UN MÉDICO EJEMPLAR:
DON BUENAVENTURA MACHADO MELIÁN
AUTORA: NAIRA YURENA RUITORT RAMOS
DICIEMBRE DE 2009
Porque un médico no puede abdicar de su condición y lo será hasta el fin .
Don Buenaventura Machado Melián
INTRODUCCIÓN
Cuando nos propusieron en el
Instituto hacer una biografía sobre algún personaje importante de La Orotava
del siglo XX, enseguida pensé que tenía que escribir sobre un médico. La elección
de esta profesión tiene que ver con mi vida personal, porque desde muy pequeña,
mi madre ha tenido que llevarme a un montón de médicos por algunas enfermedades
que tuve. Siempre estuve rodeada de ellos.
No conozco personalmente al Dr.
Buenaventura Machado Melián, pero su biografía me pareció muy interesante. Uno
de los empleados de la Biblioteca Municipal de La Orotava, me recomendó unos
libros, especialmente el que escribió Rossana Degli Agostini Righetto, que
editó el Excelentísimo Ayuntamiento de la Villa de La Orotava en el año 2007.
Lo empecé a leer por las noches.
Algunas partes no las entendía, entonces mi madre y mi padre me ayudaban. Es un
libro escrito para adultos y yo soy aún una niña.
De la lectura de su vida, escribiré
lo que me pareció más importante y lo que me ha llamado más la atención. Espero
que disfruten, como yo he disfrutado al hacer este trabajo.
UN MÉDICO EJEMPLAR:
El Dr. Buenaventura Machado Melián nació
en La Orotava en el año 1922 (o sea, que actualmente tiene 87 años).
La escuela primaria la hizo en el
Colegio de la Milagrosa. En ese momento, no estaba situado en la Avenida Dr.
Emilio Luque Moreno, sino en la calle Nicandro González Borges (es la calle
donde está el Colegio de los Salesianos). La directora del colegio era Sor
Soledad Cobián: a ella se debe el nombre de la calle que pasa justo por detrás
del colegio, seguramente, fue una monjita muy importante. La primera profesora que tuvo el Dr. Machado
Melián fue Sor Gloria. Ella le enseñó a leer y a escribir.
La Primera Comunión la tomó a los
siete años y tuvo que cambiarse de colegio porque el Colegio de la Milagrosa
era un colegio de niñas y de párvulos. Los alumnos varones tenían que seguir
estudiando en el colegio de los Hermanos. Así se llamaba el Colegio de San
Isidro. Ahora es el Colegio de los Salesianos, pero en esos años, estaban los
Hermanos de las Escuelas Cristianas de San Juan Bautista de Lasalle. Ellos
habían fundado ese colegio.
Cuando Don "Ventura"
empezó a estudiar allí, todavía había profesores que habían sido de sus tíos:
el hermano Bruno, el hermano Cirilo, el hermano Apolinar. Lo querían mucho
-recuerda Don "Ventura"-, aunque ese era un colegio muy rígido y
tenía que estudiar bastante.
En el año 1939, cerraron el colegio
y Don "Ventura" no pudo terminar el Bachillerato ahí. Tuvo que hacer
el último curso en Santa Cruz, en el Instituto de La Laguna, porque lo habían
trasladado alli, y estaba en la calle Irineo González.
También en el año 1939 hizo el
primer año de la carrera de Medicina en La Laguna.
Aquí viene una anécdota muy
divertida del Dr. Machado Melián. Su padre quería que estudiara Derecho. El papá
tenía muchos amigos abogados que le podían ayudar y tenía la ilusión de que
fuera abogado. Le dio el dinero para que hiciera la matrícula en la Facultad de
Derecho y como tenía que ir a Santa Cruz, lo dejó en La Laguna y siguió
haciendo sus cosas. Después lo recogería en el coche.
Pero Don "Ventura" no estaba muy convencido de ser abogado. No
le gustaba andar con peleas. Él quería una profesión que tuviera que ver con su
personalidad: "arreglar siempre las cosas por las buenas". Y continúa
la anécdota. Él llevaba poco dinero para la matrícula de primer año; no le
alcanzaba para poder matricularse en las cinco materias de Derecho, y era el
último día. Pero como en Medicina, en primer año había tres materias: Física,
Química y Biología, él sí podía matricularse. Y así lo hizo. Pero, ¿cómo le
diría a su padre que había cambiado Derecho por Medicina si su papá quería
tener un hijo abogado?
Por suerte, en el coche iba también
su hermano. Él podía ponerse de su lado y ayudar para que su papá no se enfadara
tanto. El padre le preguntó si se había matriculado y él le respondió que sí.
