Nombre científico: Gaidropsarus guttatus (Collet, 1890).
Nombre común: brota de tierra, brota pintada.
Descripción: especie con dos aletas dorsales, la primera formada
por un radio muy largo seguido de otros finos y cortos.
Una sola aleta anal. Con tres barbillones, uno en la barbilla
y uno en cada nostril anterior. Segunda dorsal con 53-57
radios; anal con 45-49; 47-49 vértebras. La mandíbula superior
tiene una hilera de pequeños y agudos dientes largos y
curvados. Dispone de células sensoriales en la base de los radios
de su primera aleta dorsal. No supera los 35 cm. de longitud.
La coloración, en parte dorsal y flancos, es parda y en
ocasiones rojizo con multitud de puntos amarillentos o blancuzcos
(incluso en aletas). Los flancos inferiores son de color
grisáceo o crema.
Distribución: es una especie macaronésica, sólo conocida de
Azores, Madeira y Canarias. Posiblemente este presente en
todas las islas, aunque no se tienen referencias precisas. La
pérdida de su hábitat puede haber hecho retroceder sus poblaciones,
hasta prácticamente su extinción, en algunas islas.
Hábitat y biología: es una especie bentónica y de hábitos
nocturnos, propia de fondos rocosos con abundante vegetación.
Habita en la zona intermareal y en la submareal somera
en áreas con grandes charcos de marea o fondos con gran
des piedras, cuevas y grietas, entre 0-20 m. de profundidad.
Es carnívoro, se alimenta principalmente de crustáceos, aunque
también de pequeños peces y algas. Actualmente sus poblaciones
suelen ser muy pequeñas, formadas por individuos
dispersos.
Amenazas: en Canarias carece de interés pesquero aunque,
en determinadas zonas, solía capturarse con caña por la noche.
También se capturaba en los charcos de marea durante la
noche. En las últimas décadas se ha enrarecido notablemente,
la reducción y el deterioro de su hábitat (las rasas intermareales
con grandes charcos y los complejos de cuevas litorales)
podría haber reducido, notablemente, sus mejores
poblaciones en algunas islas.
Esta especie requiere de fondos someros rocosos, con cuevas
y grietas y abundante vegetación, donde pueda ocultarse y
capturar su alimento, principalmente pequeños y medianos
crustáceos. Posiblemente, otro factor que también han contribuido
a la reducción de sus poblaciones es el avance de
los blanquizales que, con altas densidades de erizos, han desprovisto
de vegetación a los fondos rocosos someros de casi
todo el archipiélago.
Texto: Rogelio Herrera y Fernando Espino
Fotografía: Rogelio Herrera