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EDUCACION PARA LA SALUD DENTAL

Gladys Gómez Santos
GACETA DENTAL (1997) Nº 80, PAG. 64-68.

Introducción

La Organización Mundial de la Salud define la educación para la salud (1) como una combinación de oportunidades de aprendizaje que facilita cambios voluntarios del comportamiento que conducen a una mejora de la salud.La promoción de la salud es cualquier combinación de actividades educativas, organizativas, económicas y ambientales que apoyan los comportamientos que conducen a mejorar la salud, o capacita a los individuos para aprovechar las ventajas de las medidas y los servicios preventivos. Ambas, educación y promoción, se complementan y son necesarias en los programas para prevenir las enfermedades orales.

Modelos de educación para la salud

Hasta ahora el modelo de salud dominante ha sido el "Modelo Médico". En términos de educación para la salud consiste en dar información sobre la etiología de las enfermedades e instrucciones a la población sobre cómo deberían comportarse (2). Este enfoque ha sido criticado porque:

  • Asume que la gente de la calle cree que "los expertos saben más".

  • Implica la imposición de los valores médicos al paciente.

  • Puede inducir sentimientos de culpabilidad si el paciente decide no seguir el régimen prescrito por el profesional.

  • Asume que el comportamiento individual es la causa primaria de la enfermedad, sin tener en cuenta el ambiente.

  • Asume que los individuos tienen libertad para elegir estilos de vida saludables, olvidando que ésta está condicionada por factores económicos y sociales.

Este enfoque de educación para la salud se definió como "culpabilización de la víctima", pues culpa a la gente de su propio estado de salud o enfermedad, cuando de hecho son víctimas de sus circunstancias (3).

Un segundo modelo es el "Modelo Psicológico", en el que la educación para la salud dental considera las expectativas y experiencias individuales, las normas de grupo y el proceso de socialización. La educación para la salud basada en este modelo parte de las creencias y sentimientos de las personas sobre si mismas y de su potencial para la salud, y emplea las técnicas que serían precisas para un cambio de comportamiento (2).

En un tercer modelo, llamado "Modelo Socio-Ambiental", el propósito de la educación para la salud es cambiar el ambiente, para facilitar la elección de estilos de vida más saludables (2,3).

Estos tres modelos no son mutuamente excluyentes, y todos son apropiados en determinadas circunstancias (2).

Grupos diana

Todos los procedimientos disponibles para prevenir la salud oral incluyen componentes educativos. La educación de los grupos diana, tales como los responsables políticos, gestores de industrias alimentarias, personal encargado de proporcionar cuidados sanitarios -especialmente los profesionales de atención primaria-, trabajadores de centros educativos, participantes en programas sanitarios y escolares y los representantes de los organismos estatales reguladores de la publicidad, debería ser parte integrante de cualquier medida reguladora, legislativa o de intervención de los servicios de Salud Pública (4,5).

Del mismo modo, para concentrar los recursos y permitir que la información que se difunde sea específica, la educación para la salud dental de la población debería dirigirse sobre todo a embarazadas y niños y adolescentes (6). Por su importancia, nos referiremos principalmente a la educación para la salud dental en la escuela.

Es en la escuela donde se encuentra el grupo mayor y más homogéneo al que debe dedicarse la educación para la salud. Los niños no sólo tienen desarrolladas al máximo las capacidades cognitivas, sino que además se encuentran en una edad en la que están ansiosos por adquirir habilidades nuevas, época en la que, por último, existe el mayor riesgo para desarrollar problemas dentales. Por lo tanto, y a pesar de que la evidencia existente sobre la efectividad de los programas educativos escolares de salud dental es de naturaleza equívoca, es muy importante que sigan aplicándose y mejorándose. Como quiera que diversos programas preventivos, como la fluoración del agua, el uso de fluoruros tópicos, la aplicación de selladores y las medidas de higiene oral tienen una gran capacidad potencial de reducción de las enfermedades dentales, deberían intensificarse los esfuerzos por aumentar su difusión, especialmente entre los niños que más pueden beneficiarse de ellos (7).

