugar
la 1ª Conferencia Europea
de Ciudades Sostenibles. En la
ciudad de Aalborg, Dinamarca,
se reunieron las autoridades
locales y regionales interesadas
en los debates relativos
a la sostenibilidad local y al intercambio
de información. Al
finalizar la conferencia, ochenta
municipios diferentes subscribieron
la Carta de Aalborg,
iniciándose así la Campaña Europea
de Ciudades Sostenibles,
que cuenta con el apoyo de las
principales redes europeas de
autoridades locales, además de
el CMRE, Eurocities, ICLEI,
UTO y la OMS.
En lo que se refiere a la
Campaña Europea de Ciudades Sostenibles, su objetivo
fundamental es promover el
desarrollo sostenible local a través
de la implicación de las ciudades
en la Agenda 21 Local e
iniciativas similares, y asistir a
las ciudades en la elaboración
de sus planes de medio ambiente
a largo plazo en pro de
la sostenibilidad .
Por último, según datos suministrados
por la Dirección
General de Política Ambiental
del Gobierno de Canarias, hasta
la fecha, son más de 40 los
municipios de Canarias que han
firmado la Carta de Aalborg, de
los que 30, que se relacionan en
el cuadro adjunto, forman parte
de la Campaña Europea de
Ciudades Sostenibles.
También forman parte de
la Campaña Europea de Ciudades
Sostenibles la Mancomunidad
Intermunicipal del
Sureste de Gran Canaria y el
Cabildo Insular de El Hierro.
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Vista aérea de una ciudad canaria
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Fuente: Campaña Europea de Pueblos y Ciudades Sostenibles
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