TÉCNICAS
COGNITIVAS PARA LA MODIFICACIÓN DE CONDUCTA
El
refuerzo positivo encubierto
Si
se induce a un sujeto a imaginar una conducta y ésta se asocia a estímulos
agradables o desagradables, también imaginativos, dicha conducta se incrementará
o disminuirá, respectivamente, en la realidad.
En
el caso del refuerzo positivo encubierto se hace imaginar al alumno una escena
en la que se produzca la respuesta a sensibilizar, e inmediatamente se asocia a
otra escena imaginaria gratificante para él.
Esta
ejercitación se repite varias veces al día hasta que el sujeto va adquiriendo
en su vida normal la respuesta adecuada.
Un
problema de falta de interés hacia el estudio, por falta de sensibilización,
puede ser tratado haciendo imaginar al alumno que a su llegada a casa, y tras
merendar, se pone inmediatamente a estudiar con verdadero interés y se asocia
inmediatamente con el pensamiento de que sus padres le hacen el regalo que desea
por sus buenas notas. Si en este caso la falta de interés hacia el estudio era
como consecuencia de un exceso de atracción hacia la televisión, previamente
habría que desensibilizar este hábito inadecuado.
El
refuerzo negativo encubierto
En
el caso del refuerzo negativo encubierto, la respuesta que se pretende
incrementar se asocia con el cese de un estímulo imaginario desagradable o
aversivo para el alumno. En vez de proporcionar algo agradable, como ocurre en
el caso del refuerzo positivo encubierto, lo que se hace es eliminar
imaginariamente algo que era desagradable para el sujeto.
De
esta manera el paciente experimenta un alivio o, lo que es lo mismo, siente una
sensación agradable.
La
técnica consiste en imaginar inicialmente la situación o escena que es
desagradable al sujeto; después el alumno vive en su imaginación la realización
de la conducta deseada, e inmediatamente siente imaginariamente que cesa el estímulo
desagradable inicial.
Dicha
asociación debe reiterarse varias veces (entre 10/12 veces) durante varios días,
hasta que se modifique la conducta real.
El
refuerzo negativo encubierto está indicado cuando no es posible proporcionar el
refuerzo positivo encubierto y, especialmente, en casos de conducta desadaptada
y temores.
Supongamos
una conducta de falta de atención en clase. Puede iniciarse la imaginación del
estímulo aversivo que en este caso consistirá en la escena del profesor
leyendo en alto en clase los nombres de los alumnos que menos interés han
demostrado durante la 1ª evaluación, entre los cuales figura el interesado. Se
continúa imaginando lo que el alumno debe realizar y cómo debe estar durante
la clase. Se termina imaginando la escena inicial en la que el profesor cita los
nombres de los peores alumnos, pero sin incluir al suyo.
En
esta técnica el alumno se propone determinados objetivos en su conducta, los
cuales debe realizar periódicamente, llevando a cabo su seguimiento, evaluación
y reforzamiento.
Puede
ser empleada como elemento de terapia por sí misma o bien como medio de apoyo a
otras técnicas. Constituye una técnica base imprescindible para lograr
resultados eficaces, ya que mediante ella el sujeto se acostumbra a observarse,
lo que hace con arreglo a unas pautas que previamente se ha propuesto, reforzándose
su nivel de aspiración cada vez que las ejecuta correctamente. Constituye un
refuerzo constante de su fuerza de voluntad, junto al seguimiento de su actitud
a lo largo de un proceso.
Es
utilizada a veces como medio para conocer la línea base en relación con un
problema, es decir, la frecuencia o incidencia del mismo durante un período de
tiempo. Otras veces constituye el punto de partida o de apoyo a otras terapias.
En
la práctica consiste en que el alumno se propone pequeños objetivos en relación
con su trabajo o su forma de actuar en determinadas circunstancias,
permaneciendo atento a su conducta para poder evaluarla al final de cada día y
estableciendo expectativas para el siguiente. Todo ello hace que poco a poco
vaya siendo más consciente y responsable de sus actos, ilusionándose por sus
progresos y modificando su actitud.
La
autosugestión
Es
una técnica apropiada para alumnos inestables, impresionables, con bajo control
emocional o faltos de fuerza de voluntad.
El
sujeto repite varias veces al día frases que le proporcionan confianza y
seguridad en orden a su actuación deseada. Esta reiteración llega a
sugestionarle, llevándole al convencimiento de que es capaz de lograr lo que se
propone realizar, y además lo hará bien.
Algunos
sujetos presentan dificultad por manifestar sus sentimientos, bien por timidez,
prevención o complejo de inferioridad. Ello puede constituir en determinados
casos, un grave perjuicio para su vida de relación social y el desarrollo
evolutivo de su personalidad. A fin de modificar su actitud de forma adecuada se
utiliza la terapia asertiva, que consiste en estimular al sujeto a que
manifieste verbalmente sus emociones y sentimientos con toda libertad.
