Hoy día está muy arraigada la costumbre de utilizar el biberón más allá del período aconsejable. En un gran número de casos la madre suele actuar por simple comodidad, en la creencia de que el niño "va a comer más rápido", o con intención de "cebarlo"; pero siempre por falta de información adecuada y suficiente que alerte de los riesgos Logopédicos en que desemboca su mal uso. La edad recomendada para dejar de tomar el biberón, inhibiendo el reflejo de succión e instaurando el de deglución, se sitúa alrededor de los
ocho meses y nunca es aconsejable sobrepasar los doce. Un principio evolutivo reza así: si no se inhibe un reflejo primario (succión) no se instaura
en su totalidad otro secundario (deglución), este último más complejo a nivel mental.
¿Por qué es tan importante, desde el punto de vista Logopédico, inhibir este reflejo primario en el momento adecuado? Sencillamente por que los movimientos que realiza la lengua para succionar son simples, poco evolucionados y, lo que es más grave, no condicionan con su praxis los futuros movimientos articulatorios de la lengua, necesarios para hablar. La succión consiste únicamente en mantener la lengua relajada en la base de la boca y realizar un leve movimiento anteroposterior. Es una praxis tan primaria que la puede realizar satisfactoriamente el recién nacido, inmaduro neurológicamente. En cambio, la deglución requiere otro tipo de praxis lingual más evolucionada, que por si sola condiciona los futuros movimientos de la lengua para una buena producción fonética. En la clínica diaria vemos niños que única y exclusivamente, por no haber inhibido a su debido tiempo y en su totalidad el reflejo de succión, se ciñen a producir praxias anteroposteriores y curva de vocales. Las praxias anteroposteriores son KGJ; por ejemplo pronuncian "gojake" por tomate. Y en el caso de la curva de vocales, pronuncian EOA, por pelota. En consecuencia, articulan un habla totalmente deformada e ininteligible para su entorno social. Esto desemboca, en algunos casos, en problemas de comunicación, pues solamente les entiende su madre. Se puede prevenir esta patología alertando a su debido tiempo a las madres, o personas en función de madre, para que no utilicen el biberón más allá de la edad adecuada. El riesgo que supone esta patología, se podría evitar con una utilización correcta del biberón.