Pero no se animaba a decirle nada más y no le daba pie para seguir hablando.
Recuerda el Dr. Machado Melián que cuando iban a la altura de Tacoronte
-seguían en el coche-, le dijo que se había matriculado en Medicina porque no
le había alcanzado para Derecho. Su padre paró el coche y le dijo: "¿si
hubiera carrera de Obispo, te matriculas para Obispo también, porque ...?"
No terminó la frase y no dijo nada más. Los dos hermanos iban mudos y no se
atrevían ni a abrir la boca.
Antes el trato con los padres no era
como ahora. Los hijos les tenían un respeto increíble. Ahora, los tratamos de
"tú a tú", y podemos hablar con ellos de cualquier cosa y protestamos
cuando algo nos parece injusto o no lo queremos hacer. En ese tiempo, muchos
hijos les tenían miedo, sobre todo al padre, porque la educación era muy
severa, con castigos muy duros.
El padre seguía conduciendo el coche
e iba mudo. Me imagino que el silencio sería total. Cuando llegaron a la casa,
su papá se encerró en su cuarto. Más tarde, seguramente habló con su esposa, su
madre y una tía que vivía con ellos y le convencieron. El problema no era que
no le gustase la decisión que había tomado su hijo, sino que tenía problemas
económicos y no sabía cómo podría pagar sus estudios en la Península. Pero
entre las tres mujeres le dijeron que Dios les ayudaría y que todo se iría a
solucionar.
Nuestro Don "Ventura"
empezó a estudiar Medicina en la Facultad de Medicina en La Laguna. Dicha
Facultad estaba en la calle San
Agustín, donde actualmente está la Sociedad Amigos del País.
El edificio tenía dos plantas y en
la planta alta estaba la Facultad de Derecho y en la planta baja, Ciencias. No
había más Facultades en ese tiempo.
Don Buenaventura tenía que estudiar
en serio, porque después de lo que había hecho en contra de la opinión de su
padre, no podía llegar a la casa y decir que había suspendido. El papá no le
volvió a decir nada más sobre ese tema. Don "Ventura" terminó ese
primer curso con muy buenas notas.
Cuando se terminaba el primer año de Medicina, los alumnos que
querían seguir estudiando tenían que irse a la Península. Pero por esa época,
no era como ahora que estamos en Madrid
en dos horas y media, en un avión bien moderno. Había que coger el barco (los
barcos de ahora, tardan treinta horas en llegar a Cádiz; por esos años, salía
el viernes y llegaba el lunes a media mañana). Además, ell barco no iba directo
a Cádiz, sino que había que ir hasta Las Palmas y luego recién se dirigía a la
Península. Los pasajeros tenían que pasar la Aduana, donde les hacían muchas
preguntas y les revisaban el equipaje.
Pero el viaje continuaba. Una vez que
se llegaba a Cádiz había que coger el tren el lunes a la tarde y se llegaba a
Madrid el martes a la mañana. Los pasajeros llegarían bastante cansados; además de los tres días en barco había que
viajar varias horas en tren.
Me
imagino que Madrid le habrá impactado mucho, no solo porque era la capital de
nuestro país y sería mucho más grande que cualquier ciudad de Tenerife, sino
porque había que aprender como llegar a todos lados, hacer los trámites. Parece
que a Don "Ventura" le dio bastante miedo Anatomía (una de las
materias), entonces trasladó su matrícula a la Facultad de Salamanca.
Posiblemente, pensó que al ser la ciudad más pequeña, se sentiría más arropado.
Allí cursó segundo, tercero y cuarto curso y, cuando empezó a estudiar la parte
clínica, volvió a Madrid. Aquí fue importante el que vivían sus familiares, unos tíos, y que sus padres tendrían
que gastar menos dinero. En esa ciudad,
terminó su carrera.
Su tío, el Dr. de la Barrera, era
médico, y había sido ayudante del Dr. Don Juan Negrín, un republicano. Por las
circunstancias políticas de ese momento, su tío estaba un poco retirado.
Su pariente había hecho la
Licenciatura y su tesis doctoral en Alemania y ahí conoció a hombres muy
brillantes con quienes se rodeó.
Al volver de Alemania, en Soria, en
un pueblito llamado Matamala de Almazán, el Dr. de la Barrera ejercía de
médico. Allí iba Don "Ventura" algunos días de verano.
En el año 1951, Don
"Ventura" terminó su carrera de médico y estuvo como interno en la
clínica del Dr. Don Carlos Jiménez Díaz, junto con su tío.
