
Las habilidades de este constructo psicológico son cinco.
1.- el
conocimiento de las propias emociones.
AUTOCONCIENCIA
Implica
reconocer los propios estados de ánimo, los recursos y las intuiciones. Las
competencias emocionales que dependen de la autoconciencia son:
-
Conciencia emocional: identificar
las propias emociones y los efectos que pueden tener.
-
Correcta autovaloración: conocer las
propias fortalezas y sus limitaciones.
-
Autoconfianza: un fuerte sentido del propio valor y capacidad.
2.- la
capacidad de controlar las emociones.
AUTORREGULACIÓN
Se
refiere a manejar los propios estados de ánimo, impulsos y recursos. Las
competencias emocionales que dependen de la autorregulación son:
-
Autocontrol: mantener vigiladas las
emociones perturbadoras y los impulsos.
-
Confiabilidad: mantener estándares
adecuados de honestidad e integridad.
-
Conciencia: asumir las
responsabilidades del propio desempeño laboral.
-
Adaptabilidad: flexibilidad en el
manejo de las situaciones de cambio.
-
Innovación: sentirse cómodo con la
nueva información, las nuevas ideas y las nuevas situaciones.
3.- la
capacidad de motivarse uno mismo.
MOTIVACIÓN
Se
refiere a las tendencias emocionales que guían o facilitan el cumplimiento de
las metas establecidas.
-
Impulso de logro: esfuerzo por
mejorar o alcanzar un estándar de excelencia laboral.
-
Compromiso: matricularse con las
metas del grupo u organización.
-
Iniciativa: disponibilidad para
reaccionar ante las oportunidades.
-
Optimismo: persistencia en la
persecución de los objetivos, a pesar de los obstáculos y retrocesos que puedan
presentarse.
4.- el
reconocimiento de las emociones ajenas.
EMPATÍA
Implica
tener conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones de los
otros.
-
Comprensión de los otros: darse
cuenta de los sentimientos y perspectivas de los compañeros de trabajo.
-
Desarrollar a los otros: estar al
tanto de las necesidades de desarrollo del resto y reforzar sus habilidades.
-
Servicio de orientación: anticipar,
reconocer y satisfacer las necesidades reales del cliente.
-
Potenciar la diversidad: cultivar
las oportunidades laborales a través de distintos tipos de personas.
-
Conciencia política: ser capaz de
leer las corrientes emocionales del grupo, así como el poder de las relaciones
entre sus miembros.
5.- el
control de las relaciones.
DESTREZAS SOCIALES
Implica
ser un experto para inducir respuestas deseadas en los otros. Este objetivo
depende de las siguientes capacidades emocionales:
-
Influencia: idear efectivas tácticas
de persuasión.
-
Comunicación: saber escuchar
abiertamente al resto y elaborar mensajes convincentes.
-
Manejo de conflictos: saber negociar
y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del equipo de trabajo.
-
Liderazgo: capacidad de inspirar y
guiar a los individuos y al grupo en su conjunto.
-
Catalizador del cambio: iniciador o
administrador de las situaciones nuevas.
-
Constructor de lazos: alimentar y
reforzar las relaciones interpersonales dentro del grupo.
-
Colaboración y cooperación: trabajar
con otros para alcanzar metas compartidas.
-
Capacidades de equipo: ser capaz de
crear sinergia para la persecución de metas colectivas.
La
inteligencia emocional se divide en dos capacidades: la interpersonal (con los
demás) y la intrapersonal (con uno mismo).
La
clave de la inteligencia emocional está en ser conscientes en cada momento de
lo que uno está sintiendo, para que a partir de ahí, empecemos a desarrollar el
control inteligente de las emociones. Pero para ello, es preciso un proceso
previo de auto-observación, de reconocimiento de las propias emociones, de su
intensidad, y de cómo respondemos y actuamos ante ellas después de que aparezcan.
