CUADERNO DE AUTOAYUDA
 

 

 

 

 

 

 

 

SENSIBILIZACIÓN 

ENCUBIERTA 

 

 

 

 

 

 

 

JOSÉ LUIS GARCÍA CASTRO
 

 

 

 


La sensibilización encubierta se utiliza para eliminar o disminuir los “malos hábitos”. Es efectiva cuando el hábito está restringido a una parte, marco o situación particular. No es muy efectiva en hábitos generalizados tales como fumar, comer o beber compulsivamente. Para combatir las desviaciones sexuales tales como fantasías sádicas, paidofilia, travestismo y exhibicionismo. Para reducir los hurtos, la onicofagia, la compulsión al juego, ver la televisión, la compulsión a mentir y la compulsión a comprar. Para restringir el uso de drogas que no crean adicción como la marihuana.

 

 

LA SENSIBILIZACIÓN ENCUBIERTA

Introducción.

J. Cautela fue el creador e impulsor de la sensibilización encubierta para tratar los hábitos destructivos.

Se llama «encubierta» porque el tratamiento básico se realiza en la mente. Se basa en la teoría de que las conductas que se convierten en hábitos arraigados son aprendidas debido a que son reforzadas consistentemente por una gran cantidad de placer.

Para eliminar el hábito se asocia la conducta placentera habitual con algún estímulo imaginario muy desagradable. De esta manera, el antiguo hábito deja de evocar imágenes placenteras, y empieza a asociarse con algo nocivo y repulsivo, imágenes desagradables de náusea, dolor físico, ostracismo social, u otras experiencias desagradables.

Si una característica tienen los hábitos destructivos es que actúan de forma placentera a corto plazo, pero sus efectos son muy nocivos a largo plazo. Es muy difícil resistirse a un buen postre al final de la comida por el placer inmediato que reporta, pero si el hábito se repite, a la larga nos preocuparemos del exceso de peso.

 

PASOS PARA DOMINAR LA TÉCNICA

 

1.-  Aprendizaje de la relajación progresiva

Puede utilizarse la secuencia completa o el procedimiento abreviado de la relajación progresiva (véase cuadernillo “La desensibilización sistemática”). Es el primer paso de la sensibilización encubierta.

2.- Describir el hábito placentero (destructivo )

-         En qué consiste.

-         Dónde tiene lugar.

-         Con quién se está.

-         Qué lo desencadena.

 

 

3.- Elaborar una jerarquía placentera

Se hace una  lista de cinco o diez escenas en las que la persona disfrute del hábito destructivo. Se ordenan de menos a más agradables y se les da un valor de placer entre uno y diez.

los ítems deben escribirse extensamente, deben ser muy detallados. Describir el lugar en el que se desarrolla la acción, qué ocurre, pensamientos que tiene, sus sensaciones físicas o impresiones sensoriales de olor, frío, calor, ruidos... Cuantos más detalles, más fácil será imaginar la escena.

En la valoración que haga de la jerarquía la primera escena debe contener algo apenas agradable, para ir aumentando poco a poco las características del hábito.

Un ejemplo de “juego compulsivo”:

Escenas

Valoración placentera

1. Estoy pensando en ir al Salón de Máquinas Recreativas. Veo en mi mente la larga hilera de máquinas, los diferentes colores, la gente.

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2. Ya estoy en la calle, me dirijo hacia el Salón. Me siento agitado y al tiempo feliz. Estoy deseando llegar. Me esperan mis juegos preferidos.

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3. Al entrar siento una gran sensación de alivio. Me siento a gusto. Estoy como pez en el agua. Los colores de los gráficos me llaman la atención. Escucho la melodía de uno de mis juegos preferidos. Miro hacia las máquinas que están libres y una sensación de placer de estar ya tocándolas me invade.

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4. Me siento cómodamente en la máquina del ¡Flipper”. Mis manos y dedos acarician los botones. Le doy con fuerza a la bola que sube hacia arriba y penetra en el laberinto. El efecto de luces y sonidos hace que me olvide del mundo exterior. Sólo existimos la máquina y yo.

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5. En este momento dejan libre la máquina donde se exhibe mi juego favorito. Me coloco en ella con la intención de batir otro récord. La sensación de placer aumenta hasta el infinito. El tiempo corre sin darme cuenta. Me gusta, disfruto. Otros chicos observan “mis cualidades”, me siento satisfecho conmigo mismo.

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Haga aquí su jerarquía placentera:

 

Escenas

Valoración placentera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4.- Elaboración de una escena aversiva

En este punto, elegimos alguna situación, hecho o pensamiento que nos produzca muchísimo asco, miedo, terror, repulsión, tal como la visión de un cadáver putrefacto, heridas abiertas y sangrantes, vomitar en el autobús cuando va lleno de gente, las inyecciones, las arañas, el dentista sacando una muela, ser golpeado y recibir una paliza, etc.

Es muy importante para el éxito de la escena aversiva sentir realmente la repulsión o el miedo corporalmente. Conviene también elegir dos o tres escenas diferentes.

Si tiene dificultades en experimentar el síntoma aversivo realmente, pueden adquirirse algunos productos u objetos reales que al exponerse a ellos le produzcan la sensación desagradable que perseguimos. Para el caso de las náuseas tiene el ácido valérico que en pequeñas dosis suele resultar repugnante.