Factores determinantes del comportamiento para la salud

Las técnicas educativas tradicionales, descritas en el modelo médico, fracasan cuando se pretenden convertir las actitudes frente a la salud dental de los niños en hábitos saludables, porque la relación entre conocimientos y comportamientos no puede asumirse que sea lineal (8). Un niño puede no entender o puede no estar preparado para aprender un concepto a nivel intelectual, pero sí puede estar capacitado para su comprensión básica en forma de manipulación senso-motora o de experiencia perceptiva. De ese modo, el conocimiento efectivo, entendido éste como información traducible en comportamiento, puede que no se obtenga hasta que haya ocurrido actividad (9).

Del mismo modo que lo están el conocimiento y la acción temporal, o actividad, el comportamiento, en este caso los hábitos deseables en términos de salud oral, están relacionados con diversos factores. De entre ellos los factores socio-económicos son muy importantes en la determinación del comportamiento para la salud: los niños de clases socio-económicas bajas tienden a tener peor salud oral y peores hábitos dietéticos que los niños de clases socio-económicas superiores (9).

También las creencias de la familia o grupos de iguales son determinantes muy poderosos, y es improbable que un niño adopte un nuevo modo de comportamiento contra aquellas. Los comportamientos positivos para la salud pueden ser inculcados, especialmente hasta los 5 años, por la actuación como modelos por los padres. Como quiera que, por los cambios en la estructura familiar de los últimos 40 años, es menos probable que los padres puedan participar de modo efectivo en los programas de salud, es necesario potenciar otras alternativas para conseguir su participación (10).

En adolescentes las actitudes, además de modeladas por la familia, están influidas por los valores y normas de los grupos de iguales (amigos, compañeros de estudio, etc). Se ha demostrado que el comportamiento puede ser modificado usando a los líderes del grupo como modelos (9,11).

Otros factores determinantes del comportamiento para la salud son:

  • Personalidad individual e influencias socio-culturales: además de las características de la personalidad de cada sujeto, la preocupación por la apariencia general y el atractivo facial son potentes factores motivadores para adoptar y mantener prácticas orales preventivas, sobre todo entre las adolescentes (10,12).

  • Influencia de las campañas: aunque los medios de comunicación por sí mismos puedan proporcionar información, es raro que las campañas motiven cambios de comportamiento positivos, porque la audiencia juega un papel activo en la selección de los estímulos y en la filtración de los mensajes a través de sus valores y actitudes personales (10,13). Sin embargo, es más fácil que induzcan o fortalezcan comportamientos negativos. Por ejemplo se ha visto que la publicidad televisiva de dulces, galletas y cereales previamente azucarados, la más anunciada durante el horario de la programación infantil, como "snacks" para picar entre comidas, ha fomentado esta práctica dental negativa (10).

  • Influencias políticas y económicas: aunque los fabricantes de preparados infantiles están informados de las consecuencias del endulzamiento, el azúcar es todavía un aditivo común en las comidas infantiles preparadas. A menudo el azúcar se añade igualmente a las medicinas. Otro factor es la publicidad encubierta en el material pretendidamente didáctico que ofrecen los fabricantes de alimentos a las escuelas, que, con frecuencia trata de potenciar el consumo de productos azucarados (10). Panfletos, libros y anuncios para las escuelas son con frecuencia poco informativos, de poca ayuda o erróneos. Frases como "el azúcar es el alimento más puro que puedes comprar", "el azúcar te da energía", son engañosas (14).La reducción de la disponibilidad de alimentos con alto contenido de azúcar en el entorno escolar puede ayudar a los niños a elegir otras alimentos alternativos sanos, aunque este enfoque tiene serias limitaciones (10).
Principios a considerar en un programa educativo de salud dental

A la hora de planificar un programa educativo de salud bucodental deben tenerse en cuenta un serie de aspectos importantes (1,4,7,8,15,16):

  • Adopción de un enfoque integral flexible y uso de rutinas, filosofías y personal ya existentes.