La
inteligencia emocional o CE, no se basa en el grado de inteligencia de un niño
(CI, coeficiente intelectual), más bien en lo que alguna vez llamamos
características de la personalidad o simplemente carácter. Algunos estudios han
descubierto que las capacidades sociales y emocionales pueden ser aun más
fundamentales para el éxito en la vida que la capacidad intelectual. En pocas
palabras, tener un CE elevado puede ser más importante para tener éxito en la
vida que tener un CI elevado medido por una prueba estandarizada de
inteligencia.
El término inteligencia
emocional fue utilizado por primera vez por los psicólogos Peter
Salovey y John Mayer de la Universidad de Harvard
(1990), definida como: "la habilidad para percibir, evaluar, comprender y
expresar emociones, y la habilidad para regular estas emociones que promuevan
el crecimiento intelectual y emocional". Se empleó para describir las
cualidades emocionales que parecer tener importancia para el éxito, como son:
* La empatía.
* La expresión y compresión
de los sentimientos.
* El control de nuestro
genio.
* La independencia.
* La capacidad de
adaptación.
* La simpatía.
* La capacidad de resolver
los problemas de forma interpersonal.
* La persistencia.
* La cordialidad.
* La amabilidad.
* El respeto.
El entusiasmo respecto al concepto
de inteligencia emocional comienza a partir de sus consecuencias para la
crianza y educación de los niños, pero se extiende al lugar de trabajo y
prácticamente a todas las relaciones humanas. Los estudios demuestran que las
mismas capacidades del CE que dan como resultado que un niño sea considerado
como un estudiante entusiasta por su maestra o sea apreciado por sus amigos,
también lo ayudarán en su vida adulta.
Los especialistas en la
conducta humana están de acuerdo en que el CI puede medirse mediante pruebas de
inteligencia, tales como el de las escalas de inteligencia de Wechsler, que mide tanto la capacidad verbal como la no
verbal, incluyendo memoria, el vocabulario, la comprensión, la solución de
problemas, el razonamiento abstracto, la percepción, el procesamiento de la
información y las capacidades visuales y motoras.
En tanto el significado del CE
resulta más confuso, lo podríamos definir como "un subconjunto de la
inteligencia social que comprende la capacidad de controlar los sentimientos y
emociones propias así como las de los demás, de discriminar entre ellas y
utilizar esta información para guiar nuestro pensamiento y nuestras
acciones".
Aunque muchos componentes del
CE no puedan ser medibles con facilidad, el concepto
de CE emerge de todos modos como significativo, ya que estas características
individuales las podemos reconocer en los niños.
Muchos especialistas de las ciencias
sociales creen que los problemas de los niños de hoy, pueden explicarse por los
cambios complejos que se han producido en las pautas sociales en los últimos
años, incluyendo el aumento de divorcios, la influencia de la televisión y los
medios de comunicación, la falta de respeto hacia las escuelas como figuras de
autoridad, y el tiempo cada vez más reducido que los padres les dedican a sus
hijos. Suponiendo que los cambios sociales resultan inevitables, se plantea la
siguiente pregunta: ¿qué puede usted hacer para criar niños felices, saludables
y exitosos?
La respuesta no es simple, pero
podemos comenzar por conocer y aceptar las individualidades de nuestros hijos,
para de esta manera poder reconocer las debilidades y fortalezas que posea cada
uno. Por otra parte, es de vital importancia comprender que el ambiente, tanto
familiar como escolar influye significativamente (positiva o negativamente) en
el rendimiento escolar. Si queremos estimular la inteligencia emocional de
nuestros hijos debemos enseñarlos a:
·
Entablar amistades y conservarlas.
·
Trabajar en grupo.
·
Soportar las burlas.
·
Respetar los derechos de los demás.
·
Motivarse cuando las cosas se ponen difíciles.
·
Tolerar las frustraciones y aprender de ellas.
·
Superar sentimientos negativos, como la ira y el rencor.
·
Tener autoestima elevada.
·
Manejar las emociones, y aprender a expresar los
sentimientos de manera adecuada.