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Actuaciones sobre los receptores de impactos
Cerramiento perimetral
La eliminación del tránsito libre
de vehículos es una tarea
crucial en la consecución de los
objetivos de la rehabilitación
ambiental propuesta. Muchos
de los problemas surgen o se
asocian a este tránsito. El cerramiento
no debe impedir la
libre circulación de las personas
a pie, el agua, el aire, las
plantas y los animales; sin embargo,
debe garantizar de manera inequívoca la eliminación
del tráfico rodado de vehículos
privados en el S.I.C.
Aprovechando que la casi
totalidad del perímetro terrestre
del ENP linda con vías rodadas
se ha pensado que lo más
operativo es colocar una valla
protectora bionda. Se trata de
la barrera metálica que se instala
en los márgenes de nuestras
carreteras. Aunque a primera
vista pueda parecer un
elemento poco adecuado para
un ENP, creemos que en este
caso tiene numerosas ventajas
sobre cualquier otra alternativa.
En primer lugar porque
cumple la condición antedicha
de ser permeable a los elementos
y a los organismos. En
segundo lugar porque no obstaculiza
la visión del paisaje,
máxime en un terreno llano
como éste. Para reforzar esta
integración se recomienda que
el lado orientado al ENP, el
opuesto a la carretera, sea pintado
de color marrón, al objeto
de camuflarlo con el entorno.
De otra parte, cabe resaltar
que es un artefacto que difícilmente
puede ser violentado, ni
por el vandalismo ni por los
agentes atmosféricos tales
como la humedad o el spray
marino. Finalmente, aunque no
menos importante, se debe destacar
su fácil instalación (mecánica)
y mantenimiento, así
como el efecto colateral de aumentar
la seguridad en la propia
vía. Este cerramiento perimetral
debe instalarse en todo
el límite del ENP y a ambos lados
de la pista que da acceso a
la conservera, con las siguientes
excepciones: cerca del extremo
sur del Espacio, donde
deberá retranquearse unos 30
metros (a lo largo de 100), al
objeto de definir un aparcamiento
que dé cobijo a los vehículos
de los usuarios de la
playa. La razón de esta ubicación
es alejar el uso público de
las zonas más frágiles y porque
ésta es la zona con mejores
cualidades para el disfrute de
la playa, como lo acredita su
actual uso.
La otra excepción son las
tres barreras que deberán dar
acceso exclusivamente a los
propietarios y residentes o visitantes
a la estructura ganadera
y a los servicios de vigilancia,
seguridad y emergencia. El
paso a la fábrica conservera
quedará expedito, sin ningún
tipo de control, pero será imposible
la entrada de vehículos
a otros puntos del ENP.
Retirada de
escombros y basuras
Se procederá a la retirada
de los 600 m3 de escombros,
utilizando en todo momento las
pistas existentes y minimizando
el tránsito por nuevos lugares
al objeto de evitar destruir
la capa superficial del suelo y
sus organismos asociados. Se
deberá complementar con la
retirada manual de pequeños
residuos y basuras hasta su total
eliminación.
Apantallamiento
Vegetal
Con el objetivo de aminorar
el impacto paisajístico de la
fábrica conservera instalada en
el interior del Sitio de Interés
Científico, se propone su apantallamiento
vegetal con tarajales
canarios dispuestos en doble
fila a lo largo de toda su
periferia.
Esta labor deberá ser posterior
a la retirada de las tuneras,
dado que parte de los tarajales
deberán plantarse en el
límite norte de las instalaciones,
hoy ocupadas por la cactácea.
Deberá propiciarse la colaboración
con la entidad
industrial para el riego de las
plantas al objeto de que alcancen
rápidamente el porte adecuado
a la función que deben
cumplir. En cualquier caso,
nunca se ocultará del todo la
edificación, dado que su cumbrera
supera la altura de cualquier
planta canaria.
Con el mismo fin se propone
apantallar parte de la estructura
ganadera. Su estado
lastimoso debe ser cubierto
hasta tanto las Normas de Conservación
ordenen su uso. En
el peor de los casos, estas plantas
servirán para enriquecer la
masa vegetal de la conservera
y la sucesión de vegetación que
se propone en el bosquete próximo.
Enterramiento de
tendidos aéreos
Para evitar el impacto paisajístico
que producen los tendidos
aéreos y su afección a la
avifauna, se procederá a su reconversión
en una conducción
subterránea. Deberán ser enterrados
a lo largo del acceso rodado
a la conservera o, en su
defecto, por la pista de acceso
restringido que se desarrolla
paralela a la costa. Obviamente
deberán respetarse todas las
condiciones que marca el reglamento
de instalaciones eléctricas
y las recomendaciones
de conducciones telefónicas.
Realizado el enganche del
nuevo equipamiento deberán
retirarse los postes eléctricos y
telefónicos, así como sus anclajes.
Erradicación de
Pistas
Al objeto de restringir la
circulación de vehículos por el
Espacio Natural Protegido y de
restañar en buena medida el
paisaje, deberán erradicarse todas
las pistas, excepto dos.
