Servicios de salud: recursos sociosanitarios: recursos sociosanitarios para personas mayores  

 

El bajo grado de institucionalización de las personas mayores en Canarias, condicionado entre otros factores por la disponibilidad de camas en residencias, hace necesario optimizar la utilización de otros recursos alternativos.
Tabla LII. Servicios prestados y personas mayores atendidos por islas en Canarias.

En este sentido la ayuda a domicilio está implantada en toda la Comunidad Autónoma y aunque es proporcionada mayoritariamente por los ayuntamientos, intervienen además otras organizaciones no gubernamentales y de voluntariado como Cruz Roja y Cáritas entre otras.

Su cobertura está por debajo de su demanda potencial y de las recomendaciones para España (10%), Suecia (20%) e Italia (15%), atendiéndose solo a dos personas mayores de cada diez que lo necesitan, (tabla LII y gráfico 224) cubriéndose únicamente un 50% de la demanda nueva que se genera.
Gráfico 224. Cobertura del servicio de ayuda domiciliaria en Canarias, por islas, 1994.

El 75% de los servicios se financian con cargo al Plan Concertado del Gobierno de Canarias y el 8,8% mediante subvenciones cuyo abono sufre retrasos frecuentes que repercuten en la calidad y la continuidad del servicio.

Algo más de la mitad de los ayuntamientos no disponen de personal propio y tienen que concertarlo con empresas privadas.

Si tenemos en cuenta que muchos de los ancianos presentan problemas físicos, deterioro psíquico o situación social compleja, está claro que el personal que los atiende debe tener asegurada una cualificación mínima.

El porcentaje actual de personal cualificado, 7%, está bastante lejos de lo que sería deseable, por lo que urge la puesta en marcha de programas de formación del mismo.
Tabla LIII. Personal y ratio de ayuda a domicilio.

El ratio actual de personal/personas mayores atendidos en nuestro Archipiélago es de 0,131 (tabla LIII), destacando por debajo del mismo La Gomera (0,010) y Lanzarote (0,059).

En relación con los centros de día, hogares y clubes destinados a las personas mayores, en nuestro medio no están delimitadas las funciones de cada uno de ellos, destacando la casi inexistencia de Centros de Día con cobertura de terapia ocupacional o rehabilitación, respondiendo mayoritariamente las funciones que se desarrollan en los mismos al esquema de locales de encuentro y ocio.
Gráfico 225. Comparación entre el numero ideal y el numero real de centros, hogares y clubes y la población mayor de 65 años por islas, 1994.

Aproximadamente la mitad de los Centros cuenta con personal, destacando el bajo nivel de cobertura del personal sanitario (menos del 4%).

Sólo un 17% de los centros tiene facilidades arquitectónicas lo que evidencia que están diseñados para ancianos/as con buenas condiciones físicas y mentales; siendo la mayoría locales pequeños.

Las dos terceras partes de los mismos se financian mediante el sector público.

El número de este tipo de centros actualmente en Canarias es de 77 sobre un número ideal de 57 (gráfico 225), siendo deficitarias con respecto a la misma las islas de El Hierro, La Palma y La Gomera.

El número ideal se calcula a partir del criterio de cobertura de un centro, hogar o club por 2.500 personas mayores.

Entre las funciones a incorporar por estos centros en el futuro inmediato están las rehabilitadoras, de promoción de la salud, comida y ayuda a domicilio.
Gráfico 226. Distribución (%) del número de residencias y plazas por áreas sanitarias. Canarias, 1994.

La mayor parte de las residencias actuales de Canarias pertenecen al sector privado (37,9%) y a la Iglesia (13,8%); con un 24,1% de propiedad pública.

Sin embargo, casi la mitad de las plazas (41,9%) son de dependencia pública.

Sólo se cuenta con la mitad de plazas necesarias, al disponer de 1,5 plazas por cada 100 personas mayores en Canarias en relación a las 3,5 por cada 100 personas mayores de 65 años propuestos por el Plan Gerontológico Nacional para cubrir la demanda potencial actual.

Los ratios más bajos se producen en las islas de Fuerteventura (0,4) y Lanzarote (0,6).

La distribución por islas (gráfico 226) muestra el mayor porcentaje de plazas en Gran Canaria y el más elevado de residencias en Tenerife, no correlacionándose el número de plazas con el de residencias, contando con los porcentajes más bajos las islas de Fuerteventura, El Hierro, Lanzarote y La Gomera.
Gráfico 227. Existencias de programas de prevención en Atención Primaria.