Ejemplo de escena aversiva:

Estoy en el autobús rodeado de gente. Es hora punta. No cabe nadie más en su interior. Empiezo a sentirme mareado y tengo mucho calor. Me siento muy mal. Noto que mi estómago se revuelve. Tengo retortijones. Parte de mi almuerzo sube por el esófago. Creo que vomitaré dentro de poco. No puedo desplazarme hacia la puerta, la gente me lo impide. ¡Dios mío, estoy a punto de vomitar! ¡Estoy manchando a todos los que están cerca y el olor a vómito pone a la gente de mal humor! .¡Me miran con asco y odio, qué vergüenza!

5.- Aparejamiento de la escena placentera con la escena aversiva.

            Para aparejar cada escena de la jerarquía placentera con la escena aversiva:

1)     Comience describiendo un ítem particular de la jerarquía placentera.

2)     Introduzca la escena aversiva que desconecte aquello de lo que se disfrutaba.

3)     Imagine que se encuentra mejor tan pronto como se detiene la escena placentera.

 

Repita estos tres pasos con cada uno de los ítems de la jerarquía, teniendo en cuenta que se detiene la escena aversiva tan pronto como cesa la conducta destructiva habitual, y permitir la entrada inmediata de sentimientos de alivio, comodidad y relajación.

 

Ejemplo de combinación de escena placentera con escena aversiva:

“Estoy pensando en ir al Salón de Máquinas Recreativas. Veo en mi mente la larga hilera de máquinas, los diferentes colores, la gente. Me veo ahora en el autobús rodeado de gente. Es hora punta. No cabe nadie más en su interior. Empiezo a sentirme mareado y tengo mucho calor. Me siento muy mal. Noto que mi estómago se revuelve. Tengo retortijones. Parte de mi almuerzo sube por el esófago. Creo que vomitaré dentro de poco. No puedo desplazarme hacia la puerta, la gente me lo impide. ¡Dios mío, estoy a punto de vomitar! ¡Estoy manchando a todos los que están cerca y el olor a vómito pone a la gente de mal humor! .¡Me miran con asco y odio, qué vergüenza!. Dejo de pensar en las máquinas recreativas y en los vómitos. Me siento aliviado, respiro aire fresco y se me pasan las náuseas. Tengo un gran alivio y me siento cómodo y relajado.”

Cuando haya vuelto a escribir cada escena de la jerarquía combinada con la escena aversiva  se comienza a practicar la sensibilización encubierta.

 

6.- Practicar la sensibilización encubierta

Se cierran los ojos y se relaja el cuerpo usando la relajación progresiva. Cuando desaparece la tensión del cuerpo, se comienza a imaginar la primera escena. Conviene tener grabadas las escenas o que alguien nos las lea.

Repetir cada ítem de la jerarquía de tres a cinco veces, antes de pasar al siguiente, usando este procedimiento.

Cada persona deberá limitarse a sí misma uno o dos ítems al día. En aproximadamente una semana se puede completar la jerarquía.

 

7.- Cambios en la escena aversiva

Después de la primera semana, hay que cambiar la jerarquía de manera que se evite el momento culminante de la escena aversiva, es decir, evitar la aversión, evitando al mismo tiempo el hábito placentero destructivo. Durante la primera semana se experimenta la escena aversiva y en la segunda semana se evita. Es conveniente que se pase a través de la jerarquía dos veces: una experimentando y otra evitando la escena aversiva. También se puede alternar la experiencia y evitación de la escena aversiva en cada ensayo de una escena o ítem. Al primer síntoma de sentirse mal hay que dejar la escena aversiva y empezar a sentirse mejor. Se pasa por todas las escenas de la jerarquía, procurando evitar el hábito destructivo, antes de que se experimente. Se vuelven a redactar todas las escenas de la jerarquía con los cambios pertinentes. Así quedaría una de las escenas:

“Estoy sentado cómodamente en la máquina del ¡Flipper”. Mis manos y dedos acarician los botones. Le doy con fuerza a la bola que sube hacia arriba y penetra en el laberinto. Me estoy empezando a sentir mal. Empiezo a marearme. Abandono el juego y salgo de la Sala Recreativa. Inmediatamente me siento aliviado y relajado. Noto el aire fresco y me siento estupendamente.”

 

 

8.- Exposición en vivo

Después de practicar en la imaginación se practica en la vida real en presencia de objetos o situaciones atractivas. Por ejemplo, se puede pasear por delante de la Sala de Juegos y practicar en la imaginación la sensibilización encubierta mientras observa realmente los distintos aparatos de juegos. Otros días puede entrar en la Sala y colocarse junto a los aparatos practicando al tiempo la sensibilización encubierta. Así hasta conseguir la suficiente confianza para evitar recaídas.

9.- Evitar recaídas

En caso de que se sienta el impulso irresistible de “volver a las andadas”, se utiliza la técnica del control encubierto, utilizando estos ejercicios:

-  Recompensarse a sí mismo con «conductas de alta frecuencia» para reemplazar el antiguo hábito. Una conducta de alta frecuencia es aquella que una persona realiza con más frecuencia cuando está solo. Le hace sentirse bien y es fácil de realizar. Darse un pequeño paseo, pensar en cosas, lugares o situaciones agradables, tomar una taza de café, charlar brevemente con alguien cercano, etc. Esta recompensa se autosuministra después de haber resistido con éxito el hábito destructivo.

-         Hacer una lista de varias frases con los beneficios que se consiguen evitando el antiguo hábito y leerlas o recordarlas cada vez que se supere la tentación:

«tendré más dinero para cosas útiles”

“Estaré más en forma”

“Me sentiré mejor conmigo mismo”

“Mi esposa estará contenta conmigo»