La
modalidad más frecuentemente empleada es la del ensayo de conducta
o psicodrama, en la que el sujeto practica la actuación a desarrollar en
diversas circunstancias. Posteriormente se fija determinados objetivos
asertivos, vigilando su actuación diaria y evaluándola. Sus pequeños triunfos
constituyen refuerzos que van consolidando poco a poco su actitud.
El
sujeto verbaliza la conducta que desea realizar, posteriormente la verbaliza al
tiempo que la ejecuta. Cuando este último proceso lo realiza correctamente
recibe la aprobación del terapeuta a modo de refuerzo.
Otra
forma de actuar en los procesos cognitivos consiste en la solución de
problemas, técnica mediante la cual se hace que el sujeto piense y exprese en
voz alta cómo debe conducirse ante una situación determinada, así como las
consecuencias beneficiosas que se derivarán de ello.
La
terapia cognitiva ofrece buenas posibilidades en el campo educativo,
especialmente en niveles iniciales y medios, ya que constituye un medio para
sistematizar los procesos de actuación de la persona.
En
esta técnica se hace imaginar al sujeto la conducta deseable, así como las
consecuencias favorables que provoca en los demás. Se reitera dos o tres veces
al día hasta que el sujeto se siente capaz de ponerla en práctica en su vida
normal.
Puede
combinarse con aserción, imaginando la reacción de los demás ante una
adecuada actuación del sujeto.
Mediante
esta técnica se actúa sobre los diversos músculos del cuerpo para lograr su
total distensión.
La
tensión muscular y la tensión psíquica guardan cierta relación, de tal forma
que una excesiva tensión muscular en determinadas zonas corporales puede
provocar también tensión psíquica o incluso dolor. De la misma manera, la
distensión muscular favorece la distensión psíquica, creando una situación
placentera y reconfortante.
Para
lograr la relajación muscular completa se parte de la posición de sentado en
un sillón; la cabeza recostada en el respaldo; los brazos apoyados de forma que
la palma de la mano quede hacia abajo descansando sobre las piernas; las
rodillas flexionadas y la planta de los pies en contacto con el suelo.
Desde esta posición inicial puede
procederse así:
Con
los ojos entornados, se cierra el puño derecho con fuerza, notan do la tensión
en el brazo; se permanece unos segundos haciendo tensión; se abre la mano
distendiéndola totalmente, experimentando uru sensación de alivio y relajación.
Se hace lo mismo con el puño izquierdo.
Se
flexiona por el codo uno de los brazos; notar la tensión en el bíceps; se
mantiene la posición unos segundos; distender a continuación el brazo hasta
que la palma de la mano descanse sobre el mismo hacia arriba; notar la distensión,
al tiempo que se piensa lo agradablemente distendido que se siente. Hacer lo
mismo con el otro brazo.
Después
hacer lo mismo con cada una de las piernas: se eleva y dobla por la rodilla
mientras se actúa con tensión en sus músculos durante unos segundos. A
continuación retornar a la posición inicial, apreciando la distensión y
descansando plácidamente al tiempo que se piensa en lo relajado que se está.
Cuando
se ha logrado la relajación de brazos y piernas correctamente se pasa a la
cabeza; se tensa y distiende sucesivamente la frente, las cejas, los ojos, la
boca y las mandíbulas. Tras la distensión descansa brevemente notando el
alivio.
Se
pasa al cuello, tensando los músculos y distensándolos los hombros; la
espalda. En cada uno se hace lo mismo, descansando tras la distensión.
Después
se pasa a inspirar profundamente aire en los pulmones, manteniéndolo unos
segundos y expulsándolo después suave y profundamente, al tiempo que se
descansa plácidamente.
Se
descansa unos segundos totalmente relajado, sintiendo la propia respiración.
Se
termina cada sesión flexionando el brazo varias veces con energía al tiempo
que se respira profundamente dos o tres veces. Se abren los ojos y se habla.
Si
logramos que una respuesta antagónica a la de angustia se produzca junto a estímulos
que provocan ansiedad, disminuirá la relación entre estos estímulos y su
reacción de angustia. La intensidad de la respuesta de angustia a dicho estímulo
va haciéndose cada vez menor, hasta llegar a desaparecer por completo.
El
proceso de la desensibilización sistemática tiene los siguientes pasos:
.Detección de la clase de temor o
angustia, e intensidad que provoca.
.Categorías a desensibilizar y su
jerarquización.
.Determinación del plan de
tratamiento a seguir.
.Entrenamiento en la relajación
profunda.
.Sesiones de tratamiento.
En
ambientes escolares la detección de los temores o grado de angustia se puede
realizar bien por medio de una entrevista con la familia y el alumno, por la
aplicación de cuestionarios apropiados o por un sistema mixto.