  • Integración del programa educativo de salud dental dentro de los programas de educación para la salud generales y compatibilidad con la cultura local, el sistema educativo y las metas sociales.

  • Uso de mensajes seguros científicamente, consistentes internamente y compatibles con otros mensajes y realidades prácticas de las vidas de los sujetos.

  • Diseño de programas para las necesidades específicas de subgrupos de la población con mayor riesgo.

  • Inclusión de gran parte de actividad y participación del sujeto.

  • Tomar en cuenta las influencias de las "personas significativas" como la familia, líderes del grupo, vecinos etc. para conseguir un cambio de comportamiento de los sujetos.

  • Evitar el "culpar a la víctima" o el énfasis didáctico duro. Inclusión del desarrollo de la responsabilidad y elección individual en las actividades que comprometan la salud.

  • Selección de un material educativo apropiado para cada tipo de audiencia.

  • Revisión periódica de los programas de educación para la salud dental por un comité asesor.

  • Coordinación entre el personal de la escuela y el personal sanitario.

  • Integración de la educación sanitaria dental en el curriculum escolar, sin hacer exigencias adicionales a los profesores.
El mensaje

Los agentes sanitarios implicados en la educación para la salud dental, en ocasiones han facilitado información complicada, contradictoria e incluso errónea. El consenso actual incluye los siguientes puntos (5,17):

  1. Reducir tanto la cantidad como la frecuencia de ingesta de comidas y bebidas que contengan azúcar.

  2. Limpiar los dientes y encías cuidadosamente todos los días con una pasta fluorada. El cepillo es el único medio para eliminar la placa que debería ser recomendado en términos de salud pública y así prevenir la enfermedad periodontal. El cepillado regular no previene la caries dental, pero el uso de una pasta de dientes fluorada aporta un claro beneficio.

  3. Difundir la importancia de la fluoración del agua y otros métodos que aporten flúor por via sistémica.

  4. Visitas periódicas al dentista.
Evaluación

La medida final del impacto de un programa educativo de salud se realiza detectando si un individuo o grupo está o no libre de enfermedad dental (CAOD o porcentaje de sujetos encontrados libres de caries). Las pruebas intermedias que podrían guiar al educador deben implicar la medida clínica del acto de eliminar la placa mediante el cepillado por parte del paciente (18). Las cantidades de acumulación de placa varían con cada paciente y el éxito de su eliminación también es variable. Estos factores deben ser considerados bien cuando el paciente evalua sus propios esfuerzos o bien cuando lo hace otra persona (19).

Otras técnicas para la evaluación de los programas educativos de salud dental tales como la "técnica de la elección de snacks o alimentos para picar entre comidas" han sido usadas con éxito en preescolares (8).

Una evaluación debería mirar no sólo el resultado sino también el proceso. (20). El análisis de los datos del proceso puede resultar en modificación del programa que de otro modo permanecería sin identificar.

Conclusión

Diversos estudios han mostrado que los programas de salud dental basados en el modelo clásico de educación para la salud o modelo médico no se traduce en cambios duraderos de los hábitos higiénicos de los pacientes.

Existen otros factores que determinan el comportamiento y deben ser tenidos en cuenta : factores socio-económicos, influencia de las personas significativas en la vida del sujeto, influencias socio-culturales, publicidad, influencias políticas y ambiente que rodea al individuo.

La información al público y la educación sanitaria dental pueden ser efectivas, siempre que se adopten conjuntamente medidas socio-económicas que promocionen la salud bucodental que permitan al individuo adquirir un estilo de vida más saludable.

BIBLIOGRAFÍA
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  19. Rayner J F, Cohen L K. A position on school dental health education. J.Prevent. Dentistry 1974; 1: 11-23.

  20. Craft M. Research in dental health education methods: a social sciences approach. Journal of the Royal Society of Health 1984; 1:37-38.