Joaquín Nieto primero es
persona y después escritor, y en este caso, además, Joaquín
Nieto es buena persona y buen escritor. Él entiende que al imponerse
así mismo escribir para jóvenes lectores se asigna una tarea
que va más allá de la elaboración literaria per se; él
entiende que escribir es una tarea educativa, una función social; él
sabe que, como dice el investigador y escritor cubano E. Pérez: <<...
hay que desmentir ese rumor harto escuchado de que la literatura infantil es
asunto de poca hondura, de esa gente rarita o incapaz de escribir algo
mejor...>>. Joaquín Nieto escribe con convicción
literaria, con características propias de un autor de literatura
juvenil, con arte, y esto último, no lo olvidemos, es fundamental
para la acción de escribir; escríbase lo que sea, pero hágase
bien, mostrando dominio de las herramientas literarias y con talento.
Marcos
Hormiga. Canarias7. 11 de febrero de 2000.
En este libro, la estrella es la
ensoñación continua que se confunde con la realidad. Y como en
la tradición cuentística oriental, y a la manera de "Las
mil y una noches" o del "Decamerón" la narración
adopta una estructura de novela marco o "cornice", que dirían
los clásicos italianos, porque dentro de la historia o argumento
principal están contenidos otros relatos como es el ya apuntado del "Niño
del Silencio", personaje que me hace evocar al "Emilio" de
Rousseau o a la figura central del "Libro de la Selva" que nos
cuenta Rudyard Kipling.