Medio Ambiente Canarias nº 25
Consistirá en aplicar una labor
de reja que imposibilite el tránsito
de cualquier tipo de vehículo
por ella al tiempo que, al
aflojar su firme, se propicie la
regeneración natural de la estructura
del suelo, la recolonización
vegetal y el poblamiento
por especies invertebradas.
Dada la especial fragilidad
del substrato de la pista que corre
justo por el borde norte de
las salinas, no deberá aflojarse
su firme, sino ubicar grandes
piedras que bloqueen sus accesos.
Las pistas que deberán
mantenerse serán las de acceso
a la conservera (libre tránsito)
y la paralela a la costa (acceso
restringido). En cualquier
caso no deberán modificarse ni
su trazado, ni la naturaleza de
su firme, ni su ancho. Para ejecutar
esta unidad de obra deberá
tenerse en cuenta la prevalencia
de otras actuaciones,
como la retirada de escombros
y plantas invasoras.
Eliminación de flora
Invasora
Las tuneras se dispersan por
una superficie total de 12 hectáreas.
Esto representa un volumen
importante de trabajo y
una peligrosidad elevada, debido
a sus espinas. En consecuencia,
la retirada manual es
prácticamente inviable, por lo
cual se propone su extracción
mediante una pala o retroexcadora
mecánica para desceparla,
acumularla en determinados
puntos y, finalmente, proceder
a su traslado a vertedero autorizado.
Realizada esta labor deberá
rastrillarse manualmente
toda la superficie intervenida
hasta la retirada completa de
restos vegetales que podrían actuar
como esquejes. Si fuera necesario,
un año después debería
reforzarse esta labor de
erradicación, dado el riesgo de
reinvasión por cualquier tipo
de propágulo.
Semejante técnica es aplicable
a Pennisetum sp. Si bien
la superficie no es tan grande,
ni su penosidad elevada, su ubicación
en las cunetas de las carreteras
facilita el uso de medios
mecánicos sin aparente
daño a los sectores no alterados.
Es muy importante que
antes de retirar estas plantas se
proceda con sumo cuidado al
embolsado de sus espigas, al
objeto de que la posterior manipulación
no contribuya a la
dispersión de sus semillas. En
cualquier caso, las plantas han
de quedar completamente descepadas
y el terreno donde se
ubican "regularizado".
El área de Nicotiana glauca
del fondo del barranco de
Las Palmas también es tratable
como los dos casos anteriores.
El resto de los ejemplares deberán
desarraigarse a mano, en
especial los individuos de la desembocadura
del barranco de
la Grea, ya que conviven con
otras especies de interés florístico.
Refuerzo de la
vegetación
autóctona
Para el refuerzo de la vegetación
autóctona deberá darse
prioridad al material vegetal
obtenido en el S. I. C. o sus
inmediaciones y, en ningún
caso, deberá realizarse con
plantas traídas de otras islas,
aún siendo la misma especie.
El objetivo no es otro que evitar
la contaminación del acervo
génico de las poblaciones.
Además de los 1.500 ejemplares
de tarajales canarios usados
en el apantallamiento vegetal
de la conservera y la
estructura ganadera, deberán
plantarse otros tantos en el núcleo
de vegetación arbórea próximo,
para acelerar la sucesión
vegetal que en su día posibilite
la eliminación de las especies
alóctonas. Otras 1.000 unidades
deberán ser destinadas a
las zonas de encharques, especialmente
en la desembocadura
del barranco de la Grea, así
como a reforzar otros puntos
del S.I.C. donde ya está presente
la especie.
Se propone la plantación
de 600 ejemplares de Juncus
acutus en los lugares que estaba
previamente. De actuación
preferente es el núcleo del encharque
central, donde se levantarán
las plantas de Nicotiana
sp., la población próxima
a Punta de la Caleta y otras zonas
inundadas regularmente.
Como ya quedó dicho, una
de las razones para que la zona
sea L.I.C. es la cita de Convolvulus
caput-medusae, especie
prioritaria en la Directiva Hábitat.
Proponemos la plantación
de unos 600 ejemplares de esta
planta en los alrededores de la
Playa de Corral de Espino, así
como en algún otro punto favorable,
al objeto de diversificar riesgos de destrucción. Sería
conveniente que el material
vegetal tuviera como origen
poblaciones cercanas, visto que
esta localidad es límite de su
distribución en la isla y al objeto
de no contaminar genéticamente
los ejemplares que
puedan quedar.
Ya que para la erradicación
de plantas invasoras serán tratadas
varias hectáreas, en su
mayoría dominio del baladar,
se valora muy positivamente
la plantación de ejemplares de
esta especie en estos puntos.
Por otra parte, las tabaibas
amargas y los cardones tienen
sus poblaciones muy mermadas
y sería conveniente que
fueran reforzadas. Aprovechando
que su reproducción y
manejo son relativamente sencillos
proponemos que se realicen
con la colaboración de la
población local. Una posibilidad
es a través del programa
denominado "Huertos Escolares",
en el cual los alumnos y
profesores de la zona reproducen
y plantan especies vegetales
propias del lugar. Otras posibilidades
son los grupos
ecologistas, asociaciones de vecinos
o público en general,
aprovechando eventos como el
día del árbol, el día mundial de
las playas, de los humedales
o el europeo de los Parques.
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