Las
jerarquías a desensibilizar se eligen en orden inverso al grado de angustia o
temor que producen, de tal forma que empezaremos por aquella que menos ansiedad
suscite; después pasaremos la siguiente, y por último llegaremos a la que más
ansiedad provoque. La determinación de este orden dentro de las jerarquías
constituye un aspecto importante y decisivo. Una vez elaborado el orden de
actuación de las diferentes jerarquías se determinará el plan de actuación,
que incluye:
.Iniciación en la relajación
muscular profunda.
.Desarrollo de la primera sesión.
.Sesiones sucesivas de
tratamiento.
En la primera sesión se procederá
así:
-Se inicia con la práctica de la
relajación muscular profunda.
-Se le hace imaginar la categoría
inferior a desensibilizar, de manera que no llegue a producir inquietud o
angustia.
-Cuando se llega al momento de
mayor ansiedad de la categoría se le pide que se relaje completamente, al igual
que se hizo al comienzo de la sesión.
-Se vuelve a pensar o imaginar en
la jerarquía de ansiedad y al llegar el momento de mayor intensidad se le pide
que se relaje completamente.
-Una
vez relajado, y tras haber imaginado el pensamiento último sin llegar a sentir
ansiedad, se le cita para la próxima sesión.
La
sesión siguiente se inicia con el pensamiento o imaginación de la jerarquía
de ansiedad sucesiva, o que produce inmediatamente más ansiedad, procediéndose
a relajarle en el momento de mayor intensidad. Volviéndose a repetir y, si hay
tiempo para ello, se pasa a la siguiente jerarquía o se le cita para la nueva
sesión.
La
desensibilización sistemática está aconsejada para el tratamiento en los
siguientes casos:
.Fobias y temores escolares
.Náuseas y mareos
.Incomunicación familiar
.Relaciones interpersonales
.Ansiedad en general
Si
imaginamos la conducta que se pretende eliminar, asociándola inmediatamente con
la imaginación de una situación aversiva o desagradable, dicha conducta se irá
reduciendo en la realidad.
En
la práctica se hace que el sujeto imagine la conducta desadaptativa y a
continuación haga lo mismo con una situación que para él resulte molesta o
desagradable. Esta asociación se repite varias veces al día, pudiendo variarse
la escena o situación desagradable a fin de evitar monotonía.
Esta
técnica es muy útil cuando la conducta a desensibilizar está muy arraigada y
requiere actuaciones contundentes.
Casos
como robos, mentiras, violencia y en general conductas recias al cambio pueden
requerir esta técnica.
El autocastigo
Un
control adecuado y diario de las veces que se produce el acto a modificar y aquéllas
en las que el sujeto se ha aplicado el autocastigo, contribuye a disminuir su
repetición, hasta su total desaparición.
Es
una técnica aplicable en aquellos casos en los que el alumno no sea capaz de
imaginar el castigo encubierto.
Denominada
también terapia implosivo-expresiva, se basa esta técnica en la respuesta
emotiva que el organismo puede dar aun estímulo neutro cuando se asocia a este
último un estímulo aversivo, En ella se expone al alumno a estímulos que le
provocan un elevado grado de angustia. Ante esta emoción, el alumno expresa
verbalmente el sentimiento angustioso que le produce, de lo cual se sigue una
disminución de la intensidad del mismo.
Se
sigue este proceso:
.Se
enseña al alumno a suspirar rítmicamente, permaneciendo unos minutos
realizando dicho ejercicio.
.Se
le instiga a que verbalice la emoción o el temor que le preocupa, poniendo de
manifiesto los motivos de su angustia.
.En
otra sesión el psicólogo le presenta una escena global con sus preocupaciones,
que le provoque un intenso grado de angustia, haciendo que se produzca una
explosión verbal de sus sentimientos.
.Se
repite la escena hasta que el alumno acepte sin temor, incluso con sensación de
bienestar, la emoción. De esta manera se irá extinguiendo su temor al dominar
la situación emotiva de forma apropiada.
Con
la terapia implosivo-expresiva o de inundación emocional pueden tratarse, entre
otros, los siguientes problemas:
.Temores.
.Obsesiones.
.Negación
al alimento.
.Intentos
de fuga y ausencias del domicilio.
Terapia
racional emotiva
.Se
hace que el alumno analice la situación que le preocupa o perturba, expresándose
verbalmente ante el psicólogo
.El
psicólogo le conduce con arreglo a su circunstancia particular hacia una
situación que le provoque angustia.
.Esta
percepción le conduce a sentir su actuación errónea o, al menos,
irresponsable, contribuyendo a que su conducta se debilite al comprobar lo
perturbadora que puede ser para él, caso de continuar así.
La
terapia racional emotiva está indicada en los siguientes casos:
.Negación
al estudio o trabajo escolar
.Exceso
de intervencionismo en clase.
.Pereza
mental.
.Mínimo
aceptable.
.Falta
de interés por el trabajo
.Perturbación
en clase.
.Agotamiento
por exceso de actividades o estudio.