A todo esto hay que añadir que la tercera parte de las residencias y la mitad de las plazas tienen carácter suprarregional, es decir, pueden ser ocupadas por usuarios de otras autonomías.

Unicamente el 14 % de las residencias y el 3 % de las plazas son asistidas, realizándose terapia ocupacional y rehabilitación de mantenimiento en muy pocas de ellas.

La proporción personal/plaza es aceptable (0,27 de promedio), contando, alrededor de la mitad, con personal auxiliar y de enfermería, médicos, personal de gestión y de administración y personal de guardia.

Las residencias son caras, con un media de 97.336 pesetas al mes, y pocos usuarios pueden acceder a ellas por los escasos medios económicos de que disponen.

Este elevado coste hace que prácticamente todas reciban una cuota o contribución del usuario/a, completando su financiación con subvenciones públicas.
Gráfico 228. Porcentaje de Centros de Salud que realizan exámenes periódicos en la población anciana de alto riesgo de su zona.

Aunque la dedicación prestada por los Equipos de Atención Primaria a la atención de las personas mayores es alta (al menos el 48% del trabajo profesional diario), menos de la quinta parte de los centros (un 16,6%) cuenta con un programa específico para este grupo poblacional, incluyéndose en la mayoría de los casos (60%) dentro del programa de los adultos.

Son excepcionales los centros (10%) que manejan instrumentos de valoración funcional geriátrica.

Sólo un 56% de los centros conoce el Censo de Población de los mayores de 65 años.

Los exámenes de salud preventivos a los ancianos de alto riesgo se llevan a cabo en un 48,3% de los centros.

Prácticamente la totalidad de los centros (93,3%) realiza actividades de captación de patología crónica o invalidante, destacando la diabetes (93,3% de centros), y la hipertensión arterial (91,7%), aproximadamente la mitad trabaja en la captación de enfermos terminales, patología cardiovascular e inmovilidad y, en menor proporción, otras patologías (demencia, incontinencia y patología reumática) (gráfico 227).
Tabla LIV. Comparación entre el ratio ideal (camas uso geriátrico/habitantes >65 años) y el ratio real en Canarias, 1994.

La mayoría de los centros (88,3%) tienen localizados y manejan una relación nominal de los ancianos inmovilizados en su zona y los visitan periódicamente.

Un 65% conoce a los enfermos de cáncer terminal y aproximadamente un tercio conoce la proporción de los que viven solos y los dementes.

Pocos desarrollan programas de captación de demencia o incontinencia, de prevención de caídas, accidentes y problemas sensoriales.
Gráfico 229. Ratio de personal por cama en hospitales de uso geriátrico.

Con respecto a la coordinación con otros niveles socio-asistenciales, se ha encontrado que la mayoría de los centros (75%) tienen dificultades para derivar a sus pacientes al nivel de atención hospitalario, manteniendo relaciones con los clubs, centros de día o residencias únicamente un 53,3% de los mismos y con los servicios hospitalarios y/o de geriatría aproximadamente un 20%.

La reordenación funcional de este sector constituye uno de los objetivos básicos de cualquier política de asistencia geriátrica moderna.

Las tres cuartas partes de los hospitales y camas hospitalarias pertenecen a los Cabildos Insulares y al sector privado, muchas de ellas en régimen de concierto con la Seguridad Social, distribuyéndose los centros hospitalarios de potencial uso geriátrico según el área de cobertura en: un 66,6% a nivel insular; un 4,8% a nivel provincial; un 14,3% a nivel regional y el mismo porcentaje a nivel local.

Aunque cuantitativamente y a nivel global de la Comunidad contamos con el número de camas suficientes (13,9 camas por cada 1.000 personas mayores de 65 años) según los ratios admitidos (10%o), no debemos perder de vista que la calidad de muchas de ellas no es la deseable al tener una condición casi asilar ante la carencia crónica de plazas de residencias.

Hay escasa presencia de personal diplomado en enfermería, fisioterapéutas y terapeutas ocupacionales y un predominio de personal auxiliar de enfermería, siendo la razón personal por cama en hospitales de uso geriátrico de Canarias de 1.081, situándose por debajo de la misma Tenerife y La Palma (gráfico 229).

La mitad aproximadamente de los hospitales mantiene relaciones informales con los servicios sociales y sólo una minoría con atención primaria.

Toda esta situación lleva a que la red hospitalaria actual responda más a un esquema anticuado o de "cronificación" que a una estructura moderna de rehabilitación y devolución a la comunidad de los ancianos/as enfermos.


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