Nuestro personaje llevaba parte de
la clínica por la mañana y, por la tarde, iba a investigar al Instituto de
Investigaciones. Él estaba perfeccionándose, pero su idea no era quedarse en
Madrid y hacer carrera ahí, sino volverse a Tenerife. Don Buenaventura Machado
Melián se especializó en pulmón y corazón; antes las dos especialidades iban
juntas, pero luego se fueron separando en Neumonología y Cardiología.
Si volvemos a la infancia de Don
"Ventura", a la pregunta de qué quería ser cuando fuera mayor, él
contestaba que sería aviador. Pero cuando en el año 1939, vio en el aeropuerto
de Barajas, dos aviones militares estrellados, se le quitó su afición. Todos en
su familia, creyeron que él sería aviador, pero los niños siempre estan llenos
de ilusiones, como cuando dicen que quieren ser soldados, toreros, pero la
realidad es mucho más dura, y cambian de idea. Lo mismo ocurre con los médicos,
ellos tienen que ver sangre, operaciones, eso no parece tan bonito. Por suerte,
cuando nuestro médico estaba haciendo el primer año en la Facultad de Medicina
de La Laguna, conoció al médico forense Miguel Rodríguez VIvas. Ël cada vez que
había que hacer una autopsia, lo llamaba. Al principio, dice que fue
impactante, pero después se fue acostumbrando.
Don "Ventura" quería
volver a Tenerife, sobre todo porque aquí estaba su novia, Doña Mercedes
Álvarez González (ya muerta); además, porque
a la mayoría de los canarios les tira su tierra. Tuvo que esperar muchos
años antes de casarse, porque su novio tenía que recibirse de médico. De su
matrimonio nacieron cuatro hijos: tres mujeres y un varón. Ninguno estudió
Medicina.
Su esposa era una mujer excepcional.
Ellos se habían enamorado de pequeños y esperaron un montón de años, para poder
estar juntos.
El médico de su familia de nuestro
doctor, había ido a Madrid a consultar a otros especialistas, porque tenía
angina de pecho, pero murió ahí. Don "Ventura" quedó muy triste por la muerte de su amigo.
Pero al dejar el cargo vacante, pidió la plaza y se la dieron. Así empezó a
ejercer su carrera de médico en Tenerife.
Nuestro médico nunca fue una persona
ambiciosa, ni siquiera cobraba sus honorarios. Sí le hubiera gustado tener más
aparatos en la isla; eso era lo que extrañaba de Madrid. Con aparatos nuevos,
podía ofrecer a sus pacientes mejores posibilidades para curarlos.
La gente mayor de La Orotava son
testigos de los últimos cincuenta años de trayectoria del Dr. Don Buenaventura
Machado Melián. Siempre escribían los periódicos sobre él, tanto por su tarea
en la Cruz Roja, como por la tarea que realizó al frente de la U.D. Orotava. Él
fue uno de las personas que creó el "Trofeo Teide" con Luis Guiance y
la Federación tinerfeña de fútbol.
Don "Ventura también ha sido un
futbolista frustado. Realmente, jugaba muy mal. Él jugaba al tenis con mucha
frecuencia, aunque el fútbol era lo que lo apasionaba. Fue presidente de la
O.C.Orotava, dos veces.
También fue durante una etapa de su
vida un hombre que dedicó mucho esfuerzo a su actividad política. Él fue
concejal del Excelentísimo Ayuntamiento de La Orotava, siempre llevando una
conducta honesta.
Sencillo, trabajador, excelente
profesional, honrado, político ejemplar, son algunas de sus cualidades.
Conclusiones
Supe que en un momento de su vida,
quisieron nombrarlo Alcalde de La Orotava, pero él no quiso. Él sabía que si
cualquiera hubiera ido a pedirle algo, no podía negarse. Sí aceptó ser concejal,
pero cuando en una sesión del pleno, lo primero que hicieron sus compañeros fue
ponerse un sueldo, protestó. Todo el
tiempo que tuvo ese cargo, lo hizo sin cobrar nada.
La escritora Rossana Degil Agostini Righetto
ha conocido al Dr. Don Buenaventura Machado Melián desde hace muchos años. Ella
había ido a la consulta con su esposo, al que tenían que hacer dos o tres
exploraciones al año. Su especialista estaba en Madrid, y cuando ese médico le
dijo que no necesitaba ir más que una vez al año a la capital, porque había en
La Orotava un médico prestigioso con muchísima capacidad, ella no lo podía
creer. Él le dijo que era no solo uno
de los mejores especialistas de Tenerife, sino de toda España. A partir de esto,
ella empezó a investigar.
Por ser una persona tan bondadosa y
maravillosa, he escrito este breve trabajo, para que los villeros no nos
olvidemos de él.