Los bimbaches, antiguos pobladores aborígenes de la isla de El Hierro, fueron testigos inequívocos de la existencia de grandes lagartos que se desarrollaban fundamentalmente en los malpaíses volcánicos de la isla. Debieron haber ocasiones incluso, en las que esporádicamente, les sirvieron como fuente de alimento.
Los
conquistadores a su llegada, incluyen referencias de estos lagartos, que
daban aún testimonio de su presencia. Múltiples fueron las
razones que condujeron casi a su casi total exterminio de la isla, de tal
forma que en la década de los años 40, incluso llegó
a desaparecer la pequeña colonia que habitaba en el Roque Chico
de Salmor, a manos desaprensivas del coleccionismo científico. Por
suerte para la ciencia, una pequeña población quedó
acantonada en un pequeño cantil, casi inaccesible para el hombre,
como testigo del pasado.
Hoy representa para todos, y especialmente para los herreños, un símbolo emblemático de la isla y un ejemplo de modelo a desarrollar en las tareas de recuperación y conservación de una especie única en el mundo que se encontraba en vías de extinción, y que en un futuro cercano podrá reintroducirse en las zonas donde antaño habitaba.
Sinopsis histórica
La primera noticia que se tiene sobre
el Lagarto Gigante de El Hierro, proviene probablemente de las crónicas
antiguas del Rey Juba II, que datan del siglo II A.C., recogidas por Plinio
en su Historia Natural, donde se habla de una isla, Capraria, llena de
grandes lagartos, aunque no se sabe a ciencia cierta si podría tratarse
de ésta u otra isla.
La referencia concreta más antigua
se encuentra en las crónicas francesas de la conquista de El Hierro
de 1404, en
la que se menciona la existencia de grandes lagartos en la isla, del tamaño
de un gato, que no hacen daño ni tienen veneno y son asquerosos
y repugnantes de ver. Posteriormente hay citas esporádicas de viajeros
como las de Urusáustegui (1779) en la que habla de los Lagartos
del Roque Chico de Salmor de una vara de largo (0,83 metros) y las de Manrique
y Saavedra (1873) que hablan de un lagarto corpulento y temible en uno
de los Roques de Salmor.
Por razones de distinta índole, los lagartos que vivían a lo largo de casi toda la isla se extinguieron hace más de un siglo. Los que habitaban en el Roque Chico de Salmor se extinguieron sobre el año 1940 probablemente por causa directa del hombre.
Sin embargo se sabía la existencia
de grandes lagartos en la Fuga de Gorreta, por comentarios entre pastores
que transitaban el Risco de Tibataje, e incluso uno de ellos, Luis Febles
llegó a capturar uno, que junto con otros muertos por perros y la
observación de excrementos de gran tamaño, recogió
Salvador en su trabajo de 1972, donde daba el status de extinto al lagarto.
En el año 1974, el afamado criador
de reptiles Werner Bings organizó una visita a El Hierro para seguir
la pista a los lagartos (llevando consigo una simple caja de fósforos,
en cuyo interior había un modelo de plastilina, de lo que él
pensaba que podía ser un excremento de éste lagarto), pero
abandonó la isla al ponerse enfermo su hijo el mismo día
en que el pastor de cabras Juan Machín y su nieto Juan Pedro “Perico”
Pérez capturaron una pareja por encargo suyo. Indudablemente, el
modelo de plastilina fue reconocido inmediatamente por estos pastores,
que ya lo habían observado con anterioridad en la Fuga de Gorreta.
Las
autoridades locales confiscaron los lagartos y los devolvieron a su lugar
de origen, tomando como primera medida el ICONA la prohibición del
acceso a la zona. Un año más tarde, en 1975, Böhme y
Bings dan la noticia al mundo científico de este descubrimiento
insospechado.
En el año 1985 fueron capturados un macho, dos hembras y un juvenil de esta especie que se mantenían en terrarios de madera, contándose con una batería de incubadoras y criaderos de alimento vivo. Los primeros pasos del Plan de Recuperación fueron encaminados a conocer el estado reproductor de la especie, y entre el 3 de junio y el 15 de julio de 1986 se obtuvieron 3 puestas de huevos en cautividad de las que nacieron 21 crías. Posteriormente los esfuerzos se centraron en conocer a la especie y su hábitat, abordando aspectos de su biología, la influencia de enemigos naturales, el tamaño de la población así como su área de distribución
Distribución en el pasado
Las referencias históricas respecto
a la localización concreta de grandes lagartos en la isla son poco
precisas, y sólo cuando hacen mención a los Roques de Salmor.
No obstante Von Fritsch (1867) habla específicamente de zonas orientales
de la isla.
El estudio de los yacimientos de restos
fósiles y subfósiles en la isla se inicia con el eminente
geólogo Telesforo Bravo, que en 1978 cita restos de grandes lagartos
en las laderas de la zona conocida como el Julan. Posteriormente, otros
investigadores descubren nuevos yacimientos en varios puntos de la isla
(Conchero de las Playas, Conchero de Guinea y Cuaclo de las Moleras).
Pero no es hasta el año 1996, cuando el estudio de la Dra. Castillo financiado por la Viceconsejería de Medio Ambiente, ha permitido conocer con más detalle su antigua distribución, relegada a casi toda la isla, incluyendo varias localidades en la porción nororiental. De este estudio se desprende que el lagarto estaba asociado mayoritariamente a ecosistemas de piso basal (seguido por el bosque termófilo y también los claros de pinar); que convivía con un lagarto de tamaño pequeño (Gallotia caesaris) y otro grande, éste último pudiendo alcanzar 120 centímetros de longitud total; y que además tenía un rango diferente de distribución altitudinal entre el norte (0-470 metros) y el sur (0-960 metros), ligado a la ausencia de ecosistemas de fayal-brezal y laurisilva y la existencia de pinar en la vertiente meridional.
Distribución actual
La única población conocida sobrevive en un área pequeña localizada en un saliente rocoso de un acantilado prácticamente inaccesible en el noroeste de la isla, la Fuga de Gorreta, dentro de la Reserva Natural Especial de Tibataje, entre los 150 y los 650 metros de altitud aproximadamente, y una población estimada entre mil (Naeslund y Bischoff, 1988) y mil seiscientos (Rodríguez-Domínguez et. al., en prensa) individuos.
La población ha ampliado sus límites a zonas colindantes, gracias a las medidas tomadas por la Viceconsejería de Medio Ambiente, al impedir el paso a personas y declarar la zona como Reserva Natural en la Ley de Espacios Naturales Protegidos de Canarias.
Juan Pedro Pérez “Perico”, el
nieto del cabrero que capturó la primera pareja de lagartos y famoso
luchador, es actualmente el encargado de la vigilancia del Risco. Sus innatas
condiciones, y su facilidad para transitar por la Fuga
de Gorreta, lo han hecho partícipe indispensable en las tareas rutinarias
de acceso e inspección a la zona. Con su única herramienta,
el asta de madera, terminada en un regatón de hierro, se adentra
por los paredones verticales y accesos más remotos, para descubrir
la vida íntima y secreta del Lagarto Gigante.
Causas de la regresión
Los factores de amanaza que han conducido a esta especie al borde de la extinción, y que aún siguen actuando son: la pérdida de hábitat, la depredación por gatos cimarrones introducidos por el hombre en el pasado y la competencia por el alimento que tiene lugar entre lagartos y cabras, así como entre los individuos más jóvenes de esta especie con ejemplares adultos de lagarto tizón (Gallotia caesaris). Además, parece probable que existan problemas internos en la población, debidos a la pérdida de variabilidad genética derivada del reducido tamaño efectivo de la población
Características más importantes de la especie
El Lagarto Gigante de El Hierro es bastante robusto, de color pardonegruzco, presentando dos series laterales de ocelos de color amarillo limón que se intensifican en el período reproductor. Los ejemplares adultos no superan los 60 centímetros de longitud total, alcanzando en ocasiones los 400 gramos de peso. Es probable que el hábitat natural, algunos ejemplares puedan alcanzar mayor longitud (hasta 75cm), aunque este extremo no está aún confirmado. Los machos presentan cabezas más grandes que las hembras, presentan la base de la cola más engrosada y alcanzan tallas mucho mayores.
Las crías al nacer son de color marrón, con líneas dorsales aparentes muy claras, presentando una o dos filas de ocelos de color amarillento en ambos costados. Generalmente presentan restos del saco vitelino tras la eclosión, que se seca y cae al cabo de una semana, empezándose entonces a cerrar el orificio umbilical. Al cabo de 10 días empiezan a alimentarse por sí solos, y entre 40 y 60 días más tarde se empiezan a registrar en algunos individuos restos o indicios de la muda. Se ha comprobado también como aproximadamente a los 4 años de edad, la coloración se empieza a oscurecer, fenómeno relacionado probablemente con procesos de regulación hormonal y adquisición de madurez sexual.
Actualmente el número de individuos presentes en el Centro asciende a 340, que proceden de 5 individuos que fueron capturados inicialmente en la Fuga de Gorreta en los años 1985 y 1988, utilizados todavía con éxito como progenitores, así como varias parejas capturadas a partir del año 1996. El mayor éxito de cría se produjo entre los años 1995 y 1997 del que se obtuvieron casi trescientas crías, parte de las cuales servirá en el futuro como grupo inicial para llevar a cabo las experiencias pilotos de reintroducción.
Los individuos están codificados mediante un microchip, que se inserta a nivel subcutáneo sobre la zona lateral del cuello. Esto permite en todo momento, llevar un exhaustivo control de los mismos, a la hora del registro de biometrías, pesos, folidosis, genealogías, cruces a realizar y otros datos de interés científico.
Aunque no sabemos con certeza la longevidad de la especie, la edad estimada para algunos individuos mantenidos en cautividad es de 20 años. Sin embargo, es probable que algunos ejemplares puedan alcanzar más edad. Esta longevidad se refiere claro está, a la longevidad fisiológica en condiciones óptimas de cautividad, pues en su medio natural, la edad que pueden alcanzar probablemente sea menor y directamente influenciada por los enemigos naturales, las enfermedades, el tipo de alimentación, etc.
Alimentación
La dieta
de los lagartos adultos es fundamentalmente vegetariana, a pesar de existir
cierto grado de omnivorismo. En condiciones naturales, aprovechan las hojas,
brotes y semillas de varias plantas como la tedera (Psoralea bituminosa),
tajinaste (Echium hierrense), tabaiba (Euphorbia obtusifolia), verode (Kleinia
nerifolia), vinagrera (Rumex lunaria), lavándula
(Lavandula canariensis), tasaigo (Rubia fruticosa) y varias gramíneas
y líquenes.
Complementan
la dieta con escarabajos, saltamontes, abejones, moscas, chinches y larvas
de mariposa.
Por otro lado, los individuos jóvenes son más entomófagos, alimentándose fundamentalmente de hormigas y larvas de insectos, aunque no rehusan los vegetales anteriormente citados. En cautividad, la alimentación es suplementada con polivitamínicos y calcio.
Reproducción
De los datos que disponemos en cautividad (Rodríguez-Domínguez y Molina-Borja, en prensa), se desprende que la actividad sexual de los individuos comienza durante la primera quincena de mayo, durante la cual tiene lugar la cópula. Inicialmente el macho se acerca a la hembra inflando su garganta y realizando una serie de cabeceos verticales. La hembra intenta morderlo mientras observa sus movimientos, pero posteriormente el macho muerde la piel de su cuello desplazándose con ella varios minutos. A continuación el macho gira la parte posterior de su cuerpo de tal manera que coloca su región pélvica bajo la de ésta. Finalmente al estar las regiones cloacales muy juntas, inserta uno de sus dos hemipenes en la cloaca de la hembra.
Las puestas comienzan la primera semana de junio, y pueden desarrollarse hasta finales de agosto, teniendo en cuenta que algunas hembras pueden realizar ocasionalmente segundas puestas. El tamaño de la puesta oscila entre 4 y 14 huevos (8 huevos de media). Se observa una estrecha relación entre el tamaño de la puesta y la longitud cabeza-cloaca de las hembras. Además, mayores tamaños de puesta implican una menor dimensión de los huevos. Se han registrado casos de madurez sexual a los dos años de edad. No obstante, es previsible que en el medio natural sean fértiles a una edad más tardía.
La
eclosión comienza a principios de agosto, después de 59 días
de incubación a una temperatura de 28-29ºC y una humedad del
70-80%, y continúa hasta la segunda quincena de octubre. Los individuos
recién nacidos muestran altas tasas de crecimiento durante los primeros
meses de vida. Al nacer miden por término medio 17 centímetros
de longitud y pesan 4 gramos. Las tasas de
crecimiento son muy rápidas pudiendo alcanzar algunos ejemplares
a los 6 meses de vida una longitud total de más de 25 centímetros.
Medidas de protección y conservación. Plan de Recuperación de la especie.
Desde el año 1985 se han estado
desarrollando una serie de actuaciones dentro del Plan de Recuperación,
con los siguientes objetivos:
1. garantizar la supervivencia de la
población actual reduciendo los factores adversos que actúan
sobre ella y aumentando la capacidad de carga de sus hábitat.
2. mantener bajo control un stock genético
de garantía (reproducción en cautividad).
3. integrar el Plan de Recuperación
en la vida socioeconómica de El Hierro, como fórmula óptima
para obtener el entendimiento y apoyo contínuo y efectivo por parte
de los habitantes y visitantes de El Hierro.
4. crear nuevas poblaciones de lagartos
en zonas más favorables.
Para el desarrollo de las actuaciones encaminadas a la recuperación y conservación de la especie, la Viceconsejería de Medio Ambiente cuenta con un Centro de Reproducción, situado al pie de la Fuga de Gorreta, que está constituido por un lagartario destinado a la cría en cautividad e instalaciones complementarias como huertas para la alimentación, criaderos de alimento vivo, laboratorios, biblioteca, y otras dependencias.
Además, el Centro dispone de unas instalaciones preparadas para las visitas del público, gestionada por el Excmo. Cabildo Insular de el Hierro, donde se pueden observar varios ejemplares de esta especie única, así como recibir información sobre la biología, situación actual de la especie y medidas adoptadas para evitar su extinción. Estas duran media hora, y se realizan en grupos inferiores a veinte personas. Desde su inauguración, han pasado por él más de diecisiete mil personas.
Con la puesta en funcionamiento de este Centro, que se inauguró en mayo de 1995, se ha iniciado una etapa, sin duda prometedora. Los notables avances conseguidos en el campo de la cría experimental en cautividad y la tecnología punta del Centro, lo han situado a la vanguardia en temas de reproducción en reptiles.
Actualmente la Viceconsejería de Medio Ambiente desarrolla junto al Cabildo Insular y la Asociación Herpetológica Española, un proyecto de acciones para la conservación del lagarto financiado con fondos de la Unión Europea (Programa LIFE) y del propio Gobierno de Canarias. Estas acciones contemplan el desarrollo de estudios encaminados a la reintroducción de la especie en el hábitat natural, habiéndose seleccionado La Dehesa como primer área, en función de la disponibilidad trofica, condiciones microambientales, relaciones con posibles competidores y depredadores, etc.
Este hábitat natural de interés comunitario en el Anexo I, localizado al oeste de la isla, representa uno de los sabinares más bonitos y mejor conservados de Canarias, destacando la figura que da el nombre a este tipo de bosque, la sabina (Juniperus turbinata canariensis), cuya majestuosidad y belleza dejan perplejos a todo tipo de curiosos y visitantes. Actualmente, destaca por la poca intervención humana.
Los lagartos objetos de esta experiencia, además de estar dotados de microchips, llevarán radiotransmisores de collar, permitiendo en todo momento un contínuo seguimiento de las actividades y comportamiento que desarrollen ante el nuevo medio que se les ofrezca. El programa de cría en cautividad está diseñado a largo plazo y permitirá en un futuro con el éxito alcanzado en temporadas precedentes, la unión de distintos núcleos de población y la selección de otras áreas factibles para la reintroducción del lagarto.
Status legal
Actualmente el Lagarto Gigante de El Hierro,
puede considerarse como el reptil más amenazado de Europa y uno
de los cinco más amenazados del mundo.
En el ámbito nacional se incluye
en la categoría “En peligro de extinción” en el RD 439/1990
por el que se regula el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.
En el ámbito internacional se incluye en el apéndice II del
Convenio de Berna relativo a la conservación de los hábitats
naturales y de la fauna y flora silvestres; taxon en peligro de extinción
en la Lista de Reptiles Amenazados del Consejo de Europa y con igual categoría
en el Red Data Book de la UICN.
También se incluye en la Directiva
relativa a la Conservación de Hábitats Naturales y de la
Flora y Fauna Silvestres y en el Apéndice I de CITES.
Texto: Miguel Angel Rodríguez Domínguez.
Biólogo.
Dirección de contacto para más
información: Centro de Reproducción del Lagarto Gigante de
El Hierro. Excmo. Cabildo Insular de El Hierro. Frontera 38911. El Hierro.
Islas Canarias.