Técnicas de organización de la lectura en los primeros niveles.

 

1. La transición (de una actividad determinada) hacia la lectura ha de ser rápida y ordenada. Antes de que se inicie el cambio y el movimiento, los alumnos deben saber a dónde se espera que lleguen y qué habrán de hacer después.

Resu1ta ineficaz gritar unas órdenes mientras los alumnos tratan simultáneamente de moverse y escuchar.

 

2. El material necesario para la lectura ha de estar preparado antes de convocar a los niños. La instrucción debe comenzar inmediatamente después de que lleguen todos.

 

3. Disponer para el trabajo a grupos reducidos de niños de tal manera que se coloquen frente a la pared mientras el profesor da la espalda a ésta y se sitúa frente a la clase. En esta posición, puede estar dedicado a un pequeño grupo al tiempo que vigila al resto de la clase y los miembros de cada grupo se distraerán menos con lo que suceda en el resto del aula.

 

4. Al comienzo de cada lección proporcionar una breve visión general de su contenido.

 

5. Cabe la posibilidad de que durante la lectura los niños encuentren palabras que les resulten nuevas; proporcionarles indicios para ayudarles a descifrarlas.

 

6. Asegurarse de que todos los alumnos entienden las orientaciones o explicaciones, pidiéndoles que las resuman o preguntándoles respecto de la explicación.

 

7. Evitar las respuestas a coro. Asegurarse de que cada niño tiene la oportunidad de responder, practicar y recibir información complementaria.

 

8. Colocar a los niños formando un corro en vez de dejar que se sitúen al azar.

 

9. No pedir voluntarios.

 

10. Evitar con amabilidad  que los alumnos se “soplen”.

 

11. Convocar a los grupos de lectura tanto tiempo  como sea posible, en función de la curva de atención de los niños (25 a 35 minutos para el promedio de capacidad del primer nivel).

 

12. Invertir el tiempo con el grupo de lectura en lecciones a ritmo lento, insistiendo en las explicaciones, el repaso y